Julia Greeley y el Sagrado Corazón, una inspiración para el verano

Arzobispo Aquila

El verano es usualmente un tiempo en el que la gente lucha por mantener su impulso espiritual mientras que se interrumpen las rutinas por los eventos familiares, viajes y demás. Al tener en cuenta esto, quisiera ofrecer como fuente de inspiración a una mujer humilde, santa, quien ha servido como ejemplo a muchas personas en esta arquidiócesis: la sierva de Dios Julia Greeley.

El pasado 7 de junio celebramos el 100 aniversario de la muerte de Julia Greeley con una misa festiva en la Catedral Basílica Immaculate Conception, donde sus restos están ahora sepultados. Una de las características de la vida de Julia fue su gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús. De hecho, fue gracias a la providencia de Dios que ella murió justo en esta solemnidad. Julia conoció y experimentó el amor que Jesús en su Sagrado Corazón tuvieron hacia ella y fue este amor el que la movió a donarse a aquellos que están en necesidad y a compartir con ellos el Evangelio sin importar su costo.

Quisiera compartir con ustedes algunos extractos de la homilía en la misa que celebré por el centenario de la muerte de Julia, con la esperanza de que su ejemplo pueda inspirarlos a crecer en santidad durante este verano.

Conociendo el tierno amor del Padre

Durante esta solemnidad, en nuestra primera lectura tomada del libro del profeta Oseas, escuchamos al Señor revelándose como un padre amoroso: “Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo… Yo enseñé a Efraím a caminar, tomándole por los brazos, pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos. Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer”. Y en esta (lectura) escuchamos la ternura de Dios hacia toda la humanidad – el amor de Dios que creó a cada ser humano desde el momento de su concepción y a su imagen y semejanza. Quien nos ha dado vida y quien nos ha creado para que lo reflejemos a Él. Como escuchamos al principio del libro de Génesis, “a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó”. Gen 1, 27.

Con gran ternura el Señor desea que cada ser humano se asemeje a Él y que pueda degustar la paternidad e intimidad de Dios descrita muy bien por el profeta Oseas.

¿Has sentido y recibido ese tipo de amor del Padre? Por la forma en que vivió Julia, ella estaba muy consciente del amor que tenía en su corazón. Ella se sabía como una hija amada por el Padre.

El hecho de que haya sido conocida como el Ángel de la Caridad nos muestra que ella estaba enraizada en ese amor y en su amor, Cristo mismo se reveló.

¿Qué te enseña la vida de Julia sobre la santidad? ¿sobre qué significa ser discípulo? ¿sobre qué significa recibir la tierna misericordia del Señor? ¿sobre conocer el poder de Dios que habita en ti por el Espíritu y sobre el hecho de saber que Cristo desea convertir tu corazón en su hogar como convirtió el corazón de Julia en su hogar?

Julia conoció el tierno amor del Padre porque ella escuchó y creyó en las Escrituras. También aceptó el amor de Dios hacia ella a través de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, la cual recibía diariamente. Si tú deseas conocer el tierno amor de Dios hacia ti, empieza buscándolo en la oración, las Escrituras y en los sacramentos.

Amando a pesar del sufrimiento

Jesús, quien es verdadero Dios y verdadero hombre, revela cómo es el amor y la caridad. Estos están profundamente enraizados en el sacrificio y en donarnos a nosotros mismos completamente hacia el Señor sin importar el costo.

San Juan nos lo ha dicho en su Evangelio, que este testimonio fue dado para que también podamos llegar a creer, poner nuestra fe en Jesucristo, en el único que puede perdonar nuestros pecados y darnos vida eterna. Y es precisamente esta fe la que motivó a Julia Greeley. Su fe profunda en Jesús la ayudó a tomarse en serio el mandamiento que nos hace el Señor: “Amados los unos a los otros como yo os he amado”.  Y así fue, sin importar el costo. Recuerdo que, durante la exhumación de sus restos, la persona que estaba trabajando en esto nos reveló que ella había sufrido de artritis. Ella dijo que su dolor y sufrimiento habían sido constantes. Al soportar este dolor artrítico, ella compartió los sufrimientos de Jesucristo, mientras pasaba silenciosamente entregando medicinas, alimentos, ropa y otras necesidades a los pobres y necesitados. Mientras lo hacía, no se quejaba y más bien se iba todos los primeros viernes del mes a todas las estaciones de bomberos para llevar los estampitas del Sagrado Corazón de Jesús.

