GALA de Centro reconoce labor de colaboradores

Mavi Barraza

A lo largo de sus diez años de vida, Centro San Juan Diego ha cumplido con la misión de ayudar a miles de personas hispanas en el norte de Colorado, ofreciendo diversos servicios y programas para bien de la comunidad. En esta tarea, colaboradores, voluntarios y líderes, han sido parte crucial de la misión, y serán reconocidos y premiados por ello.

La ocasión será la 9na. Gala a beneficio de Centro, que se llevará a cabo el 16 de octubre en el Hotel Sheraton, del centro de Denver, con el fin de recaudar fondos para seguir ayudando a más hispanos de la comunidad.

Los ganadores de la 9na Gala de Centro son:

Claudia y Antonio Chávez. Ellos recibirán el premio al Liderazgo Pastoral Arzobispo José H. Gomez, por su labor como coordinadores del programa Encuentro Matrimonial, del 2007 al 2009. Encuentro Matrimonial, es un movimiento mundial de la Iglesia Católica, que busca ayudar a los matrimonios a fortalecer la vivencia de sus compromisos.  Antonio y Claudia, parroquianos de St Augustine en Brighton, lograron expandir este programa a varias parroquias en Denver y Longmont, llegando a servir alrededor de 330 parejas.

La pareja decidió asumir la coordinación del programa después de que ellos mismos salvaran su matrimonio al vivir la experiencia de Encuentro Matrimonial, luego de estar a punto de divorciarse. “Por eso quisimos ayudar y servir a otras parejas para que vean que sí hay solución a su matrimonio”, dijo Antonio.

Al enterarse del premio que recibirán de Centro, Antonio dijo: “Nos sentimos sorprendidos e indignos porque es un premio grande, y no lo merecemos. Es un regalo de Dios y lo aceptamos de todo corazón”. Mientras que Claudia agregó: “Es un compromiso muy grande, porque al que mucho se le da, mucho se le pide. Dios nos está llamando a seguir luchando primeramente por nuestro hogar, y para ayudar a más parejas y familias”.

Ralph Nagel, presidente de Top Rock, LLC. recibirá el premio Liderazgo Arzobispo Samuel J. Aquila por su servicio, entrega y valores,. Durante los últimos 12 años este parroquiano de la Iglesia Holy Ghost, en Denver, ha apoyado iniciativas educativas que han permitido que la falta de fondos económicos, no sea un impedimento para que niños de bajos recursos, reciban educación en escuelas Católicas.

La entrega de Nagel se puede palpar en muchos de los estudiantes de la Escuela Santa Rosa de Lima, en Denver, donde ha apoyado con más de 40 becas estudiantiles. “Me sentí muy conmovido cuando me dijeron que Centro quería brindarme este reconocimiento”, dijo Nagel. “Creo que lo que (Centro) hace, y los grupos que sirven, son esenciales para una comunidad vibrante”, finalizó.

El premio  Liderazgo en Justicia Social Arzobispo José H. Gomez, será entregado a Friends of St. Andrews, ministerio de la Parroquia Queen of Peace, en Aurora, por proveer ayuda a los más necesitados. Unos 95 voluntarios trabajan conjuntamente para ofrecer comida caliente y canastas con alimentos básicos, a aquellos miembros de la comunidad, que más lo necesitan.

Finalmente, al equipo de béisbol de las Grandes Ligas de Denver, Colorado Rockies, le será entregado el premio Amistad por su colaboración y donaciones desde el año 2010.

La gran Gala se realizará el miércoles 16 de octubre de 5:30 p.m. a 8:30 p.m. en el Hotel Sheraton, en el centro de Denver. Su participación en la Gala ayudará a que Centro San Juan Diego pueda continuar con la importante labor que realiza en favor de la comunidad.

Los boletos están disponibles a $150 por persona, en www.blacktie-colorado.com. Para más información visite www.centrogala.org o llame al 303.295.9470 ext. 104.

 

Próximamente: La belleza de la vocación familiar: ¿Qué forma una familia?

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo es parte de una serie de artículos publicados en la última edición de la revisa de El Pueblo Católico. Para suscribirte y recibir la revista GRATIS, HAZ CLIC AQUÍ.

 

La felicidad solo se obtiene cuando nos convertimos en lo que estamos llamados a ser: santos. Esta felicidad no es un simple sentimiento, sino que toma la forma de plenitud. Aunque no la podamos alcanzar completamente en la tierra, sí podemos comenzar a vivirla.

Para descubrir qué es verdaderamente la familia y cuál es su misión, debemos volver al principio del ser humano, al Génesis, a la creación. El relato de la creación nos muestra no solo quién es el hombre, sino también por qué Dios lo creó. Esta verdad se refleja no solo en la fe, sino en el mismo cuerpo y alma de todo hombre y mujer.

