Por qué hoy, más que nunca, son importantes las escuelas católicas

Vladimir Mauricio-Perez

¿Por qué matricular a tus hijos en una escuela católica?

¿Por qué matricular a tus hijos en una escuela católica? ¿Es asequible económicamente? Elías Moo, superintendente de las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver nos responde.

Posted by El Pueblo Católico on Friday, 8 February 2019

No cabe duda de que a los padres hispanos les está costando trasmitir su fe y valores católicos a la próxima generación criada en los Estados Unidos. Es común ver que los hijos no quieran ir a la iglesia; y si van, que se encuentren atrapados en una doble vida. Ya encontrándose entre estos dos mundos, la mayoría elige lo que no es católico.

Es aquí donde entra en juego la importancia de una educación católica. Elías Moo, superintendente de escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver, explicó a El Pueblo Católico las diferencias más grandes que ofrecen las escuelas católicas en comparación a las públicas, y por qué hoy más que nunca, es importante que tus hijos lleven una educación católica.

Las grandes diferencias 

Una de las diferencias más radicales entre las escuelas públicas y católicas es la trasmisión de una manera muy diferente de ver el mundo.

“[Aunque] pareciera que lo que un niño estudia en una escuela pública es muy parecido a lo que un niño estudia en una escuela católica, hay una diferencia radical”, aseguró Elías. “Un niño viendo a través de un microscopio en una escuela pública, va a ver microbios o células, y se le va a decir que este es el resultado de coincidencias en el universo. [Sin embargo], en una escuela católica, aunque el niño vea lo mismo [microbios o células], va a ver la creación de Dios”.

Las escuelas públicas enseñan un mundo sin Dios, un mundo en el que todo, incluso las personas, son un producto del azar, y por ello, que nada ni nadie fue creado con propósito o sentido. En contraste, una educación católica enseña que en verdad hubo alguien detrás de la creación del mundo y del ser humano: Dios; y quien fue creado por amor, dándole ya un sentido en lo más profundo de su ser.

Fotos de Brandon Young

Asimismo, las escuelas católicas se enfocan en una formación integral y no solo en proveer información a los estudiantes.

“Buscamos no solo aprender para ir a una buena preparatoria o universidad y tener buena carrera. Esas cosas son nobles e importantes para nuestra comunidad, sino que también aprendemos para conocer, amar y servir a Dios. Dentro de las materias se va ayudando al alumno a que vaya descubriendo quién es Dios”, dice el superintendente.

Elías también asegura que la necesidad de proporcionar una educación católica a nuestros hijos se hace más patente tras la enmienda educacional (HB19-1032) que el estado de Colorado está buscando aprobar, la cual permitirían la implementación de clases de educación sexual contrarias a la naturaleza humana y la enseñanza católica a todos los estudiantes en escuelas públicas y concertadas (charter), sin aviso, autorización o permiso de los padres.

“Se les enseñaría que el aborto y la ideología de género [son opciones aceptables], y que ellos son los que tienen que escoger”, explica Elías. “Si nuestros papás de la comunidad hispana están buscando proveer para sus hijos una educación que les [ayude], dándoles valores que les van a permitir ser hombres y mujeres de bien en el futuro, van a encontrar un choque, un conflicto de valores [en las escuelas públicas]”. 

Entre la variedad de beneficios de una educación católica también se encuentra la provisión de un lugar seguro que toma el acoso escolar (bullying) con seriedad y que trabaja arduamente para prevenir el suicidio.

“Es muy caro” y otros miedos 

El costo de escuelas católicas y problemas con el idioma son algunos de los impedimentos más comunes que muchos padres de familia hispanos señalan a la hora de elegir una educación católica – obstáculos que no deberían desalentarnos, dice el superintendente.

“Hay mucha ayuda financiera disponible. No queremos que la situación económica de las familias sea un limitante para que matriculen a sus hijos”.

Organizaciones como Semillas de Esperanza y SchmitzFamilyFoundation proveen becas para escuelas católicas que hacen asequible dicha educación.

Para los padres que quieren que sus hijos aprendan español o para aquellos que temen que no exista ayuda en español disponible para ellos, también hay cosas que se pueden hacer y otras qué considerar.

Elías afirma que los estudiantes pueden aprovechar las clases de español que muchas escuelas católicas ofrecen. Además, asegura que la mayoría de las escuelas ya tienen personal bilingüe que puede asistir a los padres.

Igualmente, invita a los padres a que vean lo positivo que la educación católica ha resultado para estudiantes hispanos.

“En las escuelas públicas de Denver, aproximadamente el 30 por ciento de alumnos hispanos se gradúan de highschool; mientras que, en nuestras escuelas católicas – por ejemplo, en St.RoseofLima – sin importar a qué escuelas ingresen para la highschool, todos se han graduado”.

“El tener nuestros hijos en las escuelas católicas sí significa algún tipo de sacrificio. No es gratis, hay que dejar algunas cosas para poder dar esos fondos a la escuela para pagar la colegiatura”, reconoce el superintendente, recordando el sacrificio de sus padres que, siendo inmigrantes en este país, se sacrificaron para darle una educación católica a él y a sus cinco hermanos. “Lo vi con mis papás y estoy muy agradecido con ellos… No teníamos carros del año, vivíamos en una casa pequeña, pero ese sacrificio ahora está dando frutos de muchas maneras”.

“La educación católica es quizá la mejor herencia que un papá puede darle a sus hijos”, concluyó. “Están invirtiendo en el futuro de sus hijos, y no solo en el futuro académico, sino en el futuro como hombres y mujeres, su futuro profesional y su futuro como cristianos”.

 

Próximamente: Santa Inés, Mártir; patrona de las jóvenes, las novias y la pureza

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El 21 de enero se celebra la Fiesta de Santa Inés, patrona de las jóvenes, las novias, las prometidas en matrimonio, de la pureza y de los jardineros. En relación a la Santa surgió la costumbre de los corderos blancos, cuya lana se utiliza para hacer los palios de los Arzobispos.

Su nombre latino es “Agnes”, asociado a “agnus” que significa cordero. Según la leyenda más conocida, Santa Inés era una joven hermosa, rica y pretendida por muchos nobles romanos. No aceptó a ninguno, aduciendo que ya estaba comprometida con Cristo, y la acusaron de ser cristiana.

Fue llevada a un prostíbulo, pero unos ángeles y señales celestes la protegieron. Entonces la pusieron en una hoguera que no la quemó. Finalmente, fue decapitada en el año 304.

Constantina, la hija de Constantino, le edificó una basílica en la Vía Nomentana y su fiesta se comenzó a celebrar a mediados del siglo IV.

En el tratado de San Ambrosio sobre las vírgenes, se lee que por tradición se sabe que Santa Inés murió a los doce años. Antes de su martirio se mantuvo “inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas”.

“No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria… Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales”, dijo San Ambrosio.

Se dice que el verdugo hizo lo posible para asustarla y atraerla con halagos porque muchos desearon casarse con ella, pero Santa Inés respondió: “sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero”.

La Santa oró y doblegó la cerviz ante el verdugo que le temblaba la diestra para dar el golpe, pero ella permanecía serena. “En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio”, concluyó San Ambrosio.

A Santa Inés se le representa como una niña o señorita orando, con diadema en la cabeza y una especie de estola sobre los hombros, en alusión al palio. Va acompañada de un cordero a sus pies o en sus brazos y rodeada de una pira, espada, palma y lirios.

 

Artículo publicado originalmente en AciPrensa.