El Arzobispo responde al anuncio “aborto en buena fe”

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screen-shotwebQuienes han publicado el anuncio de página completa en el periódico Denver Post para pedir fondos para el aborto en nombre de “Justicia social católica” están socavando activamente las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre la vida, señaló el arzobispo de Denver Samuel Aquila.

El 15 de septiembre, día en que la Iglesia conmemora la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el Arzobispo publicó un comunicado en respuesta al anuncio que fue puesto en la semana por Catholics for Choice (Católicos por el derecho a decidir). La campaña nacional, que está se está difundiendo en más de 20 periódicos nacionales y locales alrededor del país, con el título “Aborto en buena fe” asegura que “el financiamiento público para el aborto es un valor de justicia social católico”.

“No puedo dejar de resaltar que aquellos que han participado en esta campaña de publicidad están voluntariamente empeñados en socavar una de las más consistentes enseñanzas de la Iglesia Católica que dice sabiamente que la vida es un regalo de Dios y que debe ser protegida en cada etapa”.

“Jon O’Brien, presidente de Catholics for Choice, y todos aquellos que participaron en esta campaña están haciendo un daño muy grave al Cuerpo de Cristo” añadió el prelado.

El arzobispo Aquila también recordó a los fieles de Colorado otra batalla sobre la vida y la muerte que se está teniendo en la actualidad: “Contra la propuesta 106, una iniciativa en la cédula de votación que podría legalizar el suicidio asistido por un médico”.

“En el nombre de la compasión, los partidarios de este proyecto de ley quieren legalizar el suicidio para aquellos que son los más vulnerables entre nosotros – los enfermos terminales, los desvalidos y nuestros mayores.

En vez de promover la muerte, nuestro estado debería ser verdaderamente compasivo al mejorar la calidad y habilidad en los hospicios y en los cuidados paliativos”.

“En esta fiesta de Nuestra Señora de los Dolores” dijo, “elevemos una plegaria para nuestra Virgen, pidiéndole intercesión para que nos ayude a defender el don de la vida en todas las etapas. En este año de la Misericordia, hablemos con nuestros hermanos y hermanas acerca de la real misericordia y la compasión, la cual busca ayudar a aquellos en necesidad, dándoles el auxilio y el apoyo para para que puedan vivir sobrellevando las dificultades y no simplemente desechándolas”.

“Y continuemos trabajando activamente para proteger cada vida humana, sin importar su condición ¡Nuestra Señora de los Dolores, ruega por nosotros!”

La Conferencia Católica de Colorado, que habla en representación de los tres obispos en el estado, (Denver, Colorado Springs y Pueblo) dijo en un comunicado: “Es necesario dar a conocer que este grupo (Católicos con derecho a decidir) no habla por la Iglesia Católica. El anuncio y su organización tristemente distorsiona los principios de la tradición de la justicia social católica no haciendo caso omiso a las necesidades de defender la vida humana en todas sus etapas”.

Varios párrocos también respondieron el mes pasado con comunicados publicados en sus comunidades parroquiales.

El Padre Michael Carvill, párroco de Nativity of Our Lord y sacerdote de la Fraternidad de San Carlos Borromeo, escribió a sus feligreses: “reafirmo y aseguro a ustedes que no hay espacio en el pensamiento católico por una posición que apoye la legalización del aborto.

“Es un testimonio constante en la Iglesia Católica que cada ser humano desde el momento de la concepción hasta la muerte natural es una criatura hecha y querida por Dios a su imagen y semejanza y con una dignidad infinita. Por ello su jerarquía de valores no puede ser trastocada”.

Próximamente: La belleza de la vocación familiar: ¿Qué forma una familia?

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La felicidad solo se obtiene cuando nos convertimos en lo que estamos llamados a ser: santos. Esta felicidad no es un simple sentimiento, sino que toma la forma de plenitud. Aunque no la podamos alcanzar completamente en la tierra, sí podemos comenzar a vivirla.

Para descubrir qué es verdaderamente la familia y cuál es su misión, debemos volver al principio del ser humano, al Génesis, a la creación. El relato de la creación nos muestra no solo quién es el hombre, sino también por qué Dios lo creó. Esta verdad se refleja no solo en la fe, sino en el mismo cuerpo y alma de todo hombre y mujer.

UN MATRIMONIO: HOMBRE Y MUJER

“Hombre y mujer los creó” GEN 1,27; MT 19,4

El designio de Dios para la familia comienza con la unión de hombre y mujer. El hombre y la mujer se complementan uno al otro en su cuerpo. Están hechos el uno para el otro. Solo en el acto sexual entre hombre y mujer se puede crear algo nuevo: el fruto de un hijo. Solo ellos pueden convertirse verdaderamente en “una sola carne” (Gen 2,23).

