Preguntas frecuentes sobre la ordenación episcopal

A propósito de la ordenación del obispo Jorge Rodríguez

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Ofrecemos algunos términos de interés que tienen que ver con la ceremonia de ordenación y la insignia episcopal dada la próxima ordenación del obispo Jorge Rodríguez.

¿Qué son las vísperas solemnes?

Las Vísperas Solemnes es una oración tradicional vespertina de la Iglesia Católica que forma parte de la Liturgia de las Horas. En las vísperas de la ordenación del obispo, los líderes civiles y ecuménicos están invitados a unirse a nuestra comunidad en oración por el nuevo Obispo en el contexto apropiado de lo que sucederá el día siguiente. También se bendecirá la insignia episcopal del nuevo obispo en las Vísperas Solemnes.

¿Qué es la insignia episcopal?

La insignia episcopal consiste en elementos de la indumentaria del Obispo que indica el cargo que él ocupa dentro de la Iglesia. Los símbolos y las prácticas en la fe católica son siempre para transmitir algo integral sobre la fe cristiana. Como sucesores de los apóstoles, la insignia episcopal que llevan los obispos católicos ha sido elegida deliberadamente y contiene un profundo significado. Les ofrecemos algunas notas interesantes acerca de la insignia que visten los obispos.

baculoBáculo: El obispo católico es presentado con un báculo que simboliza su llamado a apacentar a su rebaño, y también a mostrar su autoridad y jurisdicción. Esta tradición viene de los primeros cristianos, cuando el báculo se hacía con una madera rugosa, y era hecho tradicionalmente en tres segmentos: cayado, asta y nudo. El báculo que se entregará al obispo Rodríguez en un regalo de los sacerdotes de la Arquidiocesis de Denver y fue hecho a mano por el carpintero Bill Gorski.

mitraMitra: La mitra es una prenda que se lleva en la cabeza y que fue agregada a la investidura del episcopal de la Iglesia Católica en el siglo X. El origen de la Mitra se remonta a la antigua Grecia, y probablemente se deriva de los sombreros que vestían los campeones atletas de la época. De la parte trasera de la mitra cuelgan dos cintas con flecos denominadas ínfulas.

 

 

anilloAnillo: Por más de 1600 años, el obispo católico ha recibido un anillo en su consagración como símbolo de su matrimonio con la Iglesia y su apoyo espiritual en su diócesis. En tiempos antiguos, estos anillos se presionaban con sellos de cera en documentos oficiales promulgados por este obispo. El anillo que el obispo Rodríguez portará ha sido un regalo del arzobispo Samuel J. Aquila.

 

 

pectoral¿Qué es la cruz pectoral?

La cruz pectoral la usan el Papa, los cardenales, los obispos, los abades y otros prelados de la Iglesia que tengan el derecho a usar insignias pontificias. Es un signo de la relación especial que tiene el obispo con Jesucristo y se lleva arriba del corazón. La cruz pectoral del Obispo Rodríguez lleva hoy ha sido un regalo de los diáconos de la Arquidiócesis de Denver.

 

¿Por qué un obispo debe ser ordenado?

El Orden es uno de los sacramentos de la Iglesia y dentro de este existen tres rangos diferentes. El hombre puede ser ordenado como diácono, presbítero y obispo. Si bien es cierto que el obispo Rodríguez será siempre un diácono y un sacerdote, una vez se convierte en obispo entra en el rango más alto del orden.

Es similar a cómo un diácono transitorio es ordenado una vez más cuando se convierte en sacerdote.

Por el contrario, si el obispo Rodríguez llegara a ser cardenal algún día, él no sería ordenado cardenal. La Iglesia enseña que el cardenalato no es un sacramento separado del Orden sino la posición particular en el ministerio.


¿Qué es un obispo auxiliar?

Es un obispo asignado a una diócesis o arquidiócesis católica para asistir al obispo titular en el cumplimiento de las necesidades pastorales a los fieles. Sea en una diócesis o en una arquidiócesis, el título que lleva es el del obispo.

rodriguez-jpg¿Qué es el lema y el escudo episcopal del obispo?

Cada vez que un nuevo obispo es ordenado la Iglesia le pide que declare un lema y que de designe un escudo de armas, llamado también heráldica eclesiástica. El lema busca reflejar las creencias y convicciones del obispo dentro de la fe cristiana mientras que el escudo de armas es un símbolo especial que identifica al obispo. Es una larga tradición dentro de la Iglesia y para el obispo electo Jorge Rodríguez el lema y el escudo de armas, el tema de la misericordia es prevalente.

Lema: “Su misericordia alcanza de generación en generación” (“Misericordia eius in progenies et progenies“) Tomado del primer capítulo del Evangelio de San Lucas (Lc. 1, 50) Esta frase forma parte de la oración del Magnificat pronunciada por la Virgen María. El obispo electo escogió este lema porque la misericordia estará en el corazón de su misión como nuevo obispo auxiliar de Denver.  El Obispo afirma que también es apropiado porque su nombramiento se ha dado durante el Año Jubilar de la Misericordia y ha sido nombrado por el Papa Francisco quien ha llegado a ser conocido como el Papa de la misericordia. Para conocer el escudo del obispo Rodríguez haga click aquí.

 

¿Qué es una sede titular? ¿Cuál es la sede titular del nuevo obispo?

Una sede titular se deriva de una jurisdicción eclesiástica desaparecida. Un nuevo obispo es nombrado obispo titular o titular de una sede cuando él no es la cabeza de la diócesis para la diócesis en la cual está siendo ordenado.  Como Denver tiene ya como cabeza al arzobispo Aquila, el obispo Rodríguez será el obispo titular de Azura y obispo auxiliar de Denver. Azura era un pueblo en la provincia romana de Numidia, localizada en lo que hoy se conoce como Henchir-Loulou, Argelia.

