¡Hagamos nuestro trabajo y hagámoslo bien!

Escritor Invitado

(Foto de Fancy Crave)

Por Padre Héctor Chiapa-Villareal

El padre Héctor es el párroco de Sant Therese en Aurora

Indira Gandhi, nieta del gran Mahatma Gandhi nos cuenta: “Mi abuelo me dijo una vez que hay dos clases de personas: aquellos que trabajan y aquellos que se atribuyen el mérito del trabajo sin hacer nada. Él me dijo que tratara de ser parte del primer grupo, porque ahí hay mucho menos competencia”.

Dios nos ha creado a su imagen y semejanza. Si Él es el Creador del mundo, entonces nosotros estamos llamados a ser custodios de su Creación.

El trabajo es un aspecto central de nuestra misión de continuar creando junto con Dios. Trabajamos para proveer a nuestras necesidades y las de nuestras familias, y al hacerlo, permitimos a las cosas inanimadas, así como a los seres vivientes irracionales alcanzar su potencial al usarlas para el propósito para el cual fueron creados. Cuando el granjero ordeña a la vaca y el niño bebe la leche enriqueciendo sus huesos con el calcio, dándole la fuerza para jugar, la armonía que Dios designó para la creación brilla de un modo simple pero intenso.

Después del pecado original (de Adán y Eva), la experiencia del trabajo fue transformada y se amargó por la dificultad y el sufrimiento. En otras palabras, trabajar generosamente puede traer dolor y es difícil de sobrellevar ¡Esa es una de las razones por las cuales nos gustan tanto los fines de semana! Sin embargo, el trabajo nunca ha perdido su dignidad y no es algo malo en sí mismo. Aunque es difícil y requiere abnegación, también nos trae un callado deleite. Al final de un día muy ocupado de trabajo, nos sentimos vagamente contentos, y aunque no seamos capaces de expresarlo en palabras, percibimos que hemos contribuido para la mejora de aquellos que están cerca de nosotros, así como que también nosotros hemos mejorado un poco, no necesariamente en lo que hacemos, aunque esa es también una posibilidad real, sino que además percibimos que nos estamos transformando en mejores personas.

¿Cómo podríamos ser más generosos en el trabajo que hacemos, sin huir de su inherente dificultad? Volvamos a la cita de Gandhi y démonos cuenta de que una de las cargas innecesarias del trabajo es la frecuente expectativa que tenemos de que se nos reconozca, se nos agradezca e incluso se nos alabe por lo que hacemos.

Cuando escuchamos de corazón las palabras del Evangelio: “Solo soy un siervo inútil y solamente he hecho lo que tenía que hacer” (Lc. 17, 10), entonces podemos renunciar a esta expresión particular de orgullo, que es el sentirse con derecho a ser reconocido y alabado, y así encontramos mayor paz interior y descubrimos un nuevo sentido de gozo. Trabaja con el fin de hacer lo que el Señor espera de ti sin esperar el reconocimiento de los demás y entonces descubrirás una mayor energía para centrarte en aquello que haces. Así experimentarás libertad frente a la opinión de los demás.

San Felipe Neri incluso nos anima a ir más allá cuando dice: “Si hace ud. una obra buena y otra persona se atribuye el mérito, alégrese grandemente; porque cualquier gloria que pierda a los ojos de los hombres, la ha de encontrar de nuevo en Dios”.

Hagamos el trabajo que se nos ha encomendado con pasión y convicción, con el entendimiento de que estamos contribuyendo a la obra del Creador. Si se nos niega el agradecimiento o el aprecio cuando lo hacemos, y si además alguien más recibe el reconocimiento que nos correspondería, ¡alegrémonos y gocemos, porque nuestra recompensa será grande en el Cielo!

 

 

Próximamente: La fe católica de Kobe Bryant

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La superestrella de básquet Kobe Bryant falleció este domingo 26 de enero en un accidente de helicóptero al sur de California (Estados Unidos). Con 41 años, era el padre de cuatro hijas.

La hija de Kobe, Gianna Bryant, de 13 años, también habría muerto en el accidente de helicóptero, junto con otra adolescente, su padre y el piloto del vehículo. Habrían estado viajando a un juego de básquet.

Bryant es considerado uno de los más grandes jugadores de básquet de todos los tiempos. Se retiró en 2016 tras una carrera de 20 años con Los Angeles Lakers, donde ganó cinco campeonatos de la National Basketball Association (NBA), un premio del Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés), dos campeonatos de puntuación y muchos otros reconocimientos.

