¿La Virgen María está muerta? ¿Son nuestras oraciones inútiles?

Escritor Invitado

Por: Apóstoles de la Palabra – Denver

Pregunta de nuestro lector Juan Antonio H.: “Convivo en mi oficina con protestantes y dicen que María, como muchos, murió y sigue muerta, -con la fe de ser resucitada por Jesús, pero aún no es el tiempo- por eso las oraciones de los católicos son inútiles. ¿Qué respuesta hay para esto?”

La Biblia nunca dice que María está muerta y que espera la resurrección de Jesús hasta el último día. Esta es una interpretación protestante. La biblia dice todo lo contrario, en Apocalipsis 11:19 y 12:1; y en el Salmo 45:10,15-16.

La cita del libro del Apocalipsis dice que apareció el Arca de la Nueva Alianza en el cielo, y esa es la Virgen María. En el Nuevo Testamento, los evangelistas utilizan el mismo lenguaje y palabras que se usaban para hablar del Arca de la Antigua Alianza para describir a la Virgen María, en varias ocasiones (por ejemplo: 2 Sam 6:16 y Lc 1:41-44).

Justo después de mencionar el Arca de la Nueva Alianza, el Apocalipsis explica de qué se trata esta referencia, con la imagen de una mujer embarazada vestida de sol en el cielo (12:1-2). Mientras que el Arca de la Antigua Alianza llevaba la palabra de Dios grabada en las tablas de los 10 mandamientos, el Arca de la Nueva Alianza -María- lleva la palabra de Dios encarnada en su seno.

Además, el Salmo 45 nos dice que la reina está sentada a la derecha del rey. De aquí podemos concluir que María no espera hasta el último día de la resurrección para poder vivir, sino que ya está en el cielo con el rey que es Jesucristo.

Para los protestantes, todos están muertos, pero las Sagradas Escrituras nos dicen que no es así.

Lucas 20:37-38, dice que “Dios es un Dios de vivos y no de muertos”. Otro ejemplo en Lucas 16:23-25, nos dice que Abraham está vivo junto con Lázaro y que el rico está vivo en el infierno. ¿Cómo entonces podemos decir que todos están muertos y no viven hasta la resurrección del ultimo día?

Eclesiastés 12:7 también nos dice que la materia vuelve a la tierra y el espíritu retorna a Dios. Apocalipsis 6:9-10 nos dice que las almas de los que fueron degollados claman justicia: si estuvieran muertos, no dirían nada. Asimismo, Apocalipsis 7:9 dice que en el cielo hay una muchedumbre imposible de contar, de toda raza, tribus y lenguas.

Según los protestantes las oraciones que hacemos para “los muertos” no sirven. Esto es falso, en primer lugar, porque como hemos visto “Dios es un Dios de vivos y no de muertos”; y en segundo, porque en las Sagradas Escrituras no encontramos prohibición.

Según las Sagradas Escrituras, en 1 Timoteo 2:1-8, san Pablo nos dice que hay que hacer oraciones de súplicas por todos. No dice de vivos o muertos. Porque él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad y, desafortunadamente, los protestantes no han llegado al conocimiento de la verdad.  En 2 Macabeos 12:38,46, dice que hubo una batalla y muchos de los soldados murieron y Judas ofreció un sacrificio para que Dios les perdonará los pecados. ¿Por qué ofrecer un sacrificio si era inútil orar por los muertos?

Aquí unas citas bíblicas que debe saber sobre este tema:

