Guía a otros hacia Cristo con tu generosa donación

La Colecta Anual del Arzobispo beneficia a las parroquias, a casi 40 ministerios y mucho más

Aaron Lambert

¿Hasta dónde llega realmente el dinero que doy a la Colecta Anual del Arzobispo? Esta es una pregunta que probablemente te hagas cada año

La respuesta es simple: muy lejos, y sí, hace una gran diferencia.

La Colecta Anual del Arzobispo se lanzó oficialmente el pasado 27 de abril. La ACA (por sus siglas en inglés) beneficia a casi 40 ministerios dentro de la Arquidiócesis de Denver, cada uno de los cuales desempeña un papel crucial en el funcionamiento de la Iglesia Católica en el norte de Colorado. La colecta del año pasado recaudó más de $10 millones en donaciones que se invirtieron directamente en esos ministerios.

“Este año, me gustaría enfatizar cómo su donación tendrá un impacto real y duradero en las vidas de los demás y en nuestro mundo”, escribió el arzobispo Samuel J. Aquila en una carta a la arquidiócesis. “Tu disposición a imitar la vida de Cristo al servicio de todos, a través de tu donación a la colecta, abrigará a las personas sin hogar, alimentará a los hambrientos, protegerá a los no nacidos, instruirá a nuestros jóvenes, evangelizará a los estudiantes universitarios, alimentará las vocaciones, consolará a los ancianos y atraerá a muchos a una unión más profunda con Cristo”.

Como lo expresó el padre Randy Dollins, vicario general de la arquidiócesis, [la colecta] financia algunas de las partes menos atractivas de la administración de la Iglesia, pero al hacerlo, apoya a todos los ministerios y les permite centrarse en hacer aquello para lo que fueron: guiar a más personas hacia Cristo.

Además, “hay muchos aspectos de la diócesis que no tienen los medios para hacer su propia recaudación de fondos y probablemente no deberían perder tiempo tratando de hacer su propio trabajo”, dijo el padre Dollins. “El ministerio debe ser capaz de ser solo ministerio”.

Cada parroquia tiene una meta de recaudación de fondos para ACA basada en las ofrendas anuales totales de la parroquia. Sin embargo, los fondos recaudados también tienen el potencial de beneficiar a las parroquias. Hace varios años se implementó un programa de reembolso de dos niveles, como un incentivo para que las parroquias animen a los feligreses a donar a la ACA. “Es una victoria para toda la arquidiócesis y para la parroquia”, explicó el padre Dollins.

Si una parroquia excede su meta, recibirán a cambio 50 centavos de cada dólar adicional recaudado. Las iglesias que tienen más dificultades para cumplir su objetivo también tienen la oportunidad de obtener un reembolso si superan la cantidad de dinero recaudado para la ACA del año anterior. Si lo hacen, reciben 25 centavos de cada dólar recaudado que exceda la meta.

El año pasado, 46 parroquias recibieron reembolsos en el nivel del 50 por ciento y 53 parroquias recibieron reembolsos en el nivel del 25 por ciento, esto representó un total de más de $735.000 para las parroquias.

Este año la ACA también continúa con Nine Choir of Angels Giving Society, que designa diferentes niveles de donación. El año pasado, 2.500 donantes se unieron a esta distinción al dar $1.000 o más. Además, la opción de donación se ha ajustado para brindar la misma comodidad que los sistemas de pago en línea más populares y facilita la tarea de aquellos que deseen incluir una donación de ACA en su presupuesto mensual. El año pasado, 900 contribuyentes apoyaron los trabajos de la Iglesia a través de la opción de donación periódica mensual. El Padre Dollins alienta a que las personas cambien su manera de donar de los tradicionales cinco meses, a todo el año. “¿Por qué no hacer de la colecta anual una ofrenda mensual periódica que se incluya en presupuesto de cada familia?”, dijo el también moderador de la curia de Denver.

