¿Quiénes son los nuevos beatos mártires de Argelia?

Carmen Elena Villa

El 8 de diciembre fueron beatificados 19 mártires asesinados en Argelia, asesinados entre 1993 y 1996. Entre ellos están siete monjes de Tibhirine, secuestrados y asesinados en la primavera de 1996, así como Mons. Pierre Claverie, antiguo obispo de Orán.

En Argelia el 99 por ciento de la población es musulmana sunita y el uno por ciento restante se divide entre judíos y cristianos. Allí, en la zona del Atlas, en Tibhirine, cerca de la ciudad de Medea, se encontraba un monasterio en el que vivían ocho monjes benedictinos trapenses y un hermano más que estaba de visita.

Venían de Francia y en 1996 fueron asesinados de manos de los grupos terroristas asociados con la Guerra Civil Argelina.

Algunos llevaban allí hasta más de 40 años dedicados a la oración, el trabajo en el campo, la ayuda a los más necesitados y el cuidado a los enfermos.

Así, el monasterio era una especie de centro de salud donde acudía cualquier tipo de persona sin importar sus ideas religiosas. Con este gesto lo monjes buscaban la convivencia entre cristianos y musulmanes.

Pero este territorio comenzó a ser un peligroso corredor de grupos terroristas y en 1995 invadieron el monasterio.

A partir de ahí los religiosos se preguntaban si quedarse y permanecer junto con los habitantes de Tibhirine con quienes había un fuerte lazo de amistad. Pero corrían el riesgo de ser asesinados por el odio racial y religioso.

La película francesa “De dioses y hombres” (2010 y merecedora del gran premio de jurado en el Festival de Cannes) cuenta cómo transcurría la vida en este monasterio y narra la disyuntiva a la que se ven sometidos estos hombres que no querían dejar su misión pero que, a la par temían perder su vida.

Después de momentos de diálogo y oración decidieron de manera unánime quedarse. El amor a los lugareños les fue más fuerte que la protección de su propia vida.  En marzo de 1996 siete monjes fueron secuestrados y dos se salvaron (Jean Pierre yAmédée, quien falleció en 2008) porque los terroristas no los encontraron.

Los secuestradores pidieron a Francia un canje: ellos dejarían en libertad a los monjes mientras que este país abogaría por la liberación de varios terroristas. Francia se negó. Así el 21 de mayo los siete monjes fueron asesinados y después de nueve días se encontraron sus cuerpos sin vida en una zona desolada de Medea. Los hermanos Christian, Christophe, Michel, Célestin, Luc, Bruno y Paul se convirtieron en nuevos mártires de esta reglón.

“Todos los hombres de alrededor del monasterio vinieron. Ellos enterraron a los hermanos. La población civil llevó los ataúdes a las tumbas, y cada uno echó un puñado de tierra. Al final todos nos abrazamos”, contó el hoy, único sobreviviente de esta masacre, el anciano Jean Pierre Schumacher, en entrevista con el periódico El Mundo de España.

Estos mártires trapenses han dado con su vida una lección llena de amor que sobrepasa los límites de la vida misma, y de perdón a quienes son capaces de silenciar con un rifle a aquellas personas cuyo único pecado es propiciar que la hermandad subsane las absurdas diferencias religiosas. El perdón es “una mariposa frágil que, con el batir de sus alas, puede provocar una reacción en el otro extremo del mundo”, dijo el hermano Jean Pierre al portal Periodista digital.
Publicado originalmente en elcolombiano.com

Foto tomada de internet

Próximamente: ¿Cómo puedo perdonar a alguien que me ha hecho daño a mí o a un ser querido?

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Todos sufrimos, de vez en cuando, situaciones de injusticia, humillaciones, rechazos, ofensas, maltratos, abusos y agresiones, que nos provocan reacciones de resentimiento que llegan hasta el odio y deseos de venganza. A veces las sufrimos, pero a veces somos nosotros los que las infringimos. En ocasiones necesitamos perdonar y frecuentemente necesitamos ser perdonados.

El perdón nace de uno, de una decisión que toma uno, algo interno que uno elige. Pero perdonar no es automático y no es cuestión de solo querer hacerlo, muchas personas querrían perdonar pero no pueden hacerlo, como muchos también querrían ser ricos y no solo por desearlo ya lo lograron. Así el perdón: no basta con desearlo, hay que trabajar para ello. Primero que nada se deben cultivar virtudes en la vida como: el amor, la comprensión, la generosidad, la humildad, la misericordia, el abrirse a la gracia de Dios, por mencionar algunas. Por lo tanto, el poder perdonar es consecuencia no solo de un deseo sino de una vida virtuosa como lo requiere nuestra fe Católica.

Jesús nos dice que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre:

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mt 18:21-22).

El perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero la verdad es que sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón, y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús; el perdón es esencial para cristianismo y para el verdadero amor. Es necesario perdonar a los demás, para poder ser completamente libre. Si no somos capaces de perdonar seguiremos viviendo aferrados al pasado; vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón sin ser capaces de amar porque alguien nos engañó, sin ser capaces de confiar porque alguien nos traicionó, sin ser capaces de aceptar a los demás porque alguien nos rechazó; en definitiva, sin permitirnos crecer ni ser felices, sin tener paz en el corazón ni alegría en el espíritu, sin tener luz ni disfrutar de la vida.

Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. Superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida.

Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un acto liberador. Es un mandamiento cristiano y además un gran alivio. Significa optar por la vida y ponerse en el camino de la salvación:

“Porque si ustedes  perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también a ustedes su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre los perdonará a ustedes ofensas” (Mt 6:14-15).

 

Image by Daniel Reche from Pixabay