El ayate Guadalupano: Un misterio científico

Vladimir Mauricio-Perez

Este artículo es parte de una serie de artículos publicados en la última edición de la revisa de El Pueblo Católico. Para suscribirte y recibir la revista GRATIS, HAZ CLIC AQUÍ.

 

La tilma de san Juan Diego ha cautivado la atención de expertos de diferentes disciplinas, tanto creyentes como no creyentes, a través de sus casi 500 años, debido al desafío que representa para las leyes de la naturaleza. Estas investigaciones y acontecimientos han respaldado su origen divino.

HECHOS MILAGROSOS

 

PRESERVACIÓN MILAGROSA

Durante los primeros 116 años de su historia, el ayate guadalupano, hecho de fibra de agave, se exhibió sin ningún tipo de protección, por lo que tuvo que haberse deteriorado. Este proceso debió haber sido más rápido por el contacto con la humedad de inundaciones, el incienso, las velas, el polvo y la devoción de las personas a las que se les permitía tocarla. En el siglo XVIII, el científico Bartolache mandó hacer dos réplicas del mismo material que se expusieron cerca de la imagen. A los 10 años, estas se habían descolorido y casi deshecho.

RESISTENCIA AL ÁCIDO

En 1785, mientras varias personas limpiaban el marco de la tilma, se derramó “una gran cantidad” de ácido nítrico sobre la tilma, según lo contó un testigo presente. Este líquido es grandemente corrosivo, puede causar grandes quemaduras en la piel y debió haber deshecho la tilma de Juan Diego con facilidad. Aun así, no causó ningún daño grave. Solo dejó una marca opaca visible en el lado izquierdo de la imagen. Los científicos no lo han podido explicar.

¿UNA PINTURA?

La superficie áspera de una tilma la convierte en un material poco apto para una pintura. En primer lugar, es imposible pintar una imagen detallada sin antes prepararla, de lo contrario, la tela absorbería la pintura, deformando la imagen. Sin embargo, la tilma no fue preparada, pues la imagen también se ve en el reverso, y aun así es muy detallada. Además, no se detectan pinceladas en la imagen, lo que indica que fue plasmada toda en un mismo momento. Esto ha llevado a pintores profesionales y científicos a decir que la única explicación de la imagen, tanto por su belleza como por su delicadeza, es Dios.

LA BOMBA DE 1921

En medio de la Guerra Cristera, el 14 de noviembre de 1921, varios soldados del gobierno vestidos de civiles dejaron un ramo de flores al pie de la tilma de la Virgen de Guadalupe con una bomba escondida. Cuando esta detonó, la explosión fue tan fuerte que arruinó el altar, los candelabros y el crucifijo que estaba sobre el altar, como lo muestra la foto de abajo. Incluso quebró las ventanas de las casas que se encontraban cerca. Sin embargo, la tilma, que estaba sobre el altar y el vidrio que la protegía quedaron completamente intactos. En un intento de deshacerse de este milagro imponente, en realidad lo fortalecieron.

 

Los ojos de una Madre

En 1929, un fotógrafo mexicano fue el primero en descubrir una aparente imagen en los ojos de la Virgen. Desde entonces varios oftalmólogos creyentes y no creyentes han analizado los ojos de la Guadalupana y se han quedado estupefactos. Aquí unos de sus hallazgos:

 

IMÁGENES EN LOS OJOS:

  • Un indio hincado con el cabello recogido
  • Un hombre anciano con barba, parece ser el obispo Juan Zumárraga
  • Un hombre, quizá el asistente del obispo
  • Un indio con sombrero típico; quizá Juan Diego
  • Mujer de raza negra; había esclavos negros en la Nueva España
  • Hombre con barba, primer descubrimiento; quizá el obispo de Santo Domingo, quien visitaba a Zumárraga el 12 de diciembre
  • En el centro, una familia: dos padres y cinco niños

 

EL HOMBRE CON BARBA – 1956

El Dr. Javier T. Bueno lo cree imposible, analiza los ojos y descubre la imagen de un hombre con barba y que los ojos parecen ojos de una persona viva.

CURVATURA EN LOS OJOS – 1958

El Dr. Rafael T. Lavoignet encuentra que en ambos ojos esta imagen tiene una distorsión idéntica a la de un ojo humano. Tras estudios con luz, observa el mismo reflejo dentro de la pupila de la Virgen que en un ojo real, y asegura que es imposible crear ese efecto en una superficie plana como la tilma. Nunca encontró otra pintura que lograra ese efecto. Las dos imágenes del hombre con barba no eran idénticas en ambos ojos, pues, como sucede en un ojo real, eran resultado de la curvatura natural de la córnea.