A los católicos se les pide que donen muchas veces a lo largo de un año determinado, y es fácil ver la ACA como una petición más que no tiene importancia. Sin embargo, para los fieles en la Arquidiócesis de Denver, es importante ver las necesidades de la Iglesia y cuán lejos realmente va ese dólar.

“Es muy fácil concentrarse en ‘mí’ y donar a su propia parroquia, pero [todos somos] parte de una Iglesia más grande que tiene necesidades expansivas”, dijo el padre Dollins. “Podría estar en un pueblo pequeño que no necesita alimentar a los pobres, pero la Catedral sí la necesita. No puedo ayudar necesariamente a los pobres donde estoy, pero la Iglesia es mucho más grande que mi propio lugar de residencia”, concluyó.

¿Y las investigaciones contra el abuso sexual?

Los fondos recaudados de la Colecta Anual del Arzobispo, nunca se utilizan para gastos legales, investigaciones ni indemnizaciones a víctimas de abuso sexual perpetradas por sacerdotes o agentes pastorales. “El 100 por ciento de su donación a la colecta apoyará las operaciones del ministerio”, escribió el arzobispo Aquila. “Dona a la colecta sabiendo que tu donación se invertirá prudentemente en programas que evangelicen nuestra fe y sirvan a los demás”, invitó el Prelado.

En medio de la actual crisis de la Iglesia, el arzobispo Aquila asegura a los fieles que él y la Arquidiócesis de Denver están comprometidos con la plena transparencia y el cambio dentro de la Iglesia. La página web “Una Promesa Solemne” (archden.org/promesa) contiene una gran cantidad de información sobre cómo la arquidiócesis ha manejado las denuncias de abuso sexual de menores, y en febrero pasado, la arquidiócesis permitió voluntariamente una revisión independiente de todos los archivos de sacerdotes con relación al abuso sexual hacia niños y jóvenes.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.

 Visita archden.org/donar para hacer una donación a la Colecta Anual del Arzobispo.

Próximamente: ¿Cómo puedo perdonar a alguien que me ha hecho daño a mí o a un ser querido?

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Todos sufrimos, de vez en cuando, situaciones de injusticia, humillaciones, rechazos, ofensas, maltratos, abusos y agresiones, que nos provocan reacciones de resentimiento que llegan hasta el odio y deseos de venganza. A veces las sufrimos, pero a veces somos nosotros los que las infringimos. En ocasiones necesitamos perdonar y frecuentemente necesitamos ser perdonados.

El perdón nace de uno, de una decisión que toma uno, algo interno que uno elige. Pero perdonar no es automático y no es cuestión de solo querer hacerlo, muchas personas querrían perdonar pero no pueden hacerlo, como muchos también querrían ser ricos y no solo por desearlo ya lo lograron. Así el perdón: no basta con desearlo, hay que trabajar para ello. Primero que nada se deben cultivar virtudes en la vida como: el amor, la comprensión, la generosidad, la humildad, la misericordia, el abrirse a la gracia de Dios, por mencionar algunas. Por lo tanto, el poder perdonar es consecuencia no solo de un deseo sino de una vida virtuosa como lo requiere nuestra fe Católica.

Jesús nos dice que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre:

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mt 18:21-22).

El perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero la verdad es que sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón, y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús; el perdón es esencial para cristianismo y para el verdadero amor. Es necesario perdonar a los demás, para poder ser completamente libre. Si no somos capaces de perdonar seguiremos viviendo aferrados al pasado; vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón sin ser capaces de amar porque alguien nos engañó, sin ser capaces de confiar porque alguien nos traicionó, sin ser capaces de aceptar a los demás porque alguien nos rechazó; en definitiva, sin permitirnos crecer ni ser felices, sin tener paz en el corazón ni alegría en el espíritu, sin tener luz ni disfrutar de la vida.

Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. Superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida.

Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un acto liberador. Es un mandamiento cristiano y además un gran alivio. Significa optar por la vida y ponerse en el camino de la salvación:

“Porque si ustedes  perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también a ustedes su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre los perdonará a ustedes ofensas” (Mt 6:14-15).

 

Image by Daniel Reche from Pixabay