UN MATRIMONIO: HOMBRE Y MUJER

“Hombre y mujer los creó” GEN 1,27; MT 19,4

El designio de Dios para la familia comienza con la unión de hombre y mujer. El hombre y la mujer se complementan uno al otro en su cuerpo. Están hechos el uno para el otro. Solo en el acto sexual entre hombre y mujer se puede crear algo nuevo: el fruto de un hijo. Solo ellos pueden convertirse verdaderamente en “una sola carne” (Gen 2,23).

 

¿FAMILIAS “NO TRADICIONALES”?

Por eso no puede existir la distinción de familia “tradicional” y “no tradicional”, la cual, en vez de tener a un hombre y una mujer como padres, busca tener padres del mismo sexo. Tal distinción no es posible porque la unión entre personas del mismo sexo no puede ser estrictamente un matrimonio: no se pueden convertir en “una sola carne” porque sus cuerpos no se complementan. Tampoco pueden generar el fruto de un hijo, y no es por causa de un defecto físico, como sucede con parejas estériles, sino porque la falta de complementariedad biológica lo hace imposible como principio.

 

LA FAMILIA ES IMAGEN DE DIOS
“Creó Dios al ser humano a imagen suya” Gen 1,27
“Dios es amor” (I Jn 4,8) y es comunión (Jn 14,10; 14,26). Es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y al ser creados a su imagen y semejanza, Dios ha escrito en todo nuestro ser esa vocación al amor y a la comunión. Dios nos creó por pura bondad, para que pudiéramos participar en esta comunión de amor.

La felicidad plena yace en esta participación del amor de Dios. Debido a que tenemos un cuerpo, podemos realizar esta vocación a la comunión de dos maneras en esta vida: por medio del matrimonio o la virginidad (o celibato). Ambas son maneras concretas de vivir la verdad del hombre y la mujer, de ser imagen de Dios, a través del don de sí mismo.

 

AMAR PARA SIEMPRE

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” GEN 2,23

Cuando los fariseos se acercaron a Jesús para preguntarle sobre el divorcio, Jesús contestó: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,8). Los discípulos contestaron alucinados: “Si tal es la condición… no trae cuenta casarse”. Se dieron cuenta de que el matrimonio conlleva una entrega total, fiel y para toda la vida. Se elige un amor exclusivo. Solo con la gracia que Dios da en el sacramento del matrimonio se puede alcanzar el designio que Dios tiene para el matrimonio.

 

PADRES SOLTEROS O DIVORCIADOS

Por diversas circunstancias, muchas familias llegan a encontrarse en situaciones complicadas, enfrentándose a la separación, el divorcio o un embarazo no deseado.

En estas circunstancias, alejarse de Dios no es la respuesta, pues él nos busca como buscó a la samaritana en el pozo para darnos vida nueva en medio de nuestros problemas (Jn 4). Los lazos familiares siguen siendo poderosos y Dios quiere actuar en ellos.

Para las personas que se encuentran en una situación similar, es de mayor importancia pertenecer a una comunidad de fe, donde podrán conocer la fe y encontrar el apoyo y acompañamiento necesario para vivir una vida de santidad. Esto puede implicar recibir el sacramento del matrimonio para las parejas que no se han casado o buscar la nulidad, pues es posible que el matrimonio anterior no haya sido válido.

 

APERTURA A LA VIDA

“Sean fecundos y multiplíquense” Gen. 1,28

En su designio de amor, Dios quiso que, en la entrega de amor entre hombre y mujer, ese amor se desbordara en la concepción de algo nuevo: de un nuevo ser. Sin embargo, en nuestra sociedad, el sentido de la unión sexual se ha perdido, y es común entenderlo solo como un instrumento de placer o sin el don de los hijos.

 

MÁS QUE PLACER

Cuando una persona se entrega en el acto sexual, dona lo más íntimo que tiene. Pero si se hace solo por placer, se usa el lenguaje de amor más alto que existe de manera contradictoria. En realidad, no es una entrega total, como el lenguaje sexual lo sugiere, sino parcial, con condiciones. El acto se rebaja e incluso hiere a la persona. Esta deja que lo más íntimo que tiene se convierta en algo sin sentido, contradiciendo su deseo de amor incondicional. Así se convierte en un pecado “contra su propio cuerpo” (1 Cor 6,18). La entrega total del cuerpo tiene que ir acompañada de una promesa en la que se entrega totalmente una persona a la otra: el matrimonio.

 

ANTICONCEPTIVOS

Por otro lado, muchos matrimonios tienen miedo a tener hijos por varias razones: el compromiso, el costo, el sufrimiento que podrían experimentar, la contaminación del medio ambiente… Por eso recurren a métodos anticonceptivos, dejando que su entrega deje de ser total. La Iglesia recomienda el uso de métodos naturales de planificación familiar, que les permite a los padres ser generosos y responsables sin corromper su entrega total. Para más información sobre este tema, recomendamos la carta pastoral “El esplendor del amor” de el arzobispo Samuel J. Aquila.