LA MIRADA – 1975

El Dr. Enrique Graue confirma hallazgos pasados. Atestigua que los ojos de la Virgen son tan reales que quería decirle a la Virgen que mirara hacia arriba, pues parecían verlo siempre.

NO PINTADA SINO “ATRAPADA” – 1975

El Dr. Eduardo T. Álvarez confirma hallazgos, afirma que no hay técnica de pintura para representar una imagen de un ojo de esa manera. Asegura que los ojos de la imagen hacen creer que la imagen está “impresa” o “atrapada” en la tilma y no pintada.

13 PERSONAS – 1979

El señor José A. Tönsmann descubre el reflejo de 13 personas en total en ambos ojos de la Virgen, cuyas imágenes concuerdan con las leyes de la óptica.

¿ILUSIÓN O REALIDAD?

Algunas personas se han preguntado si estas figuras son una simple ilusión. Para salir de dudas, Tönsmann analizó la tilma original, y no solo se convenció más, sino que descubrió más figuras. Pero seguía sin convencer a muchos hasta que, en el 2008, el experto Fernando O. Llanes comprobó matemáticamente que la posición de las figuras en ambos ojos, según las leyes de la óptica, corresponden en un 98.45 por ciento con un ojo real. Es decir, las mismas figuras se encuentran en ambos ojos, solo que en diferente ángulo, como sucede en ojos reales.

 

OTROS DATOS CIENTÍFICOS

Aunque es imposible listar aquí todas las investigaciones científicas que se han llevado a cabo con relación a la imagen guadalupana, cabe resaltar estas realidades que respaldan el milagro de la tilma.

Perfección geométrica

Matemáticos han descubierto que la imagen guadalupana contiene la perfección geométrica presente en la naturaleza. Se le llama la “proporción áurea” y los arquitectos de la antigüedad la usaban como el secreto de la proporción entre la longitud, anchura y altura de un edificio, y se encuentra en las pirámides de Egipto y muchas catedrales. Después, otros expertos encontraron esta proporción en seres vivos y en la química y física. Las ramas y hojas de los árboles, por ejemplo, crecen según esta proporción.

Las estrellas en el manto

En 1981 el padre Mario Rojas y el astrónomo Juan Romero Hernández decidieron analizar la colocación de las estrellas en el manto de la guadalupana. Se utilizó una nueva tecnología que permitía reconstruir el sistema de estrellas visible en el pasado en cualquier lugar del mundo y a cualquier hora.

El resultado fue sorprendente: el orden de las estrellas en el manto de la Virgen era idéntico al orden de las estrellas visibles sobre la capital de México el 12 de diciembre de 1531, a las 6:45 a.m.

Un análisis detallado del documento histórico Nican Mopohua, en el que se cuentan las apariciones, sugiere que fue en esa hora cuando Juan Diego desplegó su tilma ante el obispo Zumárraga. Si hubiera sucedido cinco minutos antes o después, la posición de las estrellas habría sido diferente. Investigadores colocaron las estrellas en una partitura de música y estas crearon una melodía perfectamente harmónica. Si hubiera sucedido cinco minutos antes o después, esto no habría sucedido.

 

Próximamente: La belleza de la vocación familiar: ¿Qué forma una familia?

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo es parte de una serie de artículos publicados en la última edición de la revisa de El Pueblo Católico. Para suscribirte y recibir la revista GRATIS, HAZ CLIC AQUÍ.

 

La felicidad solo se obtiene cuando nos convertimos en lo que estamos llamados a ser: santos. Esta felicidad no es un simple sentimiento, sino que toma la forma de plenitud. Aunque no la podamos alcanzar completamente en la tierra, sí podemos comenzar a vivirla.

Para descubrir qué es verdaderamente la familia y cuál es su misión, debemos volver al principio del ser humano, al Génesis, a la creación. El relato de la creación nos muestra no solo quién es el hombre, sino también por qué Dios lo creó. Esta verdad se refleja no solo en la fe, sino en el mismo cuerpo y alma de todo hombre y mujer.

UN MATRIMONIO: HOMBRE Y MUJER

“Hombre y mujer los creó” GEN 1,27; MT 19,4

El designio de Dios para la familia comienza con la unión de hombre y mujer. El hombre y la mujer se complementan uno al otro en su cuerpo. Están hechos el uno para el otro. Solo en el acto sexual entre hombre y mujer se puede crear algo nuevo: el fruto de un hijo. Solo ellos pueden convertirse verdaderamente en “una sola carne” (Gen 2,23).

