MITOS Y VERDADES: Los católicos no son cristianos

Equipo de El Pueblo Católico

Este artículo es parte de una serie de artículos publicado en la última edición de la nueva revisa de “El Pueblo Católico”. Para suscribirte y recibir la revista GRATIS, HAZ CLIC AQUÍ.

MITO

Los primeros cristianos no eran “católicos” sino “cristianos”, por lo que la Iglesia Católica no es la misma que la Iglesia fundada por Cristo, y los católicos no son verdaderamente cristianos.

VERDAD

Es cierto que la Biblia nunca llama a la Iglesia “Iglesia Católica” o “Iglesia de Cristo”, sino simplemente “Iglesia”.

Pero ambos términos “cristiano” y “católico” tienen un origen muy temprano. Hechos dice que los discípulos fueron llamados “cristianos” por primera vez en Antioquía (Hch 11,26). El término “católico” no se encuentra en la Biblia, pero no por eso es ilícito, como veremos, pues describe la misión encomendada a la Iglesia y lo que es.

El término “católico” fue usado a finales del siglo I por el obispo san Ignacio de Antioquía:

“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la Iglesia Católica” (Carta a los Esmirneanos, 8).

“Católico” significa “universal” en griego, y san Ignacio usa esta palabra sin explicación, dando por hecho que se le entenderá.

Pero ¿por qué los primeros cristianos comenzaron a referirse a la Iglesia fundada por Cristo como la Iglesia “universal” o “católica”? Para Ignacio, “católica” significa que la Iglesia no está destinada a ser una simple serie de iglesias aisladas o una iglesia regional, sino que está destinada para todos los pueblos, para todas las naciones del mundo. Eso es lo que Jesús les encomendó:

“Vayan, pues, a hacer discípulos de todas las naciones” (Mt 28,19).

Así que el título “Iglesia Católica” o “universal” no significa que esta es otra iglesia distinta a aquella fundada por Cristo, sino que simplemente explica su misión y pone de relieve que verdaderamente es para todo el mundo. Los católicos sí son cristianos, siempre lo han sido.

MITOS Y VERDADES: “Los católicos no creen en la biblia”

Próximamente: Santa Inés, Mártir; patrona de las jóvenes, las novias y la pureza

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

El 21 de enero se celebra la Fiesta de Santa Inés, patrona de las jóvenes, las novias, las prometidas en matrimonio, de la pureza y de los jardineros. En relación a la Santa surgió la costumbre de los corderos blancos, cuya lana se utiliza para hacer los palios de los Arzobispos.

Su nombre latino es “Agnes”, asociado a “agnus” que significa cordero. Según la leyenda más conocida, Santa Inés era una joven hermosa, rica y pretendida por muchos nobles romanos. No aceptó a ninguno, aduciendo que ya estaba comprometida con Cristo, y la acusaron de ser cristiana.

Fue llevada a un prostíbulo, pero unos ángeles y señales celestes la protegieron. Entonces la pusieron en una hoguera que no la quemó. Finalmente, fue decapitada en el año 304.

Constantina, la hija de Constantino, le edificó una basílica en la Vía Nomentana y su fiesta se comenzó a celebrar a mediados del siglo IV.

En el tratado de San Ambrosio sobre las vírgenes, se lee que por tradición se sabe que Santa Inés murió a los doce años. Antes de su martirio se mantuvo “inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas”.

“No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria… Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales”, dijo San Ambrosio.

Se dice que el verdugo hizo lo posible para asustarla y atraerla con halagos porque muchos desearon casarse con ella, pero Santa Inés respondió: “sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero”.

La Santa oró y doblegó la cerviz ante el verdugo que le temblaba la diestra para dar el golpe, pero ella permanecía serena. “En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio”, concluyó San Ambrosio.

A Santa Inés se le representa como una niña o señorita orando, con diadema en la cabeza y una especie de estola sobre los hombros, en alusión al palio. Va acompañada de un cordero a sus pies o en sus brazos y rodeada de una pira, espada, palma y lirios.

 

Artículo publicado originalmente en AciPrensa.