La sangre de San Óscar Romero es “semilla de libertad”

Salvadoreños en Colorado celebraron la llegada a los altares de Mons Óscar Romero

Carmen Elena Villa

La parroquia Queen of Peace de Aurora, Colorado se llenó de fieles salvadoreños y de otros países de Latinoamérica, quienes con mucha devoción y alegría celebraron la llegada a los altares de su primer santo, monseñor Óscar Arnulfo Romero, canonizado en la mañana del 14 de octubre, en la plaza de San Pedro en el Vaticano por el Papa Francisco.

Llegaron algunos con trajes típicos salvadoreños, otros con banderas. Varios vestían camisetas con el rostro del santo, las cuales se vendían a la entrada de la iglesia y cuyas ganancias fueron destinadas al centro de detención de inmigrantes en Aurora.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró esta misa en español, en cuya homilía destacó las palabras del entonces arzobispo de San Salvador: “Si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y señal de que la esperanza será pronto una realidad”. Luego dijo el obispo: “Monseñor Oscar Romero practicó la virtud cristiana en grado máximo: hasta el punto de dar la vida; hasta el martirio”.

Misa de acción de gracias por la Canonización de monseñor Oscar Romero. Parroquia Queen of Peace Aurora

Posted by El Pueblo Católico on Sunday, October 14, 2018

El obispo Rodríguez destacó del arzobispo Romero “su fe en Cristo y su amor por los pobres y su total entrega a la promoción y a la defensa de su dignidad como personas y como hijos e hijas de Dios”. Un pastor que “apostó por los pobres, por los oprimidos, por los perseguidos por la justicia, por aquellos cuya dignidad y derechos eran pisoteados impunemente para ser, como el mismo decía, ‘Voz de los que no tienen voz’”.

Luego, el prelado afirmó que San Óscar Romero nos recuerda que, “el amor al prójimo a veces requiere el compromiso social y político; que incluso llegar a tomar la forma de la denuncia profética, de la defensa de los derechos de los excluidos, y de la acción comprometida”.

San Óscar Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980. Fue conocido por su defensa de los más necesitados en una época de cruda violencia por los conflictos entre grupos guerrilleros y el gobierno salvadoreño, lo que antecedió a la Guerra Civil que estalló entre 1980 y 1992.

Photos de Anya Semenoff El Pueblo Católico

El obispo Rodríguez resaltó del arzobispo Romero “su fe en Cristo y su amor por los pobres y su total entrega a la promoción y a la defensa de su dignidad como personas y como hijos de Dios”. Un pastor que “apostó por los pobres, por los oprimidos, por los perseguidos por la justicia, por aquellos cuya dignidad y derechos eran pisoteados impunemente para ser, como él mismo decía, Voz de los que no tienen voz’”.

Luego, el prelado afirmó que San Óscar Romero nos recuerda que, “el amor al prójimo requiere el compromiso social y político; que incluso llegar a tomar la forma de la denuncia profética, de la defensa de los derechos de los excluidos y de la acción comprometida”.

“Nosotros también vivimos en medio de injusticias, de hermanos nuestros privados de su libertad en los centros de detención por no tener documentos”, recordó el obispo, “de inmigrantes cuyos derechos humanos no son respetados y se ven separados de sus familias; de hermanos nuestros que tienen que salir todos los días con el temor de ser arrestados por la policía inmigratoria, mientras trabajan honradamente por proveer un futuro a sus hijos”. Y puntualizó cómo resulta urgente “ponernos de su lado, denunciar los atropellos contra su dignidad y participar en la lucha política por una reforma inmigratoria comprensiva”.

El obispo Rodríguez recordó cómo la guerra civil de El Salvador dejó un saldo de más de 75.000 civiles muertos y 9.000 desaparecidos. “Muchos de ustedes o de sus familiares llegaron a este país huyendo de la muerte”, señaló. “Sobre tanto sufrimiento, y sobre el presente de ustedes y de sus familiares, hoy en El Salvador, vela un salvadoreño santo: San Óscar Romero, que incluso algunos aquí presente conocieron personalmente”.

La eucaristía finalizó con la canción “De Colores”, que fue la favorita de San Óscar Romero. Después de la misa los fieles se congregaron en el salón de la parroquia para celebrar la canonización de su arzobispo mártir con danzas y con comida típica.

Celebrando la canonización de San Oscar Romero con danzas salvadoreñas en la parroquia Queen of Peace

Posted by El Pueblo Católico on Sunday, October 14, 2018

Uno de los asistentes fue el diácono Edgar Valle, de la parroquia Presentation of Our Lord de Denver, salvadoreño, quien conoció personalmente a San Óscar Romero. “Él transformó mi vida, es un padre espiritual para mí. Todas sus homilías las he leído detenidamente. Me han servido como diácono para una mayor predicación”, dijo emocionado. “Tenemos un amigo cercano. Para mí sigue siendo mi pastor, mi guía espiritual”. Su esposa Esperanza Valle dice: “Vi la transformación de mi marido y de muchos matrimonios por la palabra de monseñor Romero y por sus mensajes”.

