Hay que curarnos del odio y la ira

Arzobispo Aquila

La confrontación en Charlottesville, Virginia y la reacción que esto ha tenido a lo largo del país son señales claras de las tensiones que se van cocinando a fuego lento o que transcurren como un río subterráneo en nuestra sociedad. Pero nosotros sabemos, como personas de fe, que estas heridas pueden ser curadas si seguimos el ejemplo de Cristo en lugar de seguir el camino de la revancha.

Sentí un gran peso en el corazón al enterarme de los enfrentamientos entre los supremacistas blancos y personas que se manifestaban en su contra en Charlottesville, y que dejó como resultado 34 personas heridas y la muerte de Heather Heyer.  Esto fue el “ojo por ojo, diente por diente” de una pelea confusa.

Estos eventos me recuerdan el mensaje del Papa Francisco en la Jornada Mundial por la Paz de 2017 en el cual él señaló que, “también Jesús vivió en tiempos de violencia. Él enseñó que el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz, es el corazón humano: «Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos» (Mc 7,21)”.

Lo que hemos testimoniado en Charlottesville fue una expresión del extremismo presente en cientos de corazones y como pastor de almas, no puedo permanecer en silencio mientras que la gente permite que el odio hacia otros gobierne sus corazones. Fueron particularmente reprobables las palabras despectivas que los neonazis y sus aliados supremacistas blancos quienes gritaron a los afroamericanos, judíos y latinos ¡No es así como Dios ve a sus hijos!

A cada ser humano le es dado desde el momento de su concepción una dignidad: la de haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios y todos nosotros somos amados por Él, incluso en medio de nuestros pecados y quebrantamientos. Satanás busca cada oportunidad para deformar estas verdades fundamentales en los seres humanos. Hoy podemos ver lo que la devastación que trae a lo largo de la historia.

Puede ser tentador responder a estos ataques a nuestro prójimo con violencia, justo como los miembros del movimiento anti- fascista, (conocido como “Antifa”) hicieron en Charlottesville. Pero esto no fue lo que Cristo enseñó. Vale la pena repetir: el corazón humano es el verdadero campo de batalla.

La respuesta de Jesús a la violencia y la persecución está en contraste con el camino del odio y la ira. En cambio, Él enseñó a sus discípulos a amar a sus enemigos (Mt. 5, 44) y a poner la otra mejilla (Mt 5, 39). La respuesta radical de Cristo solo es posible por el amor incondicional que él tiene a cada persona y porque está dispuesto a perdonarnos cuando nos arrepentimos. El amor de Dios es la única cosa que puede cortar detener el odio que está llevando la gente a los golpes. El amor de Dios cura el corazón humano porque lo conforma con el Suyo. Como personas de fe estamos llamados a traer la verdad del amor a estas heridas purulentas para que los corazones puedan ser curados por Cristo.

Joseph Pearce, un ex supremacista blanco y converso al catolicismo es el perfecto ejemplo de esto. En un artículo escrito recientemente en el National Catholic Register hizo un recuento de cómo a través de su encuentro con las verdades objetivas de la fe, pudo darse cuenta de su identidad reducida y centrada solo en la raza. Su corazón cambió cuando confrontó su odio con el amor a los enemigos del que había Jesús. Debemos orar para tener la gracia de amar como Jesús ama, de amar como el Padre ama. “La salida de este espiral mortal”, dice Pearce “es ir más allá del amor al prójimo, tan necesario, y comenzar a amar a nuestros enemigos. No es simplemente un bien para nosotros porque nos libera de la esclavitud del odio. Es bueno también para nuestros enemigos”.

Sigamos el ejemplo de Mark Heyes, el padre de la chica que fue asesinada luego de la revuelta supremacista. Heyer dijo al diario USA Today que la muerte de su hija lo hizo pensar “acerca de lo que el Señor dice en la Cruz: ‘Perdónalos porque no saben lo que hacen’”.

Jesús desea que cada persona tenga un corazón indiviso y libre del odio, de la cólera y del orgullo. Él desea esto para nuestros corazones y esto solo ocurre cuando estamos abiertos a su amor incondicional porque solo recibiendo este amor es que seremos capaces de darlo a los demás. Oro para que todos los fieles sean instrumentos de curación para nuestro país, trayendo el perdón de Cristo a sus vecinos ya sus enemigos.

 

Próximamente: Lo que debes saber sobre el Miércoles de Ceniza

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A pocos días del inicio de la Cuaresma, que sirve de preparación para la Pascua y que comienza este miércoles 26 de febrero, recordamos algunas cosas esenciales que todo católico debe saber para poder vivir intensamente este tiempo litúrgico.

1. Es el primer día de la Cuaresma

Con el Miércoles de Ceniza inician los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. Este explica que en la Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.

2. La imposición de las cenizas surge en los primeros siglos del cristianismo

La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

3. La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, más precisamente en el artículo 125 del “Directorio sobre la piedad popular y la liturgia”:

“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.

4. Las cenizas tienen varios significados

La palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

5. Las cenizas se producen de las palmas del Domingo de Ramos

Para la ceremonia se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.

6. Las cenizas se imponen en la frente al término de la homilía

Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».

Luego, quien recibe las cenizas debe retirarse en silencio meditando la frase o invitación que la acaban de hacer.

7. Las cenizas también pueden imponerse sin Misa

Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.

8. Las cenizas pueden ser recibidas por no católicos

Puede recibir este sacramental cualquier persona, inclusive no católica. Como especifica el Catecismo (1670 y siguientes) los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella».

9. No es obligatorio recibir las cenizas

El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto la imposición de ceniza no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a la Santa Misa, algo que siempre es recomendable.

10. No existe tiempo exacto para llevar las cenizas en la frente

Cuanto uno desee. No existe un tiempo determinado.

11. En Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia

El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia, como en el Viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez al día.

La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.

Artículo publicado originalmente en AciPrensa.