Papa Francisco: Fiesta de Corpus Christi es oportunidad para reanimar fe en Eucaristía

Escritor Invitado

Por: Mercedes de la Torre | ACI Prensa

El Papa Francisco animó a vivir la fiesta del cuerpo y sangre del Señor, “Corpus Christi”, como una “oportunidad especial para reavivar nuestra fe en la presencia real del Señor en la Eucaristía”.

Así lo dijo el Santo Padre en la Plaza de San Pedro al finalizar la Audiencia General de esta semana al saludar a los peregrinos polacos.

Este jueves 20 de junio se celebra en el Vaticano la fiesta de “Corpus Christi”, o también conocido como “Corpus Domini”, por lo que el Pontífice animó a verla como un momento importante para acercarnos a la Eucaristía.

“La fiesta de Corpus Christi es una oportunidad especial para reavivar nuestra fe en la presencia real del Señor en la Eucaristía. La celebración de la Santa Misa, la Adoración Eucarística y las procesiones en las calles de ciudades y pueblos son el testimonio de nuestra veneración y adhesión a Cristo que nos da su Cuerpo y Sangre, para nutrirnos con su amor y hacernos partícipes de su vida en la gloria del Padre”, explicó el Papa.

En esta línea, en su cuenta oficial de Twitter @Pontifex el Santo Padre recordó este jueves que “Jesús se ha hecho pan partido para nosotros, y nos pide que nos demos a los demás, que no vivamos más para nosotros mismos, sino los unos para los otros”.

Además, Francisco explicó a los fieles de lengua francesa presentes en el Vaticano el pasado miércoles que “la fiesta del cuerpo y sangre de Cristo, que estamos por celebrar, es una invitación para dar un lugar central a la Eucaristía en nuestra vida. Es la Eucaristía que nos hace vivir la vida de Cristo y hace la Iglesia”, señaló.

En este sentido, el Papa destacó también a los peregrinos de lengua alemana que “el Espíritu Santo da la vida y nos reúne en Cristo como su Iglesia” por lo que animó a “dejarnos transformar por su fuerza para anunciar la salvación del Señor y para testimoniar su paz y su reconciliación de la cual el mundo tanto necesita”.

Mientras que en el Vaticano se celebra esta solemnidad de la Eucaristía hoy jueves, en Roma y el resto de Italia, así como también en muchos países del mundo, la fiesta del Corpus Christi se celebrará litúrgicamente el domingo 23 de junio.

Por este motivo, el Santo Padre presidirá el próximo domingo una Celebración Eucarística, que será seguida de una procesión con el Santísimo Sacramento. Posteriormente el Papa impartirá la bendición eucarística.

La cita para celebrar la Solemnidad del cuerpo y sangre de Cristo será en el barrio romano de Casal Bertone, en donde el Papa visitará la iglesia de Santa María Consoladora (Santa Maria Consolatrice) y después se realizará la procesión eucarística en la zona cercana.

Este año será la segunda ocasión en la cual el Papa Francisco no celebra la habitual Misa en el atrio de San Juan de Letrán, con la tradicional procesión en la calle Merulana de Roma hasta llegar al atrio de la Basílica de Santa María La Mayor e impartir la bendición eucarística.

En 2018, el Santo Padre se trasladó para la fiesta de Corpus Christi a las afueras de Roma en el barrio de Ostia -muy cerca del mar- y allí se celebró la Misa, procesión y bendición eucarística. Este año, la Diócesis de Roma participará con el Papa Francisco en Casal Bertone.

Próximamente: ¿Cómo puedo perdonar a alguien que me ha hecho daño a mí o a un ser querido?

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Todos sufrimos, de vez en cuando, situaciones de injusticia, humillaciones, rechazos, ofensas, maltratos, abusos y agresiones, que nos provocan reacciones de resentimiento que llegan hasta el odio y deseos de venganza. A veces las sufrimos, pero a veces somos nosotros los que las infringimos. En ocasiones necesitamos perdonar y frecuentemente necesitamos ser perdonados.

El perdón nace de uno, de una decisión que toma uno, algo interno que uno elige. Pero perdonar no es automático y no es cuestión de solo querer hacerlo, muchas personas querrían perdonar pero no pueden hacerlo, como muchos también querrían ser ricos y no solo por desearlo ya lo lograron. Así el perdón: no basta con desearlo, hay que trabajar para ello. Primero que nada se deben cultivar virtudes en la vida como: el amor, la comprensión, la generosidad, la humildad, la misericordia, el abrirse a la gracia de Dios, por mencionar algunas. Por lo tanto, el poder perdonar es consecuencia no solo de un deseo sino de una vida virtuosa como lo requiere nuestra fe Católica.

Jesús nos dice que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre:

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mt 18:21-22).

El perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero la verdad es que sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón, y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús; el perdón es esencial para cristianismo y para el verdadero amor. Es necesario perdonar a los demás, para poder ser completamente libre. Si no somos capaces de perdonar seguiremos viviendo aferrados al pasado; vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón sin ser capaces de amar porque alguien nos engañó, sin ser capaces de confiar porque alguien nos traicionó, sin ser capaces de aceptar a los demás porque alguien nos rechazó; en definitiva, sin permitirnos crecer ni ser felices, sin tener paz en el corazón ni alegría en el espíritu, sin tener luz ni disfrutar de la vida.

Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. Superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida.

Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un acto liberador. Es un mandamiento cristiano y además un gran alivio. Significa optar por la vida y ponerse en el camino de la salvación:

“Porque si ustedes  perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también a ustedes su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre los perdonará a ustedes ofensas” (Mt 6:14-15).

 

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