El Pueblo Católico y el Denver Catholic reciben 15 reconocimientos a nivel nacional

Escritor Invitado

Por: Mark Haas

La cobertura de la conferencia More Than You Realize y de otros temas de justicia social estuvieron entre los 15 galardones que la Asociación de la Prensa Católica (Catholic Press Association) otorgó a El Pueblo Católico y el Denver Catholic en la conferencia anual para medios católicos que se llevó a cabo en Florida del 18 al 21 de junio.

El obispo Jorge Rodríguez recibió el primer lugar en la categoría de columna regular escrita por un obispo o arzobispo en una publicación en español.

El Pueblo Católico recibió ocho reconocimientos, incluyendo la mejor cobertura de un tema de justicia social con un artículo sobre cómo prevenir el suicidio, y un segundo lugar por un análisis a fondo acerca de los debates sobre la caravana de inmigrantes.

El Denver Catholic recibió siete galardones, incluyendo la mejor cobertura de un evento local con el artículo sobre la conferencia More Than You Realice que se llevó a cabo el 11 de junio de 2018.

El escritor Vladimir Mauricio-Pérez, quien recientemente fue nombrado editor de El Pueblo Católico, se llevó cinco reconocimientos, tres para el Denver Catholic y dos para El Pueblo Católico.

Igualmente, ambas publicaciones de la Arquidiócesis de Denver fueron reconocidas con galardones en las categorías de diseño, formato, entrevistas e informes.

“Quiero felicitar al equipo de Denver Catholic y El Pueblo Católico por los logros de este último año y por los reconocimientos que recibieron merecidamente por sus increíbles talentos”, dijo Aaron Lambert, el editor ejecutivo. “Sobre todo, estoy muy agradecido por su testimonio de Jesucristo, sin él no hubiera sido posible realizar esta misión que se nos ha encomendado. Y, por último, quiero agradecer a los fieles de la Arquidiócesis de Denver por su apoyo, motivación, comentarios y sobre todo por permitirnos contar sus historias”.

El Pueblo Católico

1er Lugar – Mejor cobertura de un tema de justicia social – “El suicidio es prevenible, pongamos manos a la obra” (Mavi Barraza)

1er Lugar – Mejor columna regular de un obispo o arzobispo – “Joven, Cristo te necesita” (Obispo Jorge Rodriguez)

2o Lugar – Mejor análisis de fondo – “Mas allá del debate político la ‘caravana’ son nuestros hermanos” (Vladimir Mauricio-Pérez)

2o Lugar – Mejor cobertura – “‘Bautiza a tu hijo’ Insistió su amiga. Hoy él es sacerdote.” (Carmen Elena Villa)

3er Lugar – Mejor reportaje – “Propuesta de matrimonio en una obra de teatro” (Carmen Elena Villa)

Mención honorífica – Mejor entrevista – “Monseñor Romero me enseñó que vale la pena sacrificarse por el Señor” (Caren Elena Villa)

Mención honorífica – Mejor perfil personal – “Maria Antonia: madre que siempre supo decir sí a Dios” (Vladimir Mauricio-Pérez)

Mención honorífica – Mejor portada de periódico o revista – El Pueblo Catolico (Simona Fava)

Denver Catholic

1er Lugar – Mejor cobertura de un evento local o regional – “Be Not Afraid

2o Lugar – Mejor artículo sobre un tema nacional o internacional – “Facebook privacy scandal a wake-up call for Catholics” (Vladimir Mauricio-Pérez)

2o Lugar – Mejor informe anual

2o Lugar – Mejor uso de espacio disponible – Bethlehem Handicrafts (Simona Fava, Kim Grace)

3er Lugar – Mejor campaña de promoción para la difusión de un medio impreso – Julia Greeley Anniversary Mass (Simona Fava)

Mención honorífica – Mejor artículo principal – “Blind Faith Brewing: the new Catholic taproom in town” (Vladimir Mauricio-Pérez)

Mención honorífica – Mejor formato para un artículo o columna – “From the Passover Seder to the Eucharist” (Vladimir Mauricio-Pérez, Simona Fava)

Próximamente: Las posadas: más que una simple tradición

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Las posadas son una celebración dedicada a conmemorar la peregrinación que hicieron José y María de Nazaret a Belén en busca de un refugio seguro donde María pudiera dar a luz al niño Jesús. Al no encontrar alojamiento en Belén, José y María se vieron obligados a buscar refugio en un establo, donde nació el niño Dios. Actualmente, la celebración del peregrinaje comienza el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre con la llegada de Jesús.

Aunque algunos países latinoamericanos ya han acogido esta tradición, el origen de las posadas se remonta a los tiempos de la conquista de México, por lo que es una tradición que se ha dado a conocer principalmente en la cultura mexicana.

Durante estos nueve días, cada noche se lleva a cabo una representación de José y María montados en un burro y buscando un refugio. Tanto adultos como niños participan en la procesión, la cual comienza con la visita a hogares seleccionados donde un grupo que representa a los peregrinos piden “posada” o alojamiento. En cada parada de la procesión se leen pasajes de las Escrituras y se cantan las letanías para pedir posada.

Tradicionalmente, los anfitriones de estos hogares niegan el alojamiento a los peregrinos hasta que el grupo llega a la casa designada y puede ingresar. El rezo del rosario también se incorpora durante la procesión. Posteriormente, se ofrece comida a los asistentes, los niños rompen piñatas y reciben un “bolo” que consiste en una bolsita con caramelos. Las piñatas generalmente están hechas en forma de una estrella, que simboliza a la estrella que guio a los tres Reyes Magos hasta el pesebre donde se encontraba el niño Dios.

La tradición continúa cada noche en una casa diferente. La última noche, la víspera de Navidad, generalmente se celebra una misa de media noche (Misa de Gallo) en la que se celebra la llegada del niño Jesús.

Esta práctica ha cobrado varias formas a través de los tiempos. En muchos lugares ahora se acostumbra pedir posada en una sola casa, por lo que no hay una procesión. Por esta razón el rezo del rosario también se realiza antes o después de pedir posada.

El origen de esta celebración única se remonta a los tiempos de la conquista en México. Antes de la llegada de los españoles, los aztecas celebraban durante el mes de diciembre la llegada de “Huitzilopochtli” que consideraban el dios de la guerra. Las fiestas comenzaban el día 6 y duraban 20 días. El día 24 por la noche y durante el transcurso del día 25, había festejos en todas las casas en los cuales se ofrecía comida a los invitados y unas estatuas pequeñas de pasta llamada “tzoalt”.

Los misioneros que llegaron a México a finales del siglo XVI aprovecharon la costumbre para inculcarles el espíritu evangélico a los indígenas y le dieron a su celebración un sentido cristiano, lo que serviría como una preparación para recibir a Jesús el día de Navidad.

Con este propósito, fray Diego de Soria, un misionero agustino, obtuvo permiso del Papa Sixto V en 1585 para celebrar nueve misas antes de navidad, conocidas como las “misas de aguinaldo”, del 16 al 24 de diciembre. Durante estas celebraciones eucarísticas, se leían pasajes y escenas de la navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos, y posteriormente la piñata en forma de estrella. Los asistentes también recibían un pequeño regalo conocido como “aguinaldo”, de ahí la prestación que se da en México a los trabajadores durante las fiestas navideñas.

Con el tiempo, las posadas se comenzaron a celebrar en vecindarios y en casas para llevarlas a un entorno familiar. La celebración ha ido cambiando poco a poco y se le han ido agregando elementos que en ocasiones dependen de la región.

Más que una simple tradición, las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, y para recordar lo que vivieron durante su peregrinaje José y María.