Escuela católica St. Joseph de Fort Collins celebra un siglo “iluminando el camino” de estudiantes
- Escritor Invitado

- 2 jun
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La única escuela católica de Fort Collins celebra un siglo de educación católica, excelencia académica e impacto comunitario en el norte de Colorado.

Por Roxanne King

En lo alto de las puertas de entrada de la escuela católica St. Joseph, en Fort Collins, se encuentra un colorido bajorrelieve de la lámpara del aprendizaje, símbolo de la iluminación intelectual, del estudio y de la verdad. Dentro de la escuela, cada salón exhibe un crucifijo de Cristo, fuente de luz, amor y verdad.
“Cuando visitas los salones, escuchas a los niños disfrutar del aprendizaje y amar al Señor”, dijo el director Tony García a El Pueblo Católico.
Comprometida con su misión de “brindar una educación arraigada en el evangelio de Jesucristo, la enseñanza católica y la excelencia académica”, la escuela celebrará en septiembre sus 100 años al servicio de innumerables jóvenes. La conmemoración lleva como lema “100 años iluminando el camino”.

El tema refleja a Cristo como la verdadera luz que guía la misión de la escuela, explicó Tony, mientras la institución ayuda a estudiantes y familias a encontrar su camino mediante la fe y la educación. Como símbolo visual, se han colocado velas en todas las ventanas de la escuela para destacar su papel de faro espiritual en la comunidad.
“Aquí estamos formando a nuestros niños para que sean santos y discípulos intencionales de Jesús”, dijo el padre Simon Kalonga, párroco de la comunidad. “Son inteligentes y santos… ciudadanos virtuosos… y reciben una sólida formación académica”.
Como la única escuela católica en una ciudad de aproximadamente 171,000 habitantes, la escuela St. Joseph presta servicio en cuatro parroquias católicas. También es una de las escuelas católicas más antiguas de la arquidiócesis de Denver.
“Nuestra longevidad habla del excelente trabajo realizado mucho antes de que yo llegara a este puesto”, dijo Tony, quien enseñó durante 30 años en escuelas públicas antes de regresar a St. Joseph en 2024. Fue un regreso a casa, pues décadas atrás había sido entrenador allí durante su práctica docente.
“Quiero asegurarme de que continuemos con la tradición de excelencia que se ha establecido y que sigamos fortaleciendo esta comunidad, ya que es muy importante para la comunidad en general”, afirmó.
(Foto: Escuela católica St. Joseph Catholic Fort Collins)
Historia
El obispo pionero de Colorado, Joseph P. Machebeuf, celebró la primera Misa en el condado de Larimer como sacerdote misionero en 1866. Un año después, el antiguo campamento militar se convirtió en la ciudad de Fort Collins.
En 1878, el obispo Machebeuf celebró Misa en lo que hoy es el centro histórico de Fort Collins y aprobó la fundación de la primera iglesia St. Joseph. En 1901 se dedicó una nueva iglesia en la ubicación actual de Mountain Avenue y Howes Street.
En 1925, los feligreses comenzaron la construcción de una escuela, que abrió sus puertas a 117 estudiantes el 6 de septiembre de 1926. Las Hermanas de Loreto estuvieron a cargo de la enseñanza hasta su retiro en la década de 1970.
“En el vestíbulo de la escuela hay una gran fotografía de la dedicación del edificio... Fueron básicamente los feligreses, familias trabajadoras, muchas de ellas dedicadas a la agricultura”,
recordó Barbara Bullock, segunda directora laica de la escuela, quien se jubiló en 2012. “Encontré un recibo de la construcción original del edificio. Costó 66 mil dólares. Era muchísimo dinero para las familias agricultoras en 1926”.
Las ampliaciones realizadas en 1965 y 1999 incluyeron nuevos salones, gimnasio, cafetería, estudio de arte, laboratorio de ciencias, salón de música, vestíbulo, oficinas y una nueva entrada para la escuela. En el 2000 se llevó a cabo una remodelación que amplió varias áreas y, en años recientes, se han realizado diversas mejoras tecnológicas.
En 1945 se añadió el noveno grado, que fue eliminado gradualmente en 1966. Se restableció entre 2002 y 2009, cuando volvió a suspenderse para alinearse con los estándares de educación primaria y secundaria de Colorado.
“La escuela es especial porque prepara a los estudiantes para conocer a Dios y servirle en cualquier vocación o profesión que elijan”, dijo Barbara.
Funcionarios escolares señalaron que, a lo largo de su historia, muchos exalumnos han respondido al llamado para convertirse en sacerdotes, diáconos, religiosos o mujeres consagradas.
“Tenemos dos exalumnos en el seminario en este momento”, comentó Barbara.
(Foto: Escuela católica St. Joseph Catholic Fort Collins)
Presente
Actualmente, St. Joseph cuenta con 190 estudiantes matriculados y figura entre las escuelas con mejor desempeño tanto dentro de la arquidiócesis como en comparación con el promedio nacional, según indica el sitio web de la institución. Los alumnos son evaluados tres veces al año para medir su aprendizaje y rendimiento académico, y para mejorar la enseñanza. Actualmente, los maestros cuentan con un promedio de 14 años de experiencia docente, siete en St. Joseph.
“El personal al que tengo la humildad de servir y dirigir es excepcional”, dijo Tony. “Desde los resultados académicos hasta su caminar con el Señor y la formación de estos niños, son incomparables, en mi opinión”.
De cara al futuro, las esperanzas de Tony se centran en la sostenibilidad, el crecimiento y la fidelidad continua a la misión de la escuela.
“Aunque valoro nuestra historia”, afirmó, “mi enfoque es preguntarnos qué debemos hacer para avanzar y asegurar otros cien años como faro para esta comunidad”.