Así los salvadoreños vieron cumplidas las palabras proféticas de San Óscar Romero antes de ser asesinado: “Como cristiano, no creo en la muerte sin resurrección: Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

El futuro santo Mons. Óscar Romero

Entrevistamos al padre Jose Anibal Chicas, salvadoreño, quien nos habló sobre el futuro santo Mons. Óscar Romero. @Sacred Heart of Jesus Catholic Church

Posted by El Pueblo Católico on Wednesday, October 10, 2018

Próximamente: Desafíos de la familia hispana católica en EE.UU.

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo es parte de una serie de artículos publicados en la última edición de la revisa de El Pueblo Católico. Para suscribirte y recibir la revista GRATIS, HAZ CLIC AQUÍ.

 

En busca del llamado “sueño americano”, las familias hispanas dejan su país de origen con la esperanza de encontrar una mejor vida. Sin embargo, en muchas ocasiones la realidad con la que se encuentran es otra y en ocasiones les impide cumplir su misión tanto familiar como personal. Es importante saber identificar estos retos para así poder superarlos.

 

Choque cultural

Al llegar a los Estados Unidos, la mayoría de las familias que emigran se encuentran con un choque de cultura que los limita en varios aspectos de su vida. Desde un idioma diferente hasta problemas legales de inmigración, estos factores de estrés pueden provocar que las familias pierdan de vista la fe y su verdadera misión.

“El choque cultural es el estrés de aculturación que se crea en la familia. Muchas veces es lo que divide la familia más que los problemas económicos y todo lo demás”.  – Dra. Yolanda Barrera, Psicóloga Clínica, especializada en familia y cultura latina.

IDIOMA

Gracias a la educación que reciben, los hijos de inmigrantes aprenden inglés más rápido que sus padres, sin embargo, muchas veces esto puede provocar que poco a poco dejen de emplear su lengua materna. Asimismo, la falta del inglés en los padres limita su participación en la vida escolar y social de los hijos, algo que con frecuencia afecta en el comportamiento de los hijos.

CONFLICTOS INTERGENERACIONALES

La “americanización” de los hijos crea serios conflictos, que están relacionados tanto con el idioma como con los niveles de adaptación entre padres e hijos.

“Los niños, con su deseo de pertenencia, se ‘americanizan’ rapidísimo. Todo esto genera mucho estrés en la familia” – Dra. Barrera.

Debido a estas diferencias, los conflictos familiares son cada vez más comunes, y se manifiestan cuando los hijos alcanzan la adolescencia y comienzan a estar más involucrados en actividades en la sociedad y poco apegados a los valores culturales y las tradiciones hispanas de sus padres.

ADAPTACIÓN Y EL PAPEL DE LOS PADRES

Los hispanos tienden a ser conservadores y tradicionales en su estilo de vida y en su cultura. Las costumbres del hombre latino los separan claramente de los hombres anglos, al igual que la mujer latina a la mujer anglo.

“Estamos hablando de la adaptación que tiene la familia al cambio de una cultura tradicional, jerárquica y con roles definidos”, indica la Dra. Barrera.

Al enfrentarse a una realidad distinta en un nuevo país, muchas familias se ven de alguna manera forzadas a redefinir sus roles en el hogar. Estos cambios afectan a todos ya que adquieren nuevos roles, con más carga de trabajo, pero para las mujeres con mayor poder en la toma de decisiones y en ocasiones en representación del marido ausente.

Aunque existen familias hispanas que se adaptan completamente a la cultura anglosajona, también hay otras que son muy tradicionales con respecto a su cultura y luchan diariamente para lograr adaptarse a un país que sienten ajeno.

INMIGRACIÓN Y RACISMO

El miedo a la deportación continúa siendo un gran desafío para muchas familias. Esto puede influir en un aislamiento familiar y la capacidad de involucrarse con otras culturas. El miedo a la deportación también tiene un impacto en la toma de decisiones relacionadas con la escuela, el lugar de residencia, el apoyo en los servicios médicos, las oportunidades de empleo e incluso su pérdida de fe.

Asimismo, las familias hispanas también tienen que enfrentarse diariamente a la creciente hostilidad en contra de ellos. Frecuentemente escuchamos sobre experiencias personales de racismo y la discriminación que sufren los hispanos en EE. UU.

 

Falta de comunicación

Una comunicación fluida y positiva es una de las claves para mantener a nuestra familia unida, algo que puede convertirse en un desafío para muchos. Existen varias razones que pueden provocar la falta de comunicación.

TECNOLOGÍA

Actualmente la tecnología trae consigo muchos beneficios, pero también puede generar dificultades en las relaciones familiares. A pesar de que tenemos todos los aparatos posibles para conectarnos, ahora muchos se sienten más alejados de sus seres queridos.