  • Apocalipsis 11:19 “Entonces se abrió el Santuario de Dios en el cielo y pudo verse el arca de alianza de Dios dentro del Santuario. Se produjeron relámpagos, fragor y truenos, un terremoto y una fuerte granizada.”
  • Apocalipsis 12:1-2 “Apareció en el cielo un a señal grandiosa: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.”
  • Salmo 45: 10,15-16Hijas de reyes son tus muy amadas, una reina se sienta a tu derecha, oro de ofir en sus vestiduras luce…vestida de brocados al rey es conducida. La siguen sus compañeras vírgenes que te son presentadas escoltadas de alegría y júbilo.”
  • Lucas 20:37-38 En cuanto a saber si los muertos resucitan, el mismo Moisés lo dio a entender en el pasaje de la zarza cuando llama al Señor: “Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. El no es Dios de muertos sino de vivos y todos viven por el.”
  • Lucas 16:23-25 Estando en el infierno, en medio de los tormentos, el rico levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro con él en su regazo. Entonces gritó: Padre Abraham, ten piedad de mí, y manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me atormentan estas llamas. Abraham le respondió: Hijo, recuerda que tú recibiste tus bienes durante la vida, mientras que Lázaro recibió males. Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio, tormentos.
  • Eclesiastés 12:7 “El polvo vuelve a la tierra de donde vino, y el Espíritu sube a Dios que lo dio.”
  • Apocalipsis 6: 9-10Cuando abrió el quinto sello, divisé debajo del altar las almas de los que fueron degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que les correspondía dar. Se pusieron a gritar con voz muy fuerte: Santo y justo Señor, ¿hasta cuándo vas a esperar a hacer justicia y tomar venganza por nuestra sangre a los habitantes de la tierra?”
  • 2 de Macabeos 12:38-46 Judas condujo su ejército hasta la ciudad de Odollam. Cuando llegó el séptimo día de la semana, se purificaron según la costumbre y celebraron el sábado en ese lugar. Al día siguiente, no se podía esperar mas para levantar los cadáveres de los que habían caído en el combate, y los hombres de Judas fueron a sepultarlos con sus parientes en las tumbas de sus padres: y se encontraron con que bajo las túnicas de cada muerto había Ídolos de Jamnia, lo que están prohibidos a los judíos por la Ley. Todos, pues, comprendieron que este era el motivo por el que esos hombres habían sucumbido. Entonces bendijeron el comportamiento del Señor, justo Juez, que saca a la luz las cosas ocultas, y le pidieron que el pecado cometido fuera completamente borrado. El heroico Judas animó a la asamblea a que se abstuviera de cualquier pecado, pues acababan de ver con sus propios ojos lo que había ocurrido a sus compañeros, caídos a causa de sus pecados. Luego efectuó una colecta que le permitió mandar a Jerusalén unas dos mil monedas de plata para que se ofreció allí un sacrificio por el pecado. Era un gesto muy bello, motivado por el convencimiento de la resurrección. Porque si no hubiera creído que los que habían caído resucitarían, habría sido inútil y ridículo orar por los muertos. Pero él presumía que una hermosa recompensa esperará a los creyentes que se acuestan en la muerte, de ahí que su inquietud fuera santa y de acuerdo con la fe. Mandó pues ofrecer ese sacrificio de expiación por los muertos para que quedaran libres de sus pecados.
  • Mateo 10:28No teman a los que solo pueden matar el cuerpo, pero no el alma: teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.”

Próximamente: ¿Cómo puedo perdonar a alguien que me ha hecho daño a mí o a un ser querido?

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Todos sufrimos, de vez en cuando, situaciones de injusticia, humillaciones, rechazos, ofensas, maltratos, abusos y agresiones, que nos provocan reacciones de resentimiento que llegan hasta el odio y deseos de venganza. A veces las sufrimos, pero a veces somos nosotros los que las infringimos. En ocasiones necesitamos perdonar y frecuentemente necesitamos ser perdonados.

El perdón nace de uno, de una decisión que toma uno, algo interno que uno elige. Pero perdonar no es automático y no es cuestión de solo querer hacerlo, muchas personas querrían perdonar pero no pueden hacerlo, como muchos también querrían ser ricos y no solo por desearlo ya lo lograron. Así el perdón: no basta con desearlo, hay que trabajar para ello. Primero que nada se deben cultivar virtudes en la vida como: el amor, la comprensión, la generosidad, la humildad, la misericordia, el abrirse a la gracia de Dios, por mencionar algunas. Por lo tanto, el poder perdonar es consecuencia no solo de un deseo sino de una vida virtuosa como lo requiere nuestra fe Católica.

Jesús nos dice que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre:

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mt 18:21-22).

El perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero la verdad es que sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón, y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús; el perdón es esencial para cristianismo y para el verdadero amor. Es necesario perdonar a los demás, para poder ser completamente libre. Si no somos capaces de perdonar seguiremos viviendo aferrados al pasado; vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón sin ser capaces de amar porque alguien nos engañó, sin ser capaces de confiar porque alguien nos traicionó, sin ser capaces de aceptar a los demás porque alguien nos rechazó; en definitiva, sin permitirnos crecer ni ser felices, sin tener paz en el corazón ni alegría en el espíritu, sin tener luz ni disfrutar de la vida.

Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. Superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida.

Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un acto liberador. Es un mandamiento cristiano y además un gran alivio. Significa optar por la vida y ponerse en el camino de la salvación:

“Porque si ustedes  perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también a ustedes su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre los perdonará a ustedes ofensas” (Mt 6:14-15).

 

Image by Daniel Reche from Pixabay