 

¿FAMILIAS “NO TRADICIONALES”?

Por eso no puede existir la distinción de familia “tradicional” y “no tradicional”, la cual, en vez de tener a un hombre y una mujer como padres, busca tener padres del mismo sexo. Tal distinción no es posible porque la unión entre personas del mismo sexo no puede ser estrictamente un matrimonio: no se pueden convertir en “una sola carne” porque sus cuerpos no se complementan. Tampoco pueden generar el fruto de un hijo, y no es por causa de un defecto físico, como sucede con parejas estériles, sino porque la falta de complementariedad biológica lo hace imposible como principio.

 

LA FAMILIA ES IMAGEN DE DIOS
“Creó Dios al ser humano a imagen suya” Gen 1,27
“Dios es amor” (I Jn 4,8) y es comunión (Jn 14,10; 14,26). Es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y al ser creados a su imagen y semejanza, Dios ha escrito en todo nuestro ser esa vocación al amor y a la comunión. Dios nos creó por pura bondad, para que pudiéramos participar en esta comunión de amor.

La felicidad plena yace en esta participación del amor de Dios. Debido a que tenemos un cuerpo, podemos realizar esta vocación a la comunión de dos maneras en esta vida: por medio del matrimonio o la virginidad (o celibato). Ambas son maneras concretas de vivir la verdad del hombre y la mujer, de ser imagen de Dios, a través del don de sí mismo.

 

AMAR PARA SIEMPRE

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” GEN 2,23

Cuando los fariseos se acercaron a Jesús para preguntarle sobre el divorcio, Jesús contestó: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,8). Los discípulos contestaron alucinados: “Si tal es la condición… no trae cuenta casarse”. Se dieron cuenta de que el matrimonio conlleva una entrega total, fiel y para toda la vida. Se elige un amor exclusivo. Solo con la gracia que Dios da en el sacramento del matrimonio se puede alcanzar el designio que Dios tiene para el matrimonio.

 

PADRES SOLTEROS O DIVORCIADOS

Por diversas circunstancias, muchas familias llegan a encontrarse en situaciones complicadas, enfrentándose a la separación, el divorcio o un embarazo no deseado.

En estas circunstancias, alejarse de Dios no es la respuesta, pues él nos busca como buscó a la samaritana en el pozo para darnos vida nueva en medio de nuestros problemas (Jn 4). Los lazos familiares siguen siendo poderosos y Dios quiere actuar en ellos.

Para las personas que se encuentran en una situación similar, es de mayor importancia pertenecer a una comunidad de fe, donde podrán conocer la fe y encontrar el apoyo y acompañamiento necesario para vivir una vida de santidad. Esto puede implicar recibir el sacramento del matrimonio para las parejas que no se han casado o buscar la nulidad, pues es posible que el matrimonio anterior no haya sido válido.

 

APERTURA A LA VIDA

“Sean fecundos y multiplíquense” Gen. 1,28

En su designio de amor, Dios quiso que, en la entrega de amor entre hombre y mujer, ese amor se desbordara en la concepción de algo nuevo: de un nuevo ser. Sin embargo, en nuestra sociedad, el sentido de la unión sexual se ha perdido, y es común entenderlo solo como un instrumento de placer o sin el don de los hijos.

 

MÁS QUE PLACER

Cuando una persona se entrega en el acto sexual, dona lo más íntimo que tiene. Pero si se hace solo por placer, se usa el lenguaje de amor más alto que existe de manera contradictoria. En realidad, no es una entrega total, como el lenguaje sexual lo sugiere, sino parcial, con condiciones. El acto se rebaja e incluso hiere a la persona. Esta deja que lo más íntimo que tiene se convierta en algo sin sentido, contradiciendo su deseo de amor incondicional. Así se convierte en un pecado “contra su propio cuerpo” (1 Cor 6,18). La entrega total del cuerpo tiene que ir acompañada de una promesa en la que se entrega totalmente una persona a la otra: el matrimonio.

 

ANTICONCEPTIVOS

Por otro lado, muchos matrimonios tienen miedo a tener hijos por varias razones: el compromiso, el costo, el sufrimiento que podrían experimentar, la contaminación del medio ambiente… Por eso recurren a métodos anticonceptivos, dejando que su entrega deje de ser total. La Iglesia recomienda el uso de métodos naturales de planificación familiar, que les permite a los padres ser generosos y responsables sin corromper su entrega total. Para más información sobre este tema, recomendamos la carta pastoral “El esplendor del amor” de el arzobispo Samuel J. Aquila.