El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

Escritor Invitado

Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza

 

 

Próximamente: Por primera vez el presidente de la USCCB es un mexicano inmigrante

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Los obispos de Estados Unidos reunidos en asamblea plenaria en Baltimore eligieron hoy por primera vez a un inmigrante mexicano como nuevo presidente del Episcopado.

Mons. José Gomez, Arzobispo de Los Ángeles, quien servía como vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) fue elegido nuevo presidente del organismo para los próximos tres años.

“La elección como presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos es un honor, no solo para mí sino para la Arquidiócesis de Los Ángeles y para cada latino en el país. Prometo servir con dedicación y amor; y siempre tratar de seguir a Jesucristo y buscar cumplir su voluntad para la Iglesia aquí en Estados Unidos”, escribió Mons. Gomez en una publicación en su cuenta de Facebook.

El Prelado nacido en Monterrey (México) se ha destacado en sus años como obispo en Estados Unidos por ser un gran defensor de los inmigrantes, de manera especial de las jóvenes generaciones.

El lunes 11 de noviembre, un día antes de su elección, organizó en una iglesia en Los Ángeles un Rosario y una Misa para rezar por los beneficiarios (dreamers) del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés), ante la audiencia de la Corte Suprema en Washington que definiría este martes el futuro de cientos de miles de jóvenes.

El Arzobispo también se ha destacado en todos sus años de servicio episcopal como un promotor de la familia y del derecho a la vida de toda persona, ante las amenazas de la ideología de género y el aborto. Desde hace varios años publica su columna semanal en ACI Prensa.

“Yo solo quería ser sacerdote”, dijo Mons. Gomez en entrevista concedida a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– y “de algún modo Dios quiso que hiciera lo que estoy haciendo ahora. Cuenta con su gracia para ser fiel a lo que el Señor me pide hacer ahora”.

El Arzobispo comentó también que cuenta con “la intercesión de la Virgen de Guadalupe” a quien ha confiado siempre su ministerio.

El Prelado dijo además que en el año 2016 no esperaba ser elegido vicepresidente de la USCCB, algo que lo sorprendió. “Una vez que eres elegido vicepresidente, es muy probable entonces que te elijan presidente después. Todo el proceso fue una sorpresa para mí, pero veo que Dios me pide hacer esto y rezo para que con su gracia pueda hacer un buen trabajo”, relató.

Mons. Gomez comentó que “al ser Arzobispo de Los Ángeles tengo la gran oportunidad de estar con la gente porque hay muchas personas activas en esta Iglesia, así como en la conferencia de obispos, por lo que espero tener la oportunidad de compartir con todos para estar con la gente y seguir siendo pastor, que creo es mi vocación”.

El nuevo presidente de la USCCB resaltó lo que considera esencial para la vida de todos los fieles católicos: “Todo el mundo, comenzando con el Papa y pasando por cada obispo, sacerdote y diácono, estamos llamados a luchar por la santidad, con el llamado universal a esta que nos dejó el Concilio Vaticano II”.

“El Santo Padre insiste siempre en que debemos ser discípulos misioneros, y eso significa compartir la fe con todos los demás”, agregó.

Tras resaltar la importancia de los movimientos en la Iglesia actual, el Arzobispo recordó a los prelados que han dejado huella en él en Estados Unidos.

“He tenido la bendición de trabajar junto al Arzobispo (Charles) Chaput porque fui su Obispo Auxiliar, y él ha sido un ejemplo maravilloso para mí. También he recibido la influencia de otros como el Arzobispo Joseph Fierenze, el Arzobispo Patrick Flores, y el Cardenal William Levada, quien falleció hace poco. Fue un buen amigo”.

Sobre el difícil momento por el que atraviesa la Iglesia en Estados Unidos ante los escándalos de abusos sexuales, el Arzobispo dijo que es importante estar siempre en comunión con el Papa.

“La realidad de los obispos en Estados Unidos es que somos todos fieles al Papa Francisco”, resaltó. “Creo que estamos unidos aunque hay algunas percepciones de que no lo estamos. Pero la realidad, lo que veo, es que estamos unidos en nuestro ministerio en nuestra Iglesia”, subrayó.

Sobre los lugares en los que ha servido como obispo, Mons. Gomez dijo que “San Antonio fue básicamente una comunidad de dos culturas: la hispana y la anglosajona. Ahora en Los Ángeles tenemos gente de todo el mundo y mi ministerio es distinto”.

“Una cosa en la que el Papa Francisco insiste mucho es en el respeto por las culturas de los pueblos, en las distintas formas de culto. La gente en Perú o en México o en Vietnam tiene distintas formas de hacerlo. Entonces la Iglesia en Estados Unidos está aprendiendo cómo dirigirse a las necesidad de las personas en todo el mundo”, explicó.

El Arzobispo comentó además que, como presidente del Episcopado estadounidense, espera ayudar a la Iglesia “a entender realmente las realidades culturales de la gente en Estados Unidos. Creo que es importante que estemos abiertos a eso”.