Cuando sufres, la gratitud es un elemento esencial del amor hacia los demás. A Julia no le gustaba ser ciega de un ojo, ni sufrir de artritis en su cuerpo, o el espolón óseo que tenía en su talón (el cual suele causar mucho dolor en el pie) pero ella estaba muy agradecida por todas las bendiciones que Dios le dio, y esta gratitud permitió que mucha se nutriera de su alegría a pesar de la pobreza y de los quebrantos de salud.

 

Un intrépido y humilde espíritu misionero

Ella tenía un espíritu misionero. No tenía miedo de proclamar a Cristo ni tenía miedo de invitar a los demás para que vinieran a saber más de Jesús y de su amor por Él. Una vez más en gran humildad y gran sencillez. Y vemos la misma humildad en San Pablo, en su carta a los efesios, cuando se refiere a sí mismo como el último de todos y a quien le han sido dadas tantas gracias.

… (En) su encuentro con Jesús y al hacerse católica, ella descubrió las profundidades del amor que Dios le tenía, y esto le cambió todo el sentido a su vida y se fue a servir, a entregarse, no pensó en su propio confort ni en su propio ser, sino que puso sus ojos en las necesidades de los demás.

Ella amó como Jesús amó y entendió el mandato del Señor: “Amados los unos a los otros como yo os he amado”. (Jn. 15, 12) Luego San Pablo dice: “Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad” (Ef 3, 14 – 18).

Y es esta gracia la que le ha sido dada a Julia. Ella la recibió abiertamente en su propio corazón, la fortaleció con el poder a través del Espíritu Santo y con Cristo quien moraba de verdad en ella.

¿Qué nos dice la vida acerca de lo que significa ser discípulo y misionero? Recordemos que ella no tenía muchos de los lujos que nosotros tenemos. Julia caminaba por todos lados, incluso arrastrando su pierna o cojeando, sin importar el costo. Ella nunca buscó ser aludida, apreciada ni reconocida. Ella simplemente sirvió. Y ¿qué nos dice esto a nosotros en el hecho de conducir a los demás en el encuentro con Cristo? ¿Cuántos de nosotros quisiéramos ir el primer viernes de cada mes, no necesariamente a las estaciones de bomberos, pero ir de puerta en puerta invitando a la gente a venir y conocer al Sagrado Corazón de Jesús? ¿A encontrarse con el amor de Jesús por ellos? Ella no tuvo miedo de hacer esto.

Que mientras muchos de nosotros nos esforzamos por vivir nuestra fe en este verano, podamos experimentar el tierno amor del Padre hacia nosotros y que este nos mueva a darnos de manera generosa hacia los demás sin importar el costo y recibir la gracia y la valentía que Julia demostraron de manera tan clara.

Próximamente: La fe católica de Kobe Bryant

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La superestrella de básquet Kobe Bryant falleció este domingo 26 de enero en un accidente de helicóptero al sur de California (Estados Unidos). Con 41 años, era el padre de cuatro hijas.

La hija de Kobe, Gianna Bryant, de 13 años, también habría muerto en el accidente de helicóptero, junto con otra adolescente, su padre y el piloto del vehículo. Habrían estado viajando a un juego de básquet.

Bryant es considerado uno de los más grandes jugadores de básquet de todos los tiempos. Se retiró en 2016 tras una carrera de 20 años con Los Angeles Lakers, donde ganó cinco campeonatos de la National Basketball Association (NBA), un premio del Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés), dos campeonatos de puntuación y muchos otros reconocimientos.

Más allá del básquet, Bryant era esposo y padre que en 2015 dijo que su fe católica lo ayudó a superar un periodo difícil en su vida y la de su familia.

