Nuevo centro parroquial de St. Michael the Archangel ayuda a desarrollar ministerios

Escritor Invitado

Por Anya Semenoff.

Cada año, a medida que las estaciones pasan del verano al otoño, los feligreses de la parroquia católica St. Michael the Archangel se reúnen para rezar el rosario. Rezar el rosario en comunidad es una práctica común en muchas parroquias locales de la arquidiócesis, pero durante el rosario internacional anual de St. Michael, cada persona que dirige un Padre Nuestro o el Ave María no solo aporta cadencia y un ritmo único a la oración compartida, sino que también lo hace en un idioma diferente. Para ser exactos, 43 idiomas diferentes este año.

“Realmente se ve la universalidad de la iglesia en una parroquia como esta”, dijo el padre Terry Kissell, quien ha servido como pastor de San Miguel durante los últimos nueve años.

Establecida en 1978, cuando Aurora todavía estaba poco desarrollada, en el transcurso de 41 años, la parroquia ha visto no solo un crecimiento en el total de familias registradas, sino también un profundo cambio en la demografía de los feligreses, sobre todo debido a la creciente población inmigrante en la comunidad que los rodea.

“Es una cultura muy diversa”, dijo Teri Vasicek, administradora de la parroquia. “Tenemos una cantidad de inmigrantes y culturas étnicas representadas en St. Michael“.

Entre estas culturas, están incluidas diferentes naciones africanas y otras como Rumania, Corea, Malasia, Honduras, Perú, México y más. Esta diversidad es evidente en los eventos parroquiales, tanto en el rosario internacional como en la fiesta “Taste of St. Michael”, que destaca las diferentes cocinas culturales específicas de todas las nacionalidades de feligreses.

A medida que fue creciendo la parroquia, que ahora sirve a cerca de 3,000 hogares, se hizo más evidente la necesidad de un espacio más amplio en donde la comunidad pudiera reuniese en sus ministerios y oportunidades de educación religiosa.

“Realmente se ve la universalidad de la iglesia en una parroquia como esta”.

“Uno de los principales problemas que ha existido desde que la parroquia ha estado aquí es la necesidad de espacio. [Históricamente], diferentes grupos ministeriales han tenido que reunirse en hogares o aulas de escuelas preescolares”, dijo el padre Terry.

Tras un proceso de casi 6 años que comenzó en diciembre del 2013, St. Michael the Archangel celebró la apertura de un nuevo edificio de 6,200 pies cuadrados: un centro parroquial de dos pisos. La parroquia contrató a arquitectos de Eidos Architects para planificar el nuevo centro que incluye espacios de reunión para clases de educación religiosa y ministerios para adultos, un muy esperado centro juvenil y oficinas del personal.

“Fue un placer trabajar con el padre Terry, su comité de construcción y la parroquia en este viaje de seis años desde la planificación hasta la finalización del proyecto”, dijo Bob Saas director de Eidos Architects en un comunicado de la firma. “Fue a través de paciencia y compromiso con las necesidades de la iglesia que la parroquia logró completar con éxito esta adición necesaria de espacio”.

Con un repertorio existente de aproximadamente 40 ministerios, comités y organizaciones, algunos de los cuales han estado operando en St. Michael the Archangel desde su fundación, el nuevo espacio permitirá que la parroquia se desarrolle más cómodamente.

“La gente está emocionada y muy contenta con el resultado de las cosas”, dijo el padre Terry. “Por lo que veo oportunidades para una mayor formación y evangelización”.

Para Vasicek, un área clave en la que la parroquia siempre se ha centrado es en la justicia social y la expansión.

“Una de las características distintivas de la parroquia desde el momento en que llegué ha sido la atención y el énfasis en la expansión”, dijo. “Tenemos muchos ministerios muy dinámicos que están llegando a los pobres y desfavorecidos, en particular en Aurora. Sorprendentemente, es la sensación de muchos ministerios que tenemos que llegar a los nuestros “.

A medida que la demografía en Aurora y en los límites de la parroquia ha cambiado desde 1978, en parte debido a la apertura de parroquias adicionales que atrajeron a algunos miembros, y también con el desarrollo del Denver Tech Center, que ofreció diferentes oportunidades de empleo y residenciales, la población dinámica en St. Michael también cambió. Como tal, Vasicek dijo que la mayoría de los que ahora apoyan a la parroquia están en la categoría de ingresos bajos a medios. Pero esta realidad no ha hecho que la congregación sea menos generosa.

