El campeón de boxeo pesado Andy Ruiz Jr. visita la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe

Escritor Invitado

Por: Clemente Carballo

El nuevo campeón de boxeo de peso pesado, Andrés Ponce Ruiz Jr., mejor conocido como “Andy” Ruiz Jr. visitó la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México el pasado mes de junio para agradecer a la Virgen María por su triunfo en la pelea contra el británico Anthony Joshua en el Madison Square Garden de New York el pasado 1 de junio.

El boxeador mexicoamericano nacido en Imperial, California, y de padres mexicanos oriundos de la ciudad de Mexicali, México, logró ser el primer mexicano en ganar el título de peso completo al sorprender a Joshua por knockout técnico en el séptimo round.

Aquí unas fotos de su visita:

El entrenador de Andy Ruiz Jr., mostrando el Guante de Boxeo Hecho en México con la imagen de la Virgen de Guadalupe. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Andy Ruiz sonriente levantando el brazo en una de las capillas altas de la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Andy Ruiz Jr. con sus cinturones de peso pesado por el titulo unificado de Asociación Mundial de Boxeo Super (WBA): la Federación Internacional de Boxeo (IBF), la Organización Mundial de Boxeo (WBO) y la Organización Internacional de Boxeo (IBO); acompañado de Miguel Torruco Canga de la Comisión Nacional de Boxeo; su padre, Andrés Ruiz Sr.; el M.I. Sr. Cango. Luis Felipe García Álvarez y su entrenador, con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en el fondo. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El “Destroyer” Ruiz se tomó el tiempo para repartir autógrafos con sus fans a las afueras de la Basílica. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El campeón de peso pesado Andy Ruiz Jr. contemplando la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe al lado del M.I. Sr. Cango. Luis Felipe García Álvarez. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El boxeador mexicoamericano Andy Ruiz Jr. se tomó tiempo para firmar el libro de visitas distinguidas de la Basílica de Guadalupe. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El nuevo campeón de peso pesado se dio tiempo de tomarse fotos con algunos aficionados de todas las edades. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Esta imagen demuestra el fervor Guadalupano de Andy Ruiz Jr., quien oró con devoción a Nuestra Señora del Tepeyac con sus cinturones colgados en los brazos. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Se especula que la pelea de revancha entre Andy Ruiz Jr. y Anthony Joshua se llevará a cabo en Londres, Inglaterra, entre los meses de noviembre y diciembre de este año 2019, según dijo el promotor del boxeador mexicoamericano, Eddie Hearn.

Próximamente: ¿Un hombre debe amar más a su esposa que a su madre?

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El hombre que trata a su mujer como una princesa es porque fue educado por una reina.

Este refrán conserva toda una verdad. Hay que agradecer a esas reinas que hayan sabido educar caballeros. ¡Gracias a todas ellas!

Sin embargo hay situaciones en las que parece que “la reina” pretende ser “princesa”. Ahora su hijo ya está casado y parece querer un lugar distinto al que le corresponde como madre. También puede suceder que el hijo siga con “mamitis” y no haya entendido todavía lo que significan aquello de “dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne” (Mt.19,5).

Y es que no se trata de amar más o de amar menos, de cuantificarlo, sino de que cada uno ocupemos el lugar que nos corresponde en la vida. Por eso, cuando uno se casa, la esposa debe ser la número uno en su vida, la mujer de su vida.

Por otro lado, es importante que la esposa acepte que la mamá siempre será el primer gran amor de su marido. Es la mujer que le dio la vida, que le crió y la que le dio todo el amor que pudo entregarle.

Sé que es un tema sensible por lo que trataré de redactarlo con suma delicadeza y lo haré pensando no solo como madre de solo varones, sino como experta en temas matrimoniales.

Para comenzar debo decir que para mí será una verdadera victoria cuando vea a mis hijos ya casados tratando como reinas a sus mujeres, dándoles su lugar como sus compañeras de vida.  Cuando se casen serán uno por lo que, ¡no seré yo la que les desuna! Mi lugar será siempre el de mamá, nada más.

Lo más triste y doloroso para la esposa es cuando su marido otorga siempre un lugar preferencial a su “mami” poniéndola por encima de ella. Esta situación le hace sentir denigrada, rechazada, pisoteada por el que prometió amarla y protegerla de por vida.

Señores, ningún esposo coherente debe colocar las opiniones o los deseos, gustos o caprichos de su madre por encima de los de su mujer.

Por otro lado, las suegras necesitan ser más inteligentes y nunca criticar a la nuera ni opinar, a no ser que se le pida, sobre diferentes cuestiones que afectan a su vida familiar y/o matrimonial como por ejemplo, el orden de la casa, la alimentación y educación de los niños o el estado de su relación de pareja.

Si una nuera no se siente amada ni aceptada por su suegra difícilmente tendrán una buena relación. Es como si ambas mujeres se sintieran amenazadas una por la otra. Si el marido se va siempre del lado de la mami, la situación se vuelve frustrante para la esposa.

Maridos, ambos amores son igual de importantes: la mamá siempre será su mamá y siempre le deberán respeto y amor. Ella los formó y fue la primera mujer que los amó y los seguirá amando incondicionalmente. Pero a su esposa le deben su total devoción, cuidados, fervor, protección, etc.

Son amores tan distintos y grandes a la vez que no tienen por qué entrar en conflicto. No ha de haber si quiera comparación. Pueden y deben amar a ambas. Su mamá, insisto, siempre será su madre, pero nunca ha de ser motivo para que su esposa se convierta en ex esposa.

Entendamos, no es competencia ni rivalidad, sino poner a cada una en el lugar que por derecho le corresponde. Trabaja y empéñate en tener un súper matrimonio y una súper relación con tu mamá, pero siempre recordando que tu matrimonio debe ser lo primero. Tu mujer, la primera, aún por encima de tus hijos.

Recuerda que libremente prometiste delante de Dios amarla, servirla, protegerla, cuidarla y dar tu vida por ella de ser necesario.

Artículo publicado originalmente en Aleteia.