Líder católica hispana, finalista al premio Maestro del Año de Colorado


Al reflexionar sobre su camino en la educación, Viviana Martínez resume su vocación en una frase: “La educación es un llamado al servicio”. Es una convicción que ha guiado su labor y la manera en que acompaña a cada uno de sus estudiantes.
Maestra de español e historia en la escuela preparatoria pública Vista PEAK en Aurora y cofundadora del ministerio familiar Dios Entre Nosotros, la semana pasada, Viviana recibió la noticia de que fue seleccionada como una de las ocho finalistas para el premio Maestro del Año de Colorado 2027, que otorga el Departamento de Educación de Colorado.
Una vocación que va más allá del aula

Para Viviana, educar va mucho más allá de enseñar una materia. Se trata de acompañar a cada estudiante a descubrir quién es, reconocer sus talentos y encontrar su propio camino.
“Uno de los mayores regalos de la educación es cuando un estudiante comprende que tiene una historia que contar y que nadie más puede escribirla por él”, expresó. “Cada adolescente tiene una dignidad, unos talentos y una misión que son únicos. Por eso, la tarea del maestro es acompañarlo con paciencia, altas expectativas y esperanza, creando las condiciones para que pueda descubrir su potencial y responder con libertad y responsabilidad a su propia vocación”.
Como finalista, Viviana también ve en esta nominación una oportunidad para destacar el valor de sus raíces y de la comunidad que representa.
“Es un honor que nuestra comunidad hispana se vea representada en este nombramiento, porque soy latina, inmigrante, primera generación —mi primer idioma es el español—, esposa, madre, docente”, compartió.
Pero para ella, estar entre las finalistas también implica una responsabilidad.
“Lo recibo como una oportunidad para amplificar las voces de mis estudiantes y de mi comunidad y para recordar que la educación puede abrir puertas, pero cuando esas puertas se abren, tenemos la responsabilidad de mantenerlas abiertas para quienes vienen detrás de nosotros”, explicó.
Una fe que se transmite con el ejemplo
Si bien Viviana está orgullosa de sus raíces y de su historia —algo que también ha transmitido a sus estudiantes—, uno de sus mayores retos y, al mismo tiempo, uno de sus mayores logros como educadora, ha sido compartir su fe a través de su testimonio.
“Mi fe ilumina la manera en que enseño”, aseguró. “Dios me fue equipando para la misión, con su gracia. Comencé a hablar de Dios sin hablar, sino con mi testimonio de vida. Entendí que evangelizar significa muchas veces sembrar”.
Y aunque uno no siempre ve los frutos de lo que siembra, a través de los años Viviana ha logrado vivir y experimentar su cosecha con estudiantes que, años después, regresan para agradecerle y compartir sus logros.
“He aprendido que enseñar no es solamente trabajar con estudiantes; es construir comunidad, acompañar familias, apoyar colegas y abrir caminos para quienes vienen detrás”, aseguró. “Los diferentes roles de liderazgo que he asumido han sido una extensión de mi vocación docente: servir más allá de mi propio salón de clases”.
Esos frutos también se han manifestado de maneras que Viviana quizá no imaginaba cuando comenzó su camino como educadora. Con los años, sus estudiantes también le han enseñado valiosas lecciones.
“Dios me ha enseñado muchas cosas a través de mis estudiantes, pero, sobre todo, me ha enseñado a ser perseverante, a confiar y a tener esperanza”, expresó.

Más que calificaciones
Al hablar de lo que espera dejar en sus estudiantes, Viviana no habla de reconocimientos, sino de identidad, propósito y esperanza.
“Si algún día, muchos años después, uno de mis estudiantes recuerda mi clase y piensa: ‘Mrs. Martínez creyó en mí. Ella me ayudó a creer que yo podía. Ella me enseñó a valorar quién soy’, entonces sentiré que cumplí mi misión”, aseguró.
En todo lo que hace, Viviana busca que sus alumnos reconozcan el valor de su idioma, su cultura y su historia.
“Mi trabajo con estudiantes hispanohablantes me ha permitido ver cómo el idioma, la cultura, las raíces y las tradiciones pueden convertirse en una fuente de orgullo y fortaleza”, dijo Viviana a El Pueblo Católico.
Como mujer de fe, también reconoce que “mi primera vocación es el llamado a la santidad”. En las distintas responsabilidades que Dios le ha confiado, como católica, hispana, esposa, madre de cinco hijos y educadora, siempre se esfuerza por “buscar la voluntad de Dios” y vivir su llamado a amar y servir.
Los frutos de Viviana han trascendido el aula. También es madrina de confirmación de varios de sus estudiantes de Vista PEAK y compartió con alegría que uno de sus estudiantes desea ingresar al seminario y convertirse en sacerdote.
“¡Uno nunca sabe con qué se va a encontrar en una escuela pública! Dios también está presente aquí, obrando de maneras que muchas veces no imaginamos”, compartió con alegría.
Hoy, más allá de los resultados académicos, Viviana sitúa el verdadero valor de su labor en el impacto que puede tener en sus estudiantes.
“Hoy sé que no puedo medir el éxito de mi trabajo solamente por las calificaciones o los reconocimientos, sino por las vidas que pude tocar”, expresó.
“El Señor nos pide lanzar la semilla en todas partes, en todos los rincones donde nos pone. Solo me preocupo de sembrar la semilla a todos lados donde voy con mucha fe y con la certeza de que Dios es el que la hace crecer”, concluyó Viviana.
El premio a Maestro del Año de Colorado 2027 se anunciará a finales de septiembre.








