MITOS Y VERDADES: Los católicos adoran a la Virgen María

Equipo de Denver Catholic

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MITO

La Iglesia Católica comete idolatría al rezar a la Virgen María como si fuera una diosa, reemplazando al “único mediador” entre Dios y el hombre, que es Jesús (1 Tim 2,5).

VERDAD

Para los católicos la Virgen María no es una diosa al lado de Dios, por lo que no se le adora. Sin embargo, a diferencia de muchos protestantes que subestiman a María, los católicos sí reconocen el papel sumamente importante que María tiene en la historia de la salvación. Primero que nada, María no es simplemente una mujer más que Dios quiso utilizar y después desechar.

Quien lee la Biblia honestamente se da cuenta de que la Virgen María fue destinada por Dios para ser la madre de Jesús y es modelo de todo cristiano, pues ella recibió el llamado de Dios y respondió con fe, obediencia y gran generosidad:

“Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). Los primeros cristianos la llamaban la “Nueva Eva”, pues si el pecado había llegado por el “no” de Eva al tomar el fruto prohibido, la redención llegó por el “sí” de María.

¿Pero por qué “mediadora” si podemos ir a Jesús directamente? Cuando la Iglesia llama a María “Mediatrix” o mediadora, no la está poniendo al par de Jesús o ignorando 1 Tim 2,5. “Mediar” significa hablar ante alguien en favor de otra persona para conseguirle un favor. Así que, en cierto modo, todos somos mediadores cuando rezamos unos por otros, porque eso es precisamente lo que hacemos en la oración de intercesión, y es perfectamente bíblica (1 Tim 2,1).

Pero nadie es mediador de la manera que Jesús lo es, pues solo él “se entregó a sí mismo como rescate por todos”. Está el “Mediador”, que es Jesús, y los “mediadores”, que somos nosotros. Solo participamos de la mediación de Jesús al orar unos por otros, pero no lo reemplazamos. La Virgen María toma un lugar especial entre nosotros como mediadora por ser la madre de Dios y porque Dios quiso venir a nosotros por medio de ella. Pero ella aún está bajo la mediación de Cristo. Su misión consiste en llevarnos siempre a él: “Hagan lo que él les diga” (Jn 2,5).

Y, aunque es cierto que podemos pedirle a Dios directamente, el mismo apóstol Santiago nos dice: “oren unos por otros” (St 5,16), y es eso lo que los católicos piden a la Virgen, que es Madre de Dios: “ruega por nosotros”.

 

Sabías que…

El primer reformador protestante Martín Lutero tenía una gran devoción a la Virgen María. Llegó a decir:

“La veneración a María está inscrita en las profundidades del corazón humano” (Sermón 1 de septiembre, 1522) y “No hay mujer como tú… bendita sobre toda nobleza, sabiduría y santidad” (Sermón en la Fiesta de la Visitación, 1537).

Próximamente: ¿Cuáles son los requisitos para ser padrino o madrina de bautismo?

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En respuesta a la pregunta de nuestra lectora Amparo S.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que el papel del padrino o de la madrina es ayudar a que la gracia bautismal pueda desarrollarse en el bautizado, actuando como colaboradores de sus padres o de quienes ocupan su lugar.

Por eso los padrinos deben ser “creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristiana” (CIC 1255).

Este es un papel muy importante, ya que todos los miembros de la Iglesia de alguna manera tienen la responsabilidad de desarrollar y guardar la gracia recibida en el bautismo y ayudar a otros a hacer lo mismo.

¿Por qué la Iglesia pone tantas restricciones para poder ser padrino de bautizo?

Es entonces deber del padrino asistir a los padres en la iniciación cristiana del que será bautizado y “procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo”.

Cabe resaltar que se puede tener un solo padrino o madrina. No es necesario tener dos, pero sí es posible, mientras sea un hombre y una mujer.

La Iglesia ha impuesto requisitos para que los padres puedan elegir a las personas correctas para esta misión tan importante.

El padrino o la madrina:

1. Deberá haber sido elegido por quien va a bautizarse o por sus padres, o por quienes ocupan su lugar; o, si faltan estos, por el párroco o ministro.

2. Deberá tener la capacidad para esta misión e intención de desempeñarla.

3. Deberá tener al menos 16 años. (El obispo puede establecer otra edad en su diócesis o el mismo párroco o ministro -por justa causa- puede considerar una excepción.)

4. Deberá ser católico, estar confirmado, haber recibido la Primera Comunión, y llevar una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir.

5. No puede estar afectado por una pena canónica declarada o impuesta legítimamente.

6. No puede ser el padre o la madre de quien se ha de bautizar.

(Código de Derecho Canónico núm. 872-874)