Obispo Rodríguez: “Te reto a que permitas que Dios te haga un gran santo”

Escritor Invitado

Por: Roxanne King

A pesar de que la Iglesia Católica continúa avanzando con arrepentimiento y renovación tras la deshonra y la vergüenza por el escándalo de abuso sexual del clero, sigue siendo un desafío como files no sentirse abatido y desanimado.

“La santidad está en los quehaceres de la vida ordinaria”

La respuesta a esta situación es seguir el mandato bíblico de santidad que se les ha dado a los cristianos católicos, así lo dijo el obispo auxiliar de Denver Jorge Rodríguez a los asistentes de la conferencia católica “El encuentro: Nueva vida en Jesucristo”, el pasado mes de mayo en Aspen.

“Así como el que los llamó es santo, sean santos ustedes mismos en todos los aspectos de su conducta, porque está escrito ‘sean santos porque yo soy santo’”, dijo el obispo, citando 1 Pedro 1:15-16.

“La santidad, es lo único que ayudará a nuestra iglesia a superar esta crisis. Es una transformación que todos necesitamos”, afirmó el Obispo.

A pesar de la crisis actual, que es evidencia de que la iglesia esta compuesta de pecadores, todos los domingos cuando profesan el Credo, los católicos dicen: “Creo en la Santa Iglesia Católica”.

“Decimos públicamente que creemos que la Iglesia Católica es santa.  ¿Realmente lo sentimos?”, reflexionó el obispo antes de afirmar que: “La Iglesia Católica, nos guste o no, siempre será santa por tres razones”.

Primera: “Jesucristo es el autor de la santidad y él es la cabeza de la Iglesia… Jesús es la iglesia con todos nosotros.  La santidad de Jesús llena toda la Iglesia”.

Segunda: “La Iglesia es la única institución en el mundo que posee todos los medios de santificación que Cristo dejó para que su Iglesia santifique a sus miembros y los haga santos”.

Tercera: “Hay muchas, muchísimas personas santas en la Iglesia, tanto en el cielo como en la tierra”.

El obispo Rodríguez también aprovechó para reconocer como un ejemplo de un joven católico santo a Kendrick Castillo, quien murió durante un tiroteo en la escuela STEM.

“Dio su vida por sus compañeros de clase. Si esto no es santidad, ¿qué es?”, dijo el Obispo sobre el joven de 18 años que fue asesinado el 7 de mayo cuando abordó al pistolero.

Rechaza la mediocridad, esfuérzate por la santidad

Una Iglesia santa que genera santos

“La Iglesia es santa porque procede de Dios, que es santo”, dijo el obispo citando un discurso del Papa Francisco el octubre del 2013.  “No es sagrada por nuestros méritos; nosotros no podemos hacerla santa. Es Dios, el Espíritu Santo, quien en su amor santifica a la iglesia”.

“La Iglesia Católica es y será santa a pesar de que algunos de sus miembros todavía están en necesidad de arrepentimiento y conversión”, dijo el obispo Rodríguez.

“Los grandes pecadores no hacen que nuestra Iglesia sea profana, sino que hace de la Iglesia una fábrica de santos, donde los pecadores son santificados por el poder de Dios”.

El obispo expresó que la santidad es nuestro anhelo más profundo, porque fuimos creados para serlo y que la única forma de darse cuenta del llamado, es sometiéndose a Dios y permitiéndole que nos transforme.

“Solo Dios con su gratitud y amor infinito, puede hacerte santo… La santidad es un regalo puro, es gracia”.

“Nuestra fe cristiana no es un cuerpo de doctrinas, ni un código de conducta, ni una idea ética o un ritual elaborado… ni siquiera es una comunidad.  Es un encuentro personal con Jesucristo.  Es un evento.  Es una persona. Es un evento que sucede.  En el Evangelio todo comienza con un encuentro con Jesús.  ¿nos hemos encontrado con Jesús?”, dijo el Obispo.

También agregó que Jesús puede ser encontrado a través de la oración, las Escrituras y los sacramentos.

“Estos son tres regalos que Dios nos ha dado para abrirnos a la santidad… estas son formas católicas de tener un encuentro real con Jesús”.

El obispo expresó que la santidad no significa perfección, hacer milagros o que no seamos tentados.  Por lo contrario, significa amar a Dios y a nuestro prójimo haciendo las tareas cotidianas de la vida con amor.

