Misa y convivio de jóvenes adultos católicos de Denver

La Oficina de Jóvenes Adultos Católicos junto con la Pastoral Juvenil Hispana de Denver, extienden una cordial invitación a todos los jóvenes adultos del área, a una noche de oración con el obispo Jorge Rodriguez el próximo 20 de octubre.  

La celebración dará inicio a las 5:30 p.m. con adoración al santísimo y confesiones, seguido con una misa bilingüe que comenzará a las 6:30 p.m., y para cerrar con broche de oro los asistentes podrán disfrutar de un convivio donde tendrán la oportunidad de compartir con otros jóvenes, comida y clases de baile.

El evento que se llevara a cabo en la Catedral de la Inmaculada Concepción del centro de Denver, tiene como objetivo unir a todos los jóvenes adultos de la diócesis y ayudar a establecer relaciones con otros sin importar el idioma. Los jóvenes que deseen asistir a este evento gratuito no tienen que pertenecer a un ministerio.

La red de Jóvenes Adultos Católicos de Denver (DCYA por sus siglas en ingles), es una plataforma de eventos y ministerios que se esfuerzan por llevar a los adultos jóvenes a un encuentro con Jesús, su iglesia y la auténtica comunidad cristiana.

La Oficina de Jóvenes Adultos, busca educar a los jóvenes adultos para discernir el plan de Dios en sus vidas, al mismo tiempo que aceptar su misión.

Por otro lado, la Pastoral Juvenil Hispana (PJH) en Denver (jóvenes preadolescentes, adolescentes y jóvenes adultos) trabaja en conjunto con jóvenes, parroquias y líderes, motivados e involucrados en promover y difundir una relación personal en Cristo en busca de la verdadera conversión y apostolado, de manera organizada e integral. La PJH atiende las necesidades de la juventud a través de retiros, encuentros, formación, desarrollo de liderazgo y más.

Asimismo, este ministerio se enfoca en la vida cristiana del preadolescente formándole y dándole seguimiento hasta su vida adulta.

Con la finalidad de que jóvenes de Denver y el norte de Colorado conozcan el amor personal de Jesucristo por ellos, ambos ministerios te hacen la invitación a ser partícipe de esta celebración eucarística y convivio que te dejará con un corazón lleno de amor y nuevos aprendizajes.

Próximamente: Dios nunca se cansa de hablarte

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Es realmente una maravilla que tengamos el don de la Biblia, a través del cual Dios nos habla, nos convence, nos sana y nos nutre en nuestro viaje. En reconocimiento de la importancia de las Escrituras, el 26 de enero la Iglesia celebrará el primer “Domingo de la Palabra de Dios”.

La Palabra de Dios es esencial para nuestra identidad como cristianos. Nos da fuerza, sanación y nutrición. El Catecismo habla de las Escrituras como el lugar donde “la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza, porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios” (CIC, 104). Es fácil perder de vista lo bendecidos que somos de tener este poderoso regalo, este alimento espiritual.

¿Cuántos de nosotros podemos decir que en el último día o semana hemos leído estas palabras santas y transformadoras que Dios nos ha dirigido? ¿Amamos la Palabra de Dios y permitimos que se escriba en nuestra mente y corazón al leerla en oración y con frecuencia? ¿es la Palabra de Dios parte del tejido de nuestras vidas?

El gran predicador san Juan Crisóstomo dio una homilía sobre Mateo 2 en la que preguntó a las personas reunidas en la iglesia: ¿Quién puede repetir un salmo o cualquier otra porción de las Escrituras?

Miró a su alrededor y observó que “no había ni una” sola persona que pudiera responder. El argumento que escuchó con mayor frecuencia fue: “No soy … un monje, sino que tengo esposa e hijos, y el cuidado de mi hogar”.

San Juan Crisóstomo respondió que creer que leer la Biblia era solo para monjes es lo que los había llevado a la ruina, ya que aquellos que están en el mundo “reciben heridas diariamente” y tienen la mayor necesidad del medicamento de la Palabra de Dios. Como sabemos, los que tienen heridas y no las tratan, se infectan, y si no se tratan, pueden morir.

Consciente de la importancia vital de las Escrituras, el Papa Francisco anunció recientemente en su Carta Apostólica, Aperuit Illis, que el 26 de enero de 2020, el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, será el primer día en que toda la Iglesia observe el “Domingo de la Palabra de Dios”. Este día, escribió, debe estar marcado por la “celebración, estudio y divulgación de la palabra de Dios” (Aperuit Illis, 3).

Sin embargo, el Papa advierte que un día dedicado a la Biblia “no debe verse como un evento anual sino más bien como un evento durante todo el año, ya que necesitamos crecer urgentemente en nuestro conocimiento y amor de las Escrituras y del Señor resucitado” (AI, 8), para que nuestros corazones se purifiquen por su verdad y nuestros ojos se abran a nuestros pecados.

Entre las prácticas que frecuentemente recomiendo a las personas para promover una vida de conversión continua están la participación regular en los sacramentos y la oración diaria con las Escrituras. Específicamente, te alentó a la práctica de la Lectio Divina, que implica meditar en las Escrituras al involucrar tus pensamientos, imaginación, emociones y deseos mientras lees. El objetivo de Lectio Divina es principalmente experimentar un encuentro íntimo con Jesucristo, el Padre y el Espíritu Santo. A través de este encuentro, todo nuestro ser se somete más estrechamente a Dios, recibiendo y creyendo cada vez más en el amor del Padre por nosotros de una manera personal y particular, aumentando así nuestro amor y conocimiento de las tres personas de la Santísima Trinidad.

Esta experiencia de escuchar la voz de Dios y familiarizarse con sus movimientos dentro de nosotros, cambia la forma en que vemos el mundo que nos rodea. Pronto, nos volvemos mucho más atentos a su presencia en nuestras relaciones, en la creación y especialmente dentro de la Misa. “En este sentido, la lectura en oración de la Sagrada Escritura actúa como la puerta de entrada a un nuevo Edén, donde el hombre una vez más vive en la presencia consciente de su Hacedor y Salvador” (Sacraments Through Scripture: A Still Small Voice, p.4).

Sé que cuanto más leo y rezo con las Escrituras, y especialmente con los Evangelios, más se convierten en una palabra viva que penetra en mi corazón, de modo que me convenzo más del amor personal del Padre por mí.

Mientras lees esta columna, te animo a que pienses en cómo puedes usar el “Domingo de la Palabra de Dios” como una oportunidad para pedirle a Dios un amor más profundo por su Palabra y aumentar tu deseo de conocerlo a través de las Escrituras. San Jerónimo enseñaba que “la ignorancia de las Escrituras es la ignorancia de Cristo”. Cuando conocemos a Jesús a través de la Biblia, realmente somos transformados y experimentamos alegría, incluso en tiempos de prueba o sufrimiento. Que cada uno de nosotros experimente un renovado amor por la Biblia para que seamos verdaderos discípulos que lleven a Cristo a los confines de la tierra.

Imagen destacada de Josh Applegate | Unsplash