De igual manera, la tecnología influye en la manera que las nuevas generaciones ven la sexualidad. Es muy común que jóvenes y adultos utilicen este medio para obtener información respecto a la sexualidad. Sin embargo, al hacerlo, se pueden encontrar con diferentes tipos de información, incluyendo datos no concretos que provocan confusión. Peor aún, se pueden ver envueltos en un problema de adicción a la pornografía, que comúnmente causa conflictos conyugales o afecta el rendimiento de los hijos en muchas áreas.

TIEMPO

No es raro que muchos hispanos tengan que mantener dos empleos para poder sostener económicamente a la familia dentro y fuera de Estados Unidos, o que ambos padres tengan que salir a trabajar. Asimismo, muchos padres también encuentran una forma de “escape” de las responsabilidades familiares en el trabajo y deciden no pasar mucho tiempo en casa. Para otros, la prioridad no es la familia, sino los bienes materiales, lo que los lleva a descuidar a su familia.

Esto provoca no solo la falta de supervisión, si no de participación en la vida escolar y personal de nuestros hijos. Es así como los jóvenes comienzan a pasar demasiado tiempo en la calle con el riesgo de meterse en problemas como pandillas, drogas y crímenes.

 

Mantener la fe

Los problemas ya mencionados contribuyen a que la fe no se pueda trasmitir a la próxima generación, creando una división aún más grande en las familias. Sin embargo, la influencia de la cultura presente y la educación que reciben los hijos muchas veces hacen que su modo de ver el mundo cambie drásticamente, dejando afuera a Dios.

 CULTURA SECULARISTA

La cultura predominante que rodea a la familia en este país es una cultura que se ha olvidado de Dios. Incluso muchos de los que se llaman creyentes viven como si Dios no existiera. Y cuando no se cree en Dios, algo más toma su lugar. Hoy, el “yo” es lo que toma el lugar de Dios, dando lugar al individualismo y al materialismo. Así se comienza a vivir la vida como si el mundo girara alrededor de uno mismo.

RELATIVISMO MORAL

El relativismo moral es la creencia de que no hay verdad absoluta, sino solo verdades personales. Por eso con frecuencia se escucha a personas decir: “Cada uno puede creer lo que quiere”. Esto se extiende a los valores y creencias morales e intenta deshacerse del lenguaje “bueno” y “malo” o menospreciarlo como algo fantasioso. Así surgen creencias populares que chocan con la fe, como la ideología de género y el aborto. Cuando las nuevas generaciones se encuentran con estas creencias que chocan con su fe, con frecuencia las aceptan, porque no encuentran respuestas adecuadas por parte de sus padres u otras personas de fe.

FALTA DE FORMACIÓN

Cuando uno no conoce o entiende bien su fe, la pierde fácilmente. Muchas personas dicen que no encuentran una respuesta en la fe, sin embargo, tampoco se toman el tiempo para aprender bien por qué creen lo que creen como católicos. Este empobrecimiento en la fe muchas veces impide que los hijos sean también creyentes.

DISTRACCIÓN Y CONFUSIÓN

Es común dejar las cosas siempre para después y no dar el lugar adecuado a Dios en nuestra vida.  Los padres no se toman el tiempo para orar o pasar tiempo con los hijos por el trabajo u otras responsabilidades. Viven distraídos. Además, muchas veces no son coherentes con lo que creen, dando un mal ejemplo a los hijos: creen una cosa y hacen otra.

“¡La manera más eficaz para seguir inculcando los valores familiares a nuestras nuevas generaciones es predicar con el ejemplo! Los hijos deben ser testigos de cómo sus padres aman y temen a Dios, deben presenciar el respeto y la comunicación efectiva”. –  Lissa Jiménez, Terapeuta matrimonial y familiar

 

Consecuencias

Estos desafíos pueden tener como resultado un sin fi n de consecuencias que afectan a la familia entera, tanto físicas como emocionales, incluyendo la incomprensión entre padres e hijos, la desintegración familiar, adicciones y problemas de salud mental, entre otros.

Asimismo, emigrar a un nuevo país se ha convertido para millones de personas en un proceso asociado con enfermedades y niveles de estrés intensos. Estos altos niveles de estrés debido al constante sentimiento de fracaso, sensación de soledad, aislamiento social o miedo a ser deportado, a menudo provocan síntomas físicos que van desde fatiga, hasta enfermedades mentales o adicciones.

No obstante, debemos de recordar que siempre hay una luz al final del túnel. Es a través de la fe que las personas pueden alcanzar la paz y alegría. Si no recurrimos a Dios como fuente de sanación y restauración, todos nuestros intentos serán fallidos. Dios es la verdadera clave para mantener a las personas y familias saludables.

¡La manera más eficaz para seguir inculcando los valores familiares a nuestras nuevas generaciones es predicar con el ejemplo! Los hijos deben ser testigos de cómo sus padres aman y temen a Dios, deben presenciar el respeto y la comunicación efectiva”. –  Lissa Jiménez, Terapeuta matrimonial y familiar