La respuesta a los tiempos de persecución y crisis en la Iglesia ha sido siempre la santidad del pueblo de Dios, manifestó el obispo.

“Te reto a que permitas que Dios te haga un gran santo”, dijo retando a los presentes.

“Esta es nuestra respuesta a la crisis de la Iglesia de hoy: mujeres y hombres católicos santificados… nunca nos daremos por vencidos y lucharemos contra el desánimo de las personas y la pérdida de esperanza. Jesús esta con nosotros, tal como lo prometió”.

Adiós a Kendrick Castillo, en el cielo recibió su graduación

Traducido y adaptado del original en inglés por Rocio Madera.

Próximamente: Las posadas: más que una simple tradición

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Las posadas son una celebración dedicada a conmemorar la peregrinación que hicieron José y María de Nazaret a Belén en busca de un refugio seguro donde María pudiera dar a luz al niño Jesús. Al no encontrar alojamiento en Belén, José y María se vieron obligados a buscar refugio en un establo, donde nació el niño Dios. Actualmente, la celebración del peregrinaje comienza el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre con la llegada de Jesús.

Aunque algunos países latinoamericanos ya han acogido esta tradición, el origen de las posadas se remonta a los tiempos de la conquista de México, por lo que es una tradición que se ha dado a conocer principalmente en la cultura mexicana.

Durante estos nueve días, cada noche se lleva a cabo una representación de José y María montados en un burro y buscando un refugio. Tanto adultos como niños participan en la procesión, la cual comienza con la visita a hogares seleccionados donde un grupo que representa a los peregrinos piden “posada” o alojamiento. En cada parada de la procesión se leen pasajes de las Escrituras y se cantan las letanías para pedir posada.

Tradicionalmente, los anfitriones de estos hogares niegan el alojamiento a los peregrinos hasta que el grupo llega a la casa designada y puede ingresar. El rezo del rosario también se incorpora durante la procesión. Posteriormente, se ofrece comida a los asistentes, los niños rompen piñatas y reciben un “bolo” que consiste en una bolsita con caramelos. Las piñatas generalmente están hechas en forma de una estrella, que simboliza a la estrella que guio a los tres Reyes Magos hasta el pesebre donde se encontraba el niño Dios.

La tradición continúa cada noche en una casa diferente. La última noche, la víspera de Navidad, generalmente se celebra una misa de media noche (Misa de Gallo) en la que se celebra la llegada del niño Jesús.

Esta práctica ha cobrado varias formas a través de los tiempos. En muchos lugares ahora se acostumbra pedir posada en una sola casa, por lo que no hay una procesión. Por esta razón el rezo del rosario también se realiza antes o después de pedir posada.

El origen de esta celebración única se remonta a los tiempos de la conquista en México. Antes de la llegada de los españoles, los aztecas celebraban durante el mes de diciembre la llegada de “Huitzilopochtli” que consideraban el dios de la guerra. Las fiestas comenzaban el día 6 y duraban 20 días. El día 24 por la noche y durante el transcurso del día 25, había festejos en todas las casas en los cuales se ofrecía comida a los invitados y unas estatuas pequeñas de pasta llamada “tzoalt”.

Los misioneros que llegaron a México a finales del siglo XVI aprovecharon la costumbre para inculcarles el espíritu evangélico a los indígenas y le dieron a su celebración un sentido cristiano, lo que serviría como una preparación para recibir a Jesús el día de Navidad.

Con este propósito, fray Diego de Soria, un misionero agustino, obtuvo permiso del Papa Sixto V en 1585 para celebrar nueve misas antes de navidad, conocidas como las “misas de aguinaldo”, del 16 al 24 de diciembre. Durante estas celebraciones eucarísticas, se leían pasajes y escenas de la navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos, y posteriormente la piñata en forma de estrella. Los asistentes también recibían un pequeño regalo conocido como “aguinaldo”, de ahí la prestación que se da en México a los trabajadores durante las fiestas navideñas.

Con el tiempo, las posadas se comenzaron a celebrar en vecindarios y en casas para llevarlas a un entorno familiar. La celebración ha ido cambiando poco a poco y se le han ido agregando elementos que en ocasiones dependen de la región.

Más que una simple tradición, las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, y para recordar lo que vivieron durante su peregrinaje José y María.