“Lo que disfrutamos en términos de cuenta de ahorro no es nuestro, es de Dios”, dijo Vasicek. “La administración es un estilo de vida. Así que esperamos ser personas felices porque no queremos nada más porque hemos satisfecho todas nuestras necesidades”.

En una carta que presenta el Informe de Administración de St. Michael en el 2018, el Padre Terry se dirigió a los feligreses diciendo:

“Realmente me gustaría expresar lo agradecido que estoy de servir al pueblo de Dios de St. Michael. Ustedes son personas de fe y amor que me inspiran. Son personas dedicadas a sus familias, sus amigos y su servicio al Señor”.

Próximamente: Las posadas: más que una simple tradición

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Las posadas son una celebración dedicada a conmemorar la peregrinación que hicieron José y María de Nazaret a Belén en busca de un refugio seguro donde María pudiera dar a luz al niño Jesús. Al no encontrar alojamiento en Belén, José y María se vieron obligados a buscar refugio en un establo, donde nació el niño Dios. Actualmente, la celebración del peregrinaje comienza el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre con la llegada de Jesús.

Aunque algunos países latinoamericanos ya han acogido esta tradición, el origen de las posadas se remonta a los tiempos de la conquista de México, por lo que es una tradición que se ha dado a conocer principalmente en la cultura mexicana.

Durante estos nueve días, cada noche se lleva a cabo una representación de José y María montados en un burro y buscando un refugio. Tanto adultos como niños participan en la procesión, la cual comienza con la visita a hogares seleccionados donde un grupo que representa a los peregrinos piden “posada” o alojamiento. En cada parada de la procesión se leen pasajes de las Escrituras y se cantan las letanías para pedir posada.

Tradicionalmente, los anfitriones de estos hogares niegan el alojamiento a los peregrinos hasta que el grupo llega a la casa designada y puede ingresar. El rezo del rosario también se incorpora durante la procesión. Posteriormente, se ofrece comida a los asistentes, los niños rompen piñatas y reciben un “bolo” que consiste en una bolsita con caramelos. Las piñatas generalmente están hechas en forma de una estrella, que simboliza a la estrella que guio a los tres Reyes Magos hasta el pesebre donde se encontraba el niño Dios.

La tradición continúa cada noche en una casa diferente. La última noche, la víspera de Navidad, generalmente se celebra una misa de media noche (Misa de Gallo) en la que se celebra la llegada del niño Jesús.

Esta práctica ha cobrado varias formas a través de los tiempos. En muchos lugares ahora se acostumbra pedir posada en una sola casa, por lo que no hay una procesión. Por esta razón el rezo del rosario también se realiza antes o después de pedir posada.

El origen de esta celebración única se remonta a los tiempos de la conquista en México. Antes de la llegada de los españoles, los aztecas celebraban durante el mes de diciembre la llegada de “Huitzilopochtli” que consideraban el dios de la guerra. Las fiestas comenzaban el día 6 y duraban 20 días. El día 24 por la noche y durante el transcurso del día 25, había festejos en todas las casas en los cuales se ofrecía comida a los invitados y unas estatuas pequeñas de pasta llamada “tzoalt”.

Los misioneros que llegaron a México a finales del siglo XVI aprovecharon la costumbre para inculcarles el espíritu evangélico a los indígenas y le dieron a su celebración un sentido cristiano, lo que serviría como una preparación para recibir a Jesús el día de Navidad.

Con este propósito, fray Diego de Soria, un misionero agustino, obtuvo permiso del Papa Sixto V en 1585 para celebrar nueve misas antes de navidad, conocidas como las “misas de aguinaldo”, del 16 al 24 de diciembre. Durante estas celebraciones eucarísticas, se leían pasajes y escenas de la navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos, y posteriormente la piñata en forma de estrella. Los asistentes también recibían un pequeño regalo conocido como “aguinaldo”, de ahí la prestación que se da en México a los trabajadores durante las fiestas navideñas.

Con el tiempo, las posadas se comenzaron a celebrar en vecindarios y en casas para llevarlas a un entorno familiar. La celebración ha ido cambiando poco a poco y se le han ido agregando elementos que en ocasiones dependen de la región.

Más que una simple tradición, las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, y para recordar lo que vivieron durante su peregrinaje José y María.