De exalumno a miembro del personal
Ben Beauvais, coordinador de tecnología de la escuela, asistió a St. Joseph desde kínder hasta octavo grado y se graduó en el 2014. Profundamente marcado por esos años, atribuye a la escuela tanto la formación de su fe como la de su sentido de comunidad. La describe como un lugar que no solo educó su mente, sino que también cimentó su vida espiritual y sus amistades.
“Nuestros exalumnos regresan con frecuencia porque siempre forman parte de esta comunidad”, afirmó.
Ben regresó por primera vez a St. Joseph como voluntario durante la preparatoria. Ya como estudiante universitario de primer año, trabajó a tiempo parcial en el área de tecnología. Tras graduarse, asumió su puesto actual a tiempo completo, supervisando todos los sistemas tecnológicos y audiovisuales de la escuela y la parroquia.
“St. Joseph siempre ha sido mi hogar”, dijo. “Es muy gratificante enseñar en la escuela a la que alguna vez asistí”.
Ben valora especialmente la oportunidad de motivar a los estudiantes a diseñar y construir sus propios proyectos mientras integran la fe católica en el aprendizaje de ingeniería y ciencias. Para él, la fe y la creatividad no son actividades separadas, sino complementarias.
“Nuestro programa de ingeniería es básicamente una serie de proyectos divertidos que aprovechan lo que los niños aprenden en matemáticas y ciencias y les permite construir algo real”, explicó.
Al revisar la historia de la escuela, Ben destaca la estrecha relación que St. Joseph ha mantenido durante décadas con la comunidad de Fort Collins mediante proyectos de servicio, participación cívica y tradiciones duraderas como las Misas escolares, las celebraciones del Día de Todos los Santos, los homenajes a los veteranos y las coronaciones de mayo. Según él, estas tradiciones generan un sentido de pertenencia a lo largo de toda la vida.
“Que haya existido durante cien años significa que la educación católica sigue siendo relevante y necesaria en nuestra sociedad”, afirmó. “Se siente como si algo nuevo estuviera por suceder aquí y estuviéramos sentando las bases para los próximos 100 años”.
Legado familiar y testimonio luminoso
Zach Kintzley forma parte de una familia con varias generaciones vinculadas a la escuela. La relación familiar abarca toda la historia de St. Joseph comenzó en 1926, cuando sus abuelos, Francis Kintzley y Marie Byron Kintzley, se conocieron allí siendo alumnos de cuarto grado y se graduaron entre las primeras generaciones de estudiantes. Una de las tías abuelas de Zach formó parte de la primera generación graduada y la familia Kintzley ha permanecido estrechamente ligada a la escuela durante un siglo.
“Mis abuelos tuvieron 15 hijos, de los cuales 13 asistieron a la escuela St. Joseph, la mayoría hasta graduarse”, dijo Zach. “Hoy ese legado se extiende a más de 60 primos hermanos, muchos de los cuales también han enviado a sus hijos a St. Joseph”.
Aunque Zach no estudió allí, la escuela ha sido una presencia constante en su vida a través de su participación parroquial, de la educación religiosa y del trabajo. Fue maestro y director deportivo durante nueve años y actualmente sus hijas estudian allí. Destaca que la escuela es mucho más que un edificio histórico: son las generaciones de personas que han pasado por sus puertas.
“Les he dicho a mis hijas que en el salón donde están sentadas hoy, mis abuelos también estuvieron sentados”, comentó. “Son los mismos pasillos y pisos que ellos recorrieron”.
Zach, educador de profesión, y su esposa María envían a sus hijas, Millie, alumna de tercer grado, y Ruby, de primer grado, a St. Joseph no solo por la historia familiar, sino también por la sólida identidad católica de la escuela. María no era católica cuando se casaron hace diez años, pero posteriormente ingresó a la Iglesia, una decisión que Zach atribuye en parte a la experiencia positiva que vivieron en la parroquia y en la comunidad escolar.
Al reflexionar sobre cómo la escuela ha estado “100 años iluminando el camino”, Zach señaló su misión constante: mantenerse fiel a la fe católica mientras sirve a la comunidad de Fort Collins mediante la educación, el servicio y el ejemplo. Incluso para quienes no participan activamente en la Iglesia, considera que la escuela da testimonio de sus valores a través de sus acciones.
“Realmente ilumina el camino”, afirmó. “Si las personas no están escuchando el evangelio, al menos están viendo lo que el evangelio puede hacer”.
Cuando se le preguntó qué es lo que más le gusta de su escuela, Millie, de 8 años, respondió: “¡Todos los maestros son muy amables! Podemos aprender sobre Cristo, ¡y me encantan la música y la educación física!”.
Mirando hacia el futuro, Zach comparte el deseo de sostenibilidad y de crecimiento para la escuela. La considera una presencia permanente y vital en el corazón de la ciudad.
“Siento que St. Joseph es el corazón de Fort Collins”, afirmó.
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Próximos eventos del centenario
Celebrando el pasado
Domingo 23 de agosto de 2026: Celebración del pasado en la Iglesia y en la escuela católica St. Joseph.
Únete al arzobispo James Golka para la celebración de la Misa a las 11:30 a.m. Después habrá comida, música y actividades durante el picnic parroquial y la celebración del 100.º aniversario de la escuela.
Celebrando el presente
Invierno de 2027: Exposición de la Feria de Ciencias de la escuela católica St. Jospeh.
Celebrando el futuro
Mayo de 2027: Evento con la generación número 100 de graduados de la escuela católica St. Jospeh.

