Bryant fue criado en una familia católica, y pasó mucho tiempo de su niñez viviendo en Italia. Se casó en 2001 en una parroquia del sur de California.

En 2003, Bryant fue arrestado tras ser acusado de violar a una mujer en una habitación de hotel, en el estado de Colorado.

Bryant admitió que tuvo un encuentro sexual con la mujer, pero negó que la haya violado. Cuando la denuncia se hizo pública, Bryant perdió patrocinadores y enfrentó acusaciones criminales, que finalmente fueron retirados.

Bryant publicó una disculpa a su acusadora, con quien también llegó a un acuerdo en una denuncia civil.

“Aunque verdaderamente creo que este encuentro entre nosotros fue consensual, reconozco que ella no vio y no ve este incidente de la misma forma en la que yo lo vi. Después de meses de revisar los hallazgos, escuchar a su abogado, e incluso su testimonio en persona, ahora entiendo cómo se siente y que ella no consintió con este encuentro”, dijo el basquetbolista en su disculpa del 2004.

En 2015, el jugador de básquet dijo a la revista GQ que luego de que el tema se resolvió, decidió dejar atrás algo de la superficialidad que él sentía que había construido en su persona pública.

“Lo que llegué a entender, saliendo de Colorado, es que yo tenía que ser yo, en lugar de dónde estaba en ese momento”.

Bryant dijo que fue un sacerdote quien lo ayudó a hacer algunos importantes descubrimientos personales durante la dura prueba.

Describiendo su temor de ser enviado a prisión por un crimen que él creía que no había cometido, Bryant dijo a GQ que “lo único que realmente me ayudó durante ese proceso –soy católico, fui criado católico, mis hijas son católicas– fue hablar con un sacerdote”.

“De hecho fue algo gracioso: él me mira y dice ‘¿lo hiciste?’. Y yo digo ‘por supuesto que no’. Entonces me pregunta ‘¿tienes un buen abogado?’. Y yo estoy como que ‘uh, sí, él es fenomenal’. Así que entonces él dijo ‘déjalo ir. Sigue adelante. Dios no te va a dar nada que no puedas manejar, y está en sus manos ahora. Esto es algo que no puedes controlar. Así que déjalo ir’. Y ese fue un punto de inflexión”, dijo Bryant.

Una decisión de 2004 de depositar una confianza más profunda en Dios no significó que la vida de la estrella de básquet estuviera después libre de dificultades, o definida por la virtud.

En 2011, Vanessa Bryant pidió el divorcio a Kobe, alegando diferencias irreconciliables. Pero Bryant dijo que decidió no rendirse en su matrimonio, y dos años después su esposa retiró su solicitud de divorcio.

“No voy a decir que nuestro matrimonio es perfecto”, dijo Bryant a GQ en 2015.

“Aún peleamos, como toda pareja casada. Pero sabes, mi reputación como atleta es que soy extremadamente decidido, y que trabajaré duro. ¿Cómo podría hacer eso en mi vida profesional si no era así en mi vida personal, cuando eso afecta a mis hijas? No tendría ningún sentido”, añadió.

Bryant y su esposa habrían asistido regularmente a una parroquia de Orange County, California.

Además, el basquetbolista había conectado su fe católica con un compromiso familiar de ayudar a los pobres, a través de la Fundación Familiar Kobe & Vanessa Bryant. La fundación ayudó a financiar refugios para jóvenes sin techo, así como otros proyectos dirigidos a servir a los más pobres.

“Tienes que hacer algo que tenga un poco más de peso, un poco más de significado, un poco más de propósito”, dijo en 2012, de acuerdo a Los Angeles Times.

La falta de hogar, dijo, “es algo que se deja de lado porque es fácil culpar a quienes no tienen hogar y decir ‘bien, tú tomaste esa mala decisión. Esto es donde estás. Es tu culpa’”.

“En la vida todos cometemos errores y dar un paso atrás y permitir que alguien viva de esa forma y de alguna manera lavarte las manos… eso no es correcto”, señaló.

Los arreglos para el funeral de Bryant aún no han sido anunciados.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.