¡Elige tu santo patrono para el 2017!

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Por: Linda Platt

Hace diez años escuché por primera vez de la tradición que muchas órdenes religiosas y laicos realizan al comenzar un año nuevo, y es la de elegir a un Santo Patrono para que nos acompañe durante todo el año en nuestra vida espiritual y nos ayude a poner en práctica las virtudes que durante su vida lo reconocieron. Desde entonces, cada año hacemos esta tradición en nuestra familia y los invito a ponerla en práctica y experimenten el gozo de tenerlo como amigo, compañero e intercesor. Algunos santos tuvieron el privilegio de participar en esta tradición durante su vida. Como ejemplo, Santa Faustina, en su diario La Divina Misericordia en mi Alma, no. 360, narra que en el convento hacían esta actividad al inicio del año.

Primero, es importante recordar lo que nos enseña la Iglesia Católica con respecto a los santos. Sabemos que los santos interceden por nosotros, así como nosotros oramos por alguien más. San Pablo nos exhorta con estas palabras: “vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos” (Efesios 6:18). El Catecismo nos recuerda que hay una estrecha relación entre los santos (la Iglesia Triunfante) y nosotros (la Iglesia Peregrina): “‘¿Qué es la Iglesia, sino la asamblea de todos los santos?’… La comunión de los santos es precisamente la Iglesia. Como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los otros… Es, pues, necesario creer que existe una comunión de bienes en la Iglesia” (CIC, Nos. 946-47). Cada santo reconocido por la Iglesia, se conmemora en una fecha específica y en muchos casos se les invoca como patrono de ciertas profesiones o personas, o incluso de algún país.

Como nuestra vocación universal es la santidad, según nos recuerda San Pablo: “la voluntad de Dios es que se hagan santos” (1 Tes 4:3) y como todos los santos tuvieron que pasar por situaciones difíciles y obstáculos qué enfrentar, ellos más que nadie, pueden ayudarnos a cargar nuestra propia cruz y afrontar nuestros retos durante el año, para que con su intercesión podamos un día llegar a la perfección de la caridad.

La tradición de elegir un Santo Patrono consiste en hacer una lista previa con nombres de santos reconocidos por la Iglesia, o incluso los que están en proceso de Beatificación, incluyendo su fecha de conmemoración, una frase que el santo haya dicho durante su vida o que haga referencia a su vida y finalmente una intención particular para que junto con ese santo podamos orar también nosotros por otros.  Después se recortan los papelitos y se ponen en una canasta para poder elegir uno. Antes de hacer la actividad con familiares y amigos, se hace una oración al Espíritu Santo, para que sea el santo quien nos elija, aunque nosotros seamos los que tomemos el papelito.

Aunque hay santos que son regularmente muy reconocidos, como pueden ser San Francisco de Asís, Santa Teresita del Niño Jesús, San Agustín, etc., existen muchos otros santos, incluso recién nombrados, que tal vez no sean muy conocidos todavía por nosotros. Es por eso que si no hemos escuchado del santo que nos escoja este año, eso no debe ser un motivo de desanimarnos, sino al contrario, de regocijarnos, porque aunque nosotros no lo conozcamos, él (o ella) nos conocen y por eso nos han elegido, para acompañarnos durante el año y así podernos mostrar por medio de la oración la razón por  la cual decidieron escogernos. Por eso es importante que tomemos el tiempo para llegar a conocer más de sus vidas y de invocarlos constantemente durante el año, para que puedan apoyarnos en nuestros momentos difíciles y nos ayuden también a crecer en virtud. ¡Qué bendición reconocer que ellos nos eligen a nosotros y desean ayudarnos a ser santos!”. ¡Que esta tradición sea parte de tu inicio del año 2017 y los venideros!

Puedes encontrar una lista para imprimir con algunos santos en:  http://es.catholic.net/op/articulos/55594/cat/30/elegir-un-santo-patrono-para-cuidarnos-durante-el-nuevo-ano.html

Próximamente: Lo que debes saber sobre el Miércoles de Ceniza

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A pocos días del inicio de la Cuaresma, que sirve de preparación para la Pascua y que comienza este miércoles 26 de febrero, recordamos algunas cosas esenciales que todo católico debe saber para poder vivir intensamente este tiempo litúrgico.

1. Es el primer día de la Cuaresma

Con el Miércoles de Ceniza inician los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. Este explica que en la Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.

2. La imposición de las cenizas surge en los primeros siglos del cristianismo

La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

3. La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, más precisamente en el artículo 125 del “Directorio sobre la piedad popular y la liturgia”:

“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.

4. Las cenizas tienen varios significados

La palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

5. Las cenizas se producen de las palmas del Domingo de Ramos

Para la ceremonia se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.

6. Las cenizas se imponen en la frente al término de la homilía

Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».

Luego, quien recibe las cenizas debe retirarse en silencio meditando la frase o invitación que la acaban de hacer.

7. Las cenizas también pueden imponerse sin Misa

Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.

8. Las cenizas pueden ser recibidas por no católicos

Puede recibir este sacramental cualquier persona, inclusive no católica. Como especifica el Catecismo (1670 y siguientes) los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella».

9. No es obligatorio recibir las cenizas

El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto la imposición de ceniza no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a la Santa Misa, algo que siempre es recomendable.

10. No existe tiempo exacto para llevar las cenizas en la frente

Cuanto uno desee. No existe un tiempo determinado.

11. En Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia

El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia, como en el Viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez al día.

La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.

Artículo publicado originalmente en AciPrensa.