La Iglesia Católica Preservó la Biblia

Vladimir Mauricio-Perez

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Una de las pruebas más grandes contra el argumento de que los católicos “odian” la Biblia es el hecho de que hoy tenemos las Sagradas Escrituras gracias a la misma Iglesia Católica.

La Iglesia siempre ha considerado la Biblia sagrada y por eso la propagó por todo el mundo y la tradujo a los idiomas necesarios.

LA HAZAÑA DE LOS MONJES

Antes de la invención de la imprenta en los 1400s, copiar un libro requería de mucho trabajo y era muy caro. Sin embargo, los monjes católicos de los primeros siglos lo consideraban una labor de amor. La Biblia era tan importante para los monjes que además de pasar largas horas copiando cada libro, los decoraban con bellas imágenes inspiradas en las Escrituras. Y lo hacían para glorificar a Dios por el tesoro de su palabra.

Gracias a ellos aún conservamos la Escritura de los discípulos. Si los católicos no lo hubieran hecho, no tendríamos copias de los escritos originales, pues estos se deterioraron con el tiempo. Por esta razón cualquier persona que aprecia la Biblia al menos debe admitir que la tiene en sus manos gracias a la Iglesia Católica. Y los católicos deben alegrarse al saber que Dios fundó la Iglesia y por medio de ella quiso llevar su palabra a todo el mundo.

LA IMPRENTA

La invención de la imprenta por el católico Johannes Gutenberg en el siglo XV redujo grandemente el precio de las Biblias. Debido a que más personas tenían acceso a la Biblia, la creencia del reformador protestante Martín Lutero en la interpretación personal de la Biblia sin el Magisterio y la Tradición (ver p. 6) pudo crecer en popularidad.

Ya que la Iglesia censuró varias traducciones erróneas, muchos protestantes llegaron a afirmar que se había hecho porque la Iglesia no quería que la genta leyera la Biblia. Sin embargo, esto es una gran mentira. La Iglesia siempre ha buscado propagar y defender el mensaje del Evangelio.

 

TRADUCCIONES

La Iglesia siempre se preocupó por que las personas conocieran las Escrituras. En los primeros siglos, había pocas Biblias y eran muy caras, por eso estas se conservaban en las iglesias y se leían durante la Misa. Se encadenaban para que nadie las robara, pero nunca para evitar que la gente la leyera. Cualquiera que asegure que la Iglesia Católica no querían compartir las Escrituras con la gente ignora los grandes esfuerzos de traducción que se han llevado a cabo por católicos a través de la historia. Además de san Jerónimo, quien tradujo la Biblia al latín, también están Ufilas en 382 d.C. y los santos Cirilo y Metodio alrededor de 836 d.C., quienes llegaron a inventar alfabetos para idiomas de tierras desconocidas y así poder traducir la Biblia y evangelizar a los nativos. Igualmente surgieron traducciones a diferentes idiomas europeos, incluso antes de la Reforma Protestante.

 

Próximamente: Las posadas: más que una simple tradición

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Las posadas son una celebración dedicada a conmemorar la peregrinación que hicieron José y María de Nazaret a Belén en busca de un refugio seguro donde María pudiera dar a luz al niño Jesús. Al no encontrar alojamiento en Belén, José y María se vieron obligados a buscar refugio en un establo, donde nació el niño Dios. Actualmente, la celebración del peregrinaje comienza el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre con la llegada de Jesús.

Aunque algunos países latinoamericanos ya han acogido esta tradición, el origen de las posadas se remonta a los tiempos de la conquista de México, por lo que es una tradición que se ha dado a conocer principalmente en la cultura mexicana.

Durante estos nueve días, cada noche se lleva a cabo una representación de José y María montados en un burro y buscando un refugio. Tanto adultos como niños participan en la procesión, la cual comienza con la visita a hogares seleccionados donde un grupo que representa a los peregrinos piden “posada” o alojamiento. En cada parada de la procesión se leen pasajes de las Escrituras y se cantan las letanías para pedir posada.

Tradicionalmente, los anfitriones de estos hogares niegan el alojamiento a los peregrinos hasta que el grupo llega a la casa designada y puede ingresar. El rezo del rosario también se incorpora durante la procesión. Posteriormente, se ofrece comida a los asistentes, los niños rompen piñatas y reciben un “bolo” que consiste en una bolsita con caramelos. Las piñatas generalmente están hechas en forma de una estrella, que simboliza a la estrella que guio a los tres Reyes Magos hasta el pesebre donde se encontraba el niño Dios.

La tradición continúa cada noche en una casa diferente. La última noche, la víspera de Navidad, generalmente se celebra una misa de media noche (Misa de Gallo) en la que se celebra la llegada del niño Jesús.

Esta práctica ha cobrado varias formas a través de los tiempos. En muchos lugares ahora se acostumbra pedir posada en una sola casa, por lo que no hay una procesión. Por esta razón el rezo del rosario también se realiza antes o después de pedir posada.

El origen de esta celebración única se remonta a los tiempos de la conquista en México. Antes de la llegada de los españoles, los aztecas celebraban durante el mes de diciembre la llegada de “Huitzilopochtli” que consideraban el dios de la guerra. Las fiestas comenzaban el día 6 y duraban 20 días. El día 24 por la noche y durante el transcurso del día 25, había festejos en todas las casas en los cuales se ofrecía comida a los invitados y unas estatuas pequeñas de pasta llamada “tzoalt”.

Los misioneros que llegaron a México a finales del siglo XVI aprovecharon la costumbre para inculcarles el espíritu evangélico a los indígenas y le dieron a su celebración un sentido cristiano, lo que serviría como una preparación para recibir a Jesús el día de Navidad.

Con este propósito, fray Diego de Soria, un misionero agustino, obtuvo permiso del Papa Sixto V en 1585 para celebrar nueve misas antes de navidad, conocidas como las “misas de aguinaldo”, del 16 al 24 de diciembre. Durante estas celebraciones eucarísticas, se leían pasajes y escenas de la navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos, y posteriormente la piñata en forma de estrella. Los asistentes también recibían un pequeño regalo conocido como “aguinaldo”, de ahí la prestación que se da en México a los trabajadores durante las fiestas navideñas.

Con el tiempo, las posadas se comenzaron a celebrar en vecindarios y en casas para llevarlas a un entorno familiar. La celebración ha ido cambiando poco a poco y se le han ido agregando elementos que en ocasiones dependen de la región.

Más que una simple tradición, las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, y para recordar lo que vivieron durante su peregrinaje José y María.