Dar gracias a Dios por las bendiciones del 2019

Arzobispo Aquila

El Día de Acción de Gracias, una celebración singularmente estadounidense, está cada vez más cerca. Y aunque generalmente se celebra de una manera bastante no religiosa, hay una verdad presente en el centro de esta celebración que el padre Jacques Philippe llama “uno de los secretos de la vida espiritual que también es una de las leyes de la felicidad”.

Esta verdad subyacente es que “cuanto más cultivamos la gratitud y la acción de gracias, más abierto está nuestro corazón a la acción de Dios, para que podamos recibir la vida de Dios y ser transformados y engrandecidos. Por el contrario, si nos cerramos descontentos, [en] una insatisfacción permanente, entonces nuestro corazón se cierra insidiosamente contra la vida, contra el don de Dios” (The Way of Trust and Love, p. 112).

En otras palabras, si queremos ser transformados por la gracia de Dios, entonces estar agradecidos y expresar nuestra gratitud debería ser algo que hacemos diariamente, no solo una vez al año en Acción de Gracias. En el fondo, como católicos hacemos esto en la Eucaristía, que proviene de la palabra griega que significa “acción de gracias”. El simple hecho de comenzar cada día recordando aquello por lo que estoy agradecido y dando gracias al Padre cultiva la virtud de la gratitud.

Con ese espíritu, me gustaría ofrecer cuatro cosas del 2019 de las cuales estoy agradecido como arzobispo de Denver.

La fuerza que los fieles han demostrado públicamente en su defensa de la fe

Las personas de fe se enfrentan a numerosos desafíos en la plaza pública. Este año me alentó ver la cantidad de personas que se opusieron a la legislación estatal destinada a promover un cambio al programa de educación sexual en las escuelas públicas