¿Cómo dirigirse a un obispo auxiliar?

No hay necesidad de decirle al obispo auxiliar como tal; como el obispo Rodríguez será ordenado un obispo, se le puede decir simplemente “Obispo” o “Su excelencia”.  En español también se le llama Monseñor y luego se le dice su nombre.

¿Qué es el linaje episcopal del obispo?

El linaje episcopal de un obispo es derivado de la “imposición de las manos” que ocurre en la ordenación episcopal. El linaje episcopal traza la consagración de un obispo por un obispo anterior hasta llegar a los apóstoles. Para muchos obispos católicos, incluyendo el obispo Rodríguez, la línea más lejana de su linaje episcopal se puede rastrear es el cardenal Scipione Rebiba, patriarca titular de Constantinopla quien se cree que fue ordenado obispo el 16 de marzo de 1541.

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Es realmente una maravilla que tengamos el don de la Biblia, a través del cual Dios nos habla, nos convence, nos sana y nos nutre en nuestro viaje. En reconocimiento de la importancia de las Escrituras, el 26 de enero la Iglesia celebrará el primer “Domingo de la Palabra de Dios”.

La Palabra de Dios es esencial para nuestra identidad como cristianos. Nos da fuerza, sanación y nutrición. El Catecismo habla de las Escrituras como el lugar donde “la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza, porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios” (CIC, 104). Es fácil perder de vista lo bendecidos que somos de tener este poderoso regalo, este alimento espiritual.

¿Cuántos de nosotros podemos decir que en el último día o semana hemos leído estas palabras santas y transformadoras que Dios nos ha dirigido? ¿Amamos la Palabra de Dios y permitimos que se escriba en nuestra mente y corazón al leerla en oración y con frecuencia? ¿es la Palabra de Dios parte del tejido de nuestras vidas?

El gran predicador san Juan Crisóstomo dio una homilía sobre Mateo 2 en la que preguntó a las personas reunidas en la iglesia: ¿Quién puede repetir un salmo o cualquier otra porción de las Escrituras?

Miró a su alrededor y observó que “no había ni una” sola persona que pudiera responder. El argumento que escuchó con mayor frecuencia fue: “No soy … un monje, sino que tengo esposa e hijos, y el cuidado de mi hogar”.

San Juan Crisóstomo respondió que creer que leer la Biblia era solo para monjes es lo que los había llevado a la ruina, ya que aquellos que están en el mundo “reciben heridas diariamente” y tienen la mayor necesidad del medicamento de la Palabra de Dios. Como sabemos, los que tienen heridas y no las tratan, se infectan, y si no se tratan, pueden morir.

Consciente de la importancia vital de las Escrituras, el Papa Francisco anunció recientemente en su Carta Apostólica, Aperuit Illis, que el 26 de enero de 2020, el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, será el primer día en que toda la Iglesia observe el “Domingo de la Palabra de Dios”. Este día, escribió, debe estar marcado por la “celebración, estudio y divulgación de la palabra de Dios” (Aperuit Illis, 3).

Sin embargo, el Papa advierte que un día dedicado a la Biblia “no debe verse como un evento anual sino más bien como un evento durante todo el año, ya que necesitamos crecer urgentemente en nuestro conocimiento y amor de las Escrituras y del Señor resucitado” (AI, 8), para que nuestros corazones se purifiquen por su verdad y nuestros ojos se abran a nuestros pecados.

Entre las prácticas que frecuentemente recomiendo a las personas para promover una vida de conversión continua están la participación regular en los sacramentos y la oración diaria con las Escrituras. Específicamente, te alentó a la práctica de la Lectio Divina, que implica meditar en las Escrituras al involucrar tus pensamientos, imaginación, emociones y deseos mientras lees. El objetivo de Lectio Divina es principalmente experimentar un encuentro íntimo con Jesucristo, el Padre y el Espíritu Santo. A través de este encuentro, todo nuestro ser se somete más estrechamente a Dios, recibiendo y creyendo cada vez más en el amor del Padre por nosotros de una manera personal y particular, aumentando así nuestro amor y conocimiento de las tres personas de la Santísima Trinidad.

Esta experiencia de escuchar la voz de Dios y familiarizarse con sus movimientos dentro de nosotros, cambia la forma en que vemos el mundo que nos rodea. Pronto, nos volvemos mucho más atentos a su presencia en nuestras relaciones, en la creación y especialmente dentro de la Misa. “En este sentido, la lectura en oración de la Sagrada Escritura actúa como la puerta de entrada a un nuevo Edén, donde el hombre una vez más vive en la presencia consciente de su Hacedor y Salvador” (Sacraments Through Scripture: A Still Small Voice, p.4).

Sé que cuanto más leo y rezo con las Escrituras, y especialmente con los Evangelios, más se convierten en una palabra viva que penetra en mi corazón, de modo que me convenzo más del amor personal del Padre por mí.

Mientras lees esta columna, te animo a que pienses en cómo puedes usar el “Domingo de la Palabra de Dios” como una oportunidad para pedirle a Dios un amor más profundo por su Palabra y aumentar tu deseo de conocerlo a través de las Escrituras. San Jerónimo enseñaba que “la ignorancia de las Escrituras es la ignorancia de Cristo”. Cuando conocemos a Jesús a través de la Biblia, realmente somos transformados y experimentamos alegría, incluso en tiempos de prueba o sufrimiento. Que cada uno de nosotros experimente un renovado amor por la Biblia para que seamos verdaderos discípulos que lleven a Cristo a los confines de la tierra.

Imagen destacada de Josh Applegate | Unsplash