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Image by Simon Berger

Perspective

Reclamados por Cristo, libres en él: arzobispo James Golka celebra su primera Misa de Juneteenth en Denver

  • Foto del escritor: Escritor Invitado
    Escritor Invitado
  • 19 jun
  • 4 min de lectura

La celebración arquidiocesana anual puso de relieve la dignidad humana, la fe de la comunidad católica afroamericana y el poder sanador del amor de Cristo.


Arzobispo de Denver, James Golka, celebra la Misa de la conmemoración arquidiocesana anual de Juneteenth en la parroquia Curé d’Ars de Denver. (Foto de Matt Walker/El Pueblo Católico)
Arzobispo de Denver, James Golka, celebra la Misa de la conmemoración arquidiocesana anual de Juneteenth en la parroquia Curé d’Ars de Denver. (Foto de Matt Walker/El Pueblo Católico)

Por Matt Walker

"Esta es la primera vez que celebro Juneteenth como sacerdote u obispo. Me honra mucho que sea aquí donde lo haga por primera vez”, dijo el arzobispo de Denver, James Golka, durante la Misa en conmemoración de Juneteenth en la parroquia Curé d’Ars de Denver el domingo 14 de junio.


Al celebrar el día en que la Proclamación de Emancipación llegó a los afroamericanos esclavizados en Galveston, Texas, Juneteenth marca el fin de la esclavitud en Estados Unidos. La Misa arquidiocesana anual de este año, organizada por la Oficina del Ministerio Católico Afroamericano y que reunió a parroquias y grupos de todo el norte de Colorado, también sirvió para dar la bienvenida al recién llegado arzobispo, quien fue recibido cálidamente con procesiones de los Caballeros de Peter Claver y su Auxiliar de Damas, la participación litúrgica del grupo juvenil y el coro de Curé d’Ars, y música adicional de la Sociedad Católica Africana Queen of Peace.


“Ustedes tienen una iglesia muy hermosa. El edificio también está muy bien”, comentó el arzobispo James entre risas y aplausos, al destacar la belleza del pueblo de Dios, la Iglesia.

Carolyne Richardson, integrante de la Auxiliar de Damas de los Caballeros de Peter Claver en St. Ignatius of Loyola se mostró muy conmovida por el entusiasmo sereno del arzobispo.


“La iglesia estaba llena de personas de diversas etnias que se unieron a esta celebración. Todos estaban encantados de conocer al arzobispo James. Parecía mirar a cada feligrés a los ojos con auténtico cuidado e interés”, señaló. “Fue una verdadera alegría verlo cantar los cantos del evangelio junto con el coro”.


Al recordar el tiempo compartido con otros obispos durante su reunión anual de primavera en Florida, el arzobispo James reflexionó sobre la encíclica Magnifica Humanitas del papa León y su reflexión sobre la realidad de la esclavitud.


“Aunque no encontramos homogeneidad en la cuestión en sí —habiendo tolerado durante mucho tiempo la esclavitud y llegando sólo posteriormente a condenarla de manera absoluta—, existe una continuidad a lo largo de toda la historia en cuanto a la convicción acerca de la dignidad de todo ser humano, creado a imagen de Dios, aunque sin haber logrado, en dieciocho siglos, explicitar de manera oficial la total incompatibilidad de la esclavitud con dicha dignidad”, escribió el santo padre. “Se trata de una herida en la memoria cristiana a la que no podemos considerarnos ajenos. Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor” (Magnifica Humanitas, 176).


“Finalmente, el papa León les dice esto a ustedes, a todos nosotros”, señaló el arzobispo al concluir la cita de la encíclica. “Por ello, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.


(Fotos de Matt Walker/El Pueblo Católico)


Con su característico estilo profundamente pastoral, el arzobispo James presentó el amor profundo y personal de Cristo como fundamento espiritual y remedio ante cualquier ataque contra la humanidad, ya sea en forma de esclavitud o en los peligros latentes de la inteligencia artificial.


“En su bautismo, fueron reclamados por Jesucristo. Esa es nuestra identidad. El maligno intenta hacernos olvidar eso. Olvidamos que somos hijos amados de Dios. Empezamos a pensar que quizá no valemos nada, que no hay razón para que estemos aquí. Esa es una mentira”, enfatizó el arzobispo. “Cuando Dios creó el universo, pensó en ustedes para que estuvieran aquí, en este tiempo y en este lugar, para sus propósitos. Y quiere servirse de ustedes en todo. Eso significa que puede incluso utilizar sus debilidades y errores si se lo permiten”.


El llamado a entregarse más plenamente al Señor del amor, cuyo Sagrado Corazón arde de amor por las almas, resonó profundamente entre los asistentes.


“La Misa fue más hermosa de lo que hubiera podido imaginar”, dijo Kateri Williams, directora de la Oficina del Ministerio Católico Afroamericano. “La homilía del arzobispo James conmovió profundamente a quienes asistieron, y muchos se emocionaron hasta las lágrimas cuando habló del amor incondicional del Padre y nos recordó que cada uno de nosotros tiene un propósito y una vocación únicos dentro del plan de Dios”.


Osahon “Osi” Ogbeide, uno de varios integrantes del ministerio juvenil de Curé d’Ars que proclamaron las oraciones de los fieles, también quedó impactado por la aparente contradicción presente en la homilía del arzobispo.


“La homilía, centrada en ser esclavos y en entregarnos al Señor, fue muy impactante porque me recordó que Dios quiere lo mejor para nosotros. Y eso solo puede lograrse entregándonos a él”, afirmó.


Al continuar entregándonos a Dios y siguiendo su plan, incluso cuando nos sorprende o nos desconcierta, participamos en el Reino de Dios, concluyó el arzobispo.


“Los propósitos de Dios son mucho más grandes que mis planes. Mis planes son bastante limitados”, dijo el arzobispo James. “Los propósitos de Dios comenzaron con la creación y se encaminan hacia la segunda venida de Jesucristo y el Reino de Dios. Nosotros podemos participar en la llegada del Reino de Dios si utilizamos los dones de Dios para Dios y para sus propósitos”.

 

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