“Con los inmigrantes no hablo de asimilación sino de integración. Que ellos puedan integrarse a la vida de los Estados Unidos y a la vida de la Iglesia”.

Mons. Gomez también se refirió a la fuente de la unidad en la Iglesia para unir la diversidad de culturas. “Obviamente tengo las mismas verdades que todos tenemos, la enseñanza de Jesucristo en la Iglesia Católica”, indicó.

Biografía de Mons. José Gomez

Mons. José Gómez nació el 26 de diciembre de 1951 en Monterrey (México), hijo del Dr. José H. Gómez G. y Esperanza Velasco, ambos ya fallecidos. Tiene tres hermanas mayores y una menor.

Fue ordenado sacerdote de la Prelatura del Opus Dei el 15 de agosto de 1978, por el Cardenal Franz König, Arzobispo Emérito de Viena, en el Santuario de Torreciudad en España.

Tiene un doctorado en Sagrada Teología. Recibió su título de contabilidad y se graduó en Filosofía en 1975, en Ciudad de México. En 1978 completó sus estudios de Teología en el Campus de Roma de la Universidad de Navarra, y empezó a trabajar en su doctorado en Teología en la misma universidad pero en su sede de Pamplona (España). Recibió su doctorado en 1980.

De 1987 a 1999 vivió en la parroquia Nuestra Señora de la Gracia en San Antonio, ayudando en el trabajo pastoral de la parroquia. Durante ese tiempo, ayudó en la Diócesis de Galveston-Houston, en Katy, Texas.

Se ha destacado como líder nacional entre los sacerdotes hispanos en Estados Unidos. En 1991 fue nombrado representante regional de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos (ANSH); en 1995 fue elegido su presidente y de 1999 a 2001 sirvió como director ejecutivo.

La ANSH es una organización cuyo fin es fortalecer los lazos de fraternidad entre los 2.400 sacerdotes hispanos en los Estados Unidos, y comunicar la fe con efectividad entre distintas congregaciones hispanas.

Fue designado Obispo Auxiliar de Denver el 23 de enero de 2001. Recibió la ordenación episcopal el 26 de marzo de ese mismo año.

En 2003 recibió el premio anual “El Buen Pastor” de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos.

Es también un promotor entusiasta de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, y continuamente alienta los fieles católicos a testimoniar la fe en su vida cotidiana. También tuvo un importante rol en la fundación del Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe en la ciudad de México, que fue inaugurado en agosto del 2000.

Fundado por el Cardenal Norberto Rivera Carrera, el seminario forma a seminaristas hispanos quienes luego servirán en los Estados Unidos.

Mons. Gómez también ha liderado la formación del Centro San Juan Diego para el Cuidado Pastoral y de la Familia, en Denver, un centro para la formación de líderes laicos que ofrece servicios de acogida a los inmigrantes.

También sirvió como rector de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción en Denver de 2001 a 2003. Luego fue nombrado moderador de la Curia y vicario general de la Arquidiócesis de Denver, y también párroco de la Parroquia Madre de Dios, en Denver.

Fue designado Arzobispo de San Antonio el 29 de diciembre de 2004 y asumió esta sede el 15 de febrero de 2005. Ese mismo año fue nombrado por la revista Time uno de los 25 hispanos de mayor influencia en los Estados Unidos, y en 2007 salió en una lista de CNN sobre “Hispanos Notables”, en un especial en Internet por la celebración del “Mes de la Herencia Hispana”. En el 2006, Mons. Gómez presentó la idea de la Fundación de la Comunidad Católica para la Iglesia Católica Romana de la Arquidiócesis de San Antonio. A través de su visión, diligencia y fuerte apoyo, la Fundación se hizo realidad.

En 2007 tuvo un importante rol en la creación de la Asociación Católica de Líderes Latinos (C.A.L.L.), generando el encuentro entre líderes y obispos latinos. El fin de la Asociación es crear un impacto en el diálogo nacional y contribuir a la misión de la Iglesia, identificando iniciativas importantes para la construcción de una sociedad católica, y apoyándolas según las pautas dadas por los obispos.

El día 25 de Julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI como consultor de la Pontificia Comisión para América Latina, cuyo fin es el de ayudar a las necesidades humanas y materiales de la Iglesia en América Latina.

El 6 de abril de 2010 fue designado Arzobispo Coadjutor de Los Ángeles, sede que asumió plenamente el 1 de marzo de 2011 en reemplazo de su predecesor, el Cardenal Roger Mahoney.

En octubre de 2017 se convirtió en el primer Prelado de origen mexicano en celebrar la llamada Misa Roja anual en la Catedral de San Mateo en Washington, ante una gran cantidad de juristas y profesionales dedicados al campo de las leyes. Se llama así por el color de la vestimenta utilizada por los celebrantes y el color del fuego, símbolo del Espíritu Santo.

Artículo publicado originalmente en aciprensa. Crédito foto: Daniel Ibáñez/ACI Prensa.