¡Gracias El Pueblo Católico!

Carmen Elena Villa

¡Gracias El Pueblo Católico!

“Como editora de El Pueblo Católico hoy me despido de esta hermosa misión dentro de la Iglesia de Denver de la cual aprendí tanto y crecí en mi amor a Jesús y les presento con gusto al nuevo editor ¡Gracias a todos nuestros lectores y amigos!” – Carmen Elena Villa

Posted by El Pueblo Católico on Friday, May 31, 2019

Después de cuatro años y medio de trabajar como editora de El Pueblo Católico, ha llegado la hora de despedirme de esta hermosa misión dentro de la Iglesia de Denver. Como laica consagrada que soy, miembro de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, Dios, por medio de mis autoridades, me ha encomendado una nueva misión en Santiago de Chile.

Comencé a trabajar el 20 de enero de 2015. Llevaba solo tres meses viviendo en este país y todo era muy nuevo para mí, pero pronto me encontré con la alegría y hospitalidad de un excelente equipo de trabajo, así como con un ministerio hispano muy activo. 

Soy colombiana y debo decir que aprendí muchísimo de la cultura mexicana pues el 80 por ciento de los católicos hispanos del norte de Colorado provienen de este país. Fui por primera vez a la celebración de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre de 2014. Desde ese momento no me perdí esta bellísima fiesta donde los mexicanos rinden un homenaje a la Lupita con mariachis, matachines y con una religiosidad y fervor que contagian. 

Aprendí muchísimo de la alegría, la fe, la sed de aprender, la capacidad de acogida y la sencillez de corazón de la comunidad hispana. Me sorprendí al ver parroquias y movimientos eclesiales con tanta vitalidad y con una fe tan honda. Con sacerdotes tan comprometidos con sus feligreses, con fieles laicos tan activos y corresponsables y con testimonios de conversión y de adhesión a la cruz tan vivos. Todo esto es un bálsamo para una sociedad y una Iglesia heridos por el pecado y las consecuencias que esto trae.

En mi itinerario como consagrada, Denver marcó un hito importantísimo ya que fue aquí donde realicé mi Profesión Perpetua en octubre de 2017.

Para mí fue un reto y a la vez una alegría ser partícipe de la cobertura de noticias como la visita del Papa Francisco a los Estados Unidos, la elección y ordenación episcopal de nuestro obispo auxiliar monseñor Jorge Rodríguez, el V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana realizado en Grapevine – Texas; la conferencia “Más de lo que Crees” (que conmemoró los 25 años de la visita de San Juan Pablo II a Denver) y el inicio de este movimiento en nuestra arquidiócesis, el tránsito de nuestro querido compañero Juan Carlos Reyes y en este último mes, el testimonio de Kendrick Castillo, quien dio su vida para que muchos se salvaran el pasado 7 de mayo en el ataque contra la escuela STEM de Highlands Ranch. 

Mi cargo lo asumirá Vladimir Mauricio-Pérez, quien lleva trabajando con nosotros desde hace un año y medio como redactor para el Denver Catholic y El Pueblo Católico. Original de Ciudad Juárez, vino a Denver a los 10 años.  Vladimir obtuvo una licenciartura en teología del Benedictine College en Kansas y estuvo dos años en España discerniendo su vocación. Al descubrir que Dios lo llamaba al matrimonio, regresó a esta ciudad y meses después se incorporó en nuestro equipo. Su aporte ha sido valiosísimo y me voy con la serenidad de saber que El Pueblo Católico queda en muy buenas manos. 

Quizás nos encontremos en el camino. Sino en el cielo podremos vernos eternamente. ¡Dios los siga llenando de bendiciones para que puedan así aportar lo mejor de ustedes a la Iglesia en los Estados Unidos que tanto los necesita! ¡Gracias a cada uno de ustedes por tanto!

Próximamente: ¿Un hombre debe amar más a su esposa que a su madre?

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El hombre que trata a su mujer como una princesa es porque fue educado por una reina.

Este refrán conserva toda una verdad. Hay que agradecer a esas reinas que hayan sabido educar caballeros. ¡Gracias a todas ellas!

Sin embargo hay situaciones en las que parece que “la reina” pretende ser “princesa”. Ahora su hijo ya está casado y parece querer un lugar distinto al que le corresponde como madre. También puede suceder que el hijo siga con “mamitis” y no haya entendido todavía lo que significan aquello de “dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne” (Mt.19,5).

Y es que no se trata de amar más o de amar menos, de cuantificarlo, sino de que cada uno ocupemos el lugar que nos corresponde en la vida. Por eso, cuando uno se casa, la esposa debe ser la número uno en su vida, la mujer de su vida.

Por otro lado, es importante que la esposa acepte que la mamá siempre será el primer gran amor de su marido. Es la mujer que le dio la vida, que le crió y la que le dio todo el amor que pudo entregarle.

Sé que es un tema sensible por lo que trataré de redactarlo con suma delicadeza y lo haré pensando no solo como madre de solo varones, sino como experta en temas matrimoniales.

Para comenzar debo decir que para mí será una verdadera victoria cuando vea a mis hijos ya casados tratando como reinas a sus mujeres, dándoles su lugar como sus compañeras de vida.  Cuando se casen serán uno por lo que, ¡no seré yo la que les desuna! Mi lugar será siempre el de mamá, nada más.

Lo más triste y doloroso para la esposa es cuando su marido otorga siempre un lugar preferencial a su “mami” poniéndola por encima de ella. Esta situación le hace sentir denigrada, rechazada, pisoteada por el que prometió amarla y protegerla de por vida.

Señores, ningún esposo coherente debe colocar las opiniones o los deseos, gustos o caprichos de su madre por encima de los de su mujer.

Por otro lado, las suegras necesitan ser más inteligentes y nunca criticar a la nuera ni opinar, a no ser que se le pida, sobre diferentes cuestiones que afectan a su vida familiar y/o matrimonial como por ejemplo, el orden de la casa, la alimentación y educación de los niños o el estado de su relación de pareja.

Si una nuera no se siente amada ni aceptada por su suegra difícilmente tendrán una buena relación. Es como si ambas mujeres se sintieran amenazadas una por la otra. Si el marido se va siempre del lado de la mami, la situación se vuelve frustrante para la esposa.

Maridos, ambos amores son igual de importantes: la mamá siempre será su mamá y siempre le deberán respeto y amor. Ella los formó y fue la primera mujer que los amó y los seguirá amando incondicionalmente. Pero a su esposa le deben su total devoción, cuidados, fervor, protección, etc.

Son amores tan distintos y grandes a la vez que no tienen por qué entrar en conflicto. No ha de haber si quiera comparación. Pueden y deben amar a ambas. Su mamá, insisto, siempre será su madre, pero nunca ha de ser motivo para que su esposa se convierta en ex esposa.

Entendamos, no es competencia ni rivalidad, sino poner a cada una en el lugar que por derecho le corresponde. Trabaja y empéñate en tener un súper matrimonio y una súper relación con tu mamá, pero siempre recordando que tu matrimonio debe ser lo primero. Tu mujer, la primera, aún por encima de tus hijos.

Recuerda que libremente prometiste delante de Dios amarla, servirla, protegerla, cuidarla y dar tu vida por ella de ser necesario.

Artículo publicado originalmente en Aleteia.