 

¿FAMILIAS “NO TRADICIONALES”?

Por eso no puede existir la distinción de familia “tradicional” y “no tradicional”, la cual, en vez de tener a un hombre y una mujer como padres, busca tener padres del mismo sexo. Tal distinción no es posible porque la unión entre personas del mismo sexo no puede ser estrictamente un matrimonio: no se pueden convertir en “una sola carne” porque sus cuerpos no se complementan. Tampoco pueden generar el fruto de un hijo, y no es por causa de un defecto físico, como sucede con parejas estériles, sino porque la falta de complementariedad biológica lo hace imposible como principio.

 

LA FAMILIA ES IMAGEN DE DIOS
“Creó Dios al ser humano a imagen suya” Gen 1,27
“Dios es amor” (I Jn 4,8) y es comunión (Jn 14,10; 14,26). Es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y al ser creados a su imagen y semejanza, Dios ha escrito en todo nuestro ser esa vocación al amor y a la comunión. Dios nos creó por pura bondad, para que pudiéramos participar en esta comunión de amor.

La felicidad plena yace en esta participación del amor de Dios. Debido a que tenemos un cuerpo, podemos realizar esta vocación a la comunión de dos maneras en esta vida: por medio del matrimonio o la virginidad (o celibato). Ambas son maneras concretas de vivir la verdad del hombre y la mujer, de ser imagen de Dios, a través del don de sí mismo.

 

AMAR PARA SIEMPRE

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” GEN 2,23

Cuando los fariseos se acercaron a Jesús para preguntarle sobre el divorcio, Jesús contestó: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,8). Los discípulos contestaron alucinados: “Si tal es la condición… no trae cuenta casarse”. Se dieron cuenta de que el matrimonio conlleva una entrega total, fiel y para toda la vida. Se elige un amor exclusivo. Solo con la gracia que Dios da en el sacramento del matrimonio se puede alcanzar el designio que Dios tiene para el matrimonio.

 

PADRES SOLTEROS O DIVORCIADOS

Por diversas circunstancias, muchas familias llegan a encontrarse en situaciones complicadas, enfrentándose a la separación, el divorcio o un embarazo no deseado.

En estas circunstancias, alejarse de Dios no es la respuesta, pues él nos busca como buscó a la samaritana en el pozo para darnos vida nueva en medio de nuestros problemas (Jn 4). Los lazos familiares siguen siendo poderosos y Dios quiere actuar en ellos.

Para las personas que se encuentran en una situación similar, es de mayor importancia pertenecer a una comunidad de fe, donde podrán conocer la fe y encontrar el apoyo y acompañamiento necesario para vivir una vida de santidad. Esto puede implicar recibir el sacramento del matrimonio para las parejas que no se han casado o buscar la nulidad, pues es posible que el matrimonio anterior no haya sido válido.

 

APERTURA A LA VIDA

“Sean fecundos y multiplíquense” Gen. 1,28

En su designio de amor, Dios quiso que, en la entrega de amor entre hombre y mujer, ese amor se desbordara en la concepción de algo nuevo: de un nuevo ser. Sin embargo, en nuestra sociedad, el sentido de la unión sexual se ha perdido, y es común entenderlo solo como un instrumento de placer o sin el don de los hijos.

 

MÁS QUE PLACER

Cuando una persona se entrega en el acto sexual, dona lo más íntimo que tiene. Pero si se hace solo por placer, se usa el lenguaje de amor más alto que existe de manera contradictoria. En realidad, no es una entrega total, como el lenguaje sexual lo sugiere, sino parcial, con condiciones. El acto se rebaja e incluso hiere a la persona. Esta deja que lo más íntimo que tiene se convierta en algo sin sentido, contradiciendo su deseo de amor incondicional. Así se convierte en un pecado “contra su propio cuerpo” (1 Cor 6,18). La entrega total del cuerpo tiene que ir acompañada de una promesa en la que se entrega totalmente una persona a la otra: el matrimonio.

 

ANTICONCEPTIVOS

Por otro lado, muchos matrimonios tienen miedo a tener hijos por varias razones: el compromiso, el costo, el sufrimiento que podrían experimentar, la contaminación del medio ambiente… Por eso recurren a métodos anticonceptivos, dejando que su entrega deje de ser total. La Iglesia recomienda el uso de métodos naturales de planificación familiar, que les permite a los padres ser generosos y responsables sin corromper su entrega total. Para más información sobre este tema, recomendamos la carta pastoral “El esplendor del amor” de el arzobispo Samuel J. Aquila.