Más allá del básquet, Bryant era esposo y padre que en 2015 dijo que su fe católica lo ayudó a superar un periodo difícil en su vida y la de su familia.

Bryant fue criado en una familia católica, y pasó mucho tiempo de su niñez viviendo en Italia. Se casó en 2001 en una parroquia del sur de California.

En 2003, Bryant fue arrestado tras ser acusado de violar a una mujer en una habitación de hotel, en el estado de Colorado.

Bryant admitió que tuvo un encuentro sexual con la mujer, pero negó que la haya violado. Cuando la denuncia se hizo pública, Bryant perdió patrocinadores y enfrentó acusaciones criminales, que finalmente fueron retirados.

Bryant publicó una disculpa a su acusadora, con quien también llegó a un acuerdo en una denuncia civil.

“Aunque verdaderamente creo que este encuentro entre nosotros fue consensual, reconozco que ella no vio y no ve este incidente de la misma forma en la que yo lo vi. Después de meses de revisar los hallazgos, escuchar a su abogado, e incluso su testimonio en persona, ahora entiendo cómo se siente y que ella no consintió con este encuentro”, dijo el basquetbolista en su disculpa del 2004.

En 2015, el jugador de básquet dijo a la revista GQ que luego de que el tema se resolvió, decidió dejar atrás algo de la superficialidad que él sentía que había construido en su persona pública.

“Lo que llegué a entender, saliendo de Colorado, es que yo tenía que ser yo, en lugar de dónde estaba en ese momento”.

Bryant dijo que fue un sacerdote quien lo ayudó a hacer algunos importantes descubrimientos personales durante la dura prueba.

Describiendo su temor de ser enviado a prisión por un crimen que él creía que no había cometido, Bryant dijo a GQ que “lo único que realmente me ayudó durante ese proceso –soy católico, fui criado católico, mis hijas son católicas– fue hablar con un sacerdote”.

“De hecho fue algo gracioso: él me mira y dice ‘¿lo hiciste?’. Y yo digo ‘por supuesto que no’. Entonces me pregunta ‘¿tienes un buen abogado?’. Y yo estoy como que ‘uh, sí, él es fenomenal’. Así que entonces él dijo ‘déjalo ir. Sigue adelante. Dios no te va a dar nada que no puedas manejar, y está en sus manos ahora. Esto es algo que no puedes controlar. Así que déjalo ir’. Y ese fue un punto de inflexión”, dijo Bryant.

Una decisión de 2004 de depositar una confianza más profunda en Dios no significó que la vida de la estrella de básquet estuviera después libre de dificultades, o definida por la virtud.

En 2011, Vanessa Bryant pidió el divorcio a Kobe, alegando diferencias irreconciliables. Pero Bryant dijo que decidió no rendirse en su matrimonio, y dos años después su esposa retiró su solicitud de divorcio.

“No voy a decir que nuestro matrimonio es perfecto”, dijo Bryant a GQ en 2015.

“Aún peleamos, como toda pareja casada. Pero sabes, mi reputación como atleta es que soy extremadamente decidido, y que trabajaré duro. ¿Cómo podría hacer eso en mi vida profesional si no era así en mi vida personal, cuando eso afecta a mis hijas? No tendría ningún sentido”, añadió.

Bryant y su esposa habrían asistido regularmente a una parroquia de Orange County, California.

Además, el basquetbolista había conectado su fe católica con un compromiso familiar de ayudar a los pobres, a través de la Fundación Familiar Kobe & Vanessa Bryant. La fundación ayudó a financiar refugios para jóvenes sin techo, así como otros proyectos dirigidos a servir a los más pobres.

“Tienes que hacer algo que tenga un poco más de peso, un poco más de significado, un poco más de propósito”, dijo en 2012, de acuerdo a Los Angeles Times.

La falta de hogar, dijo, “es algo que se deja de lado porque es fácil culpar a quienes no tienen hogar y decir ‘bien, tú tomaste esa mala decisión. Esto es donde estás. Es tu culpa’”.

“En la vida todos cometemos errores y dar un paso atrás y permitir que alguien viva de esa forma y de alguna manera lavarte las manos… eso no es correcto”, señaló.

Los arreglos para el funeral de Bryant aún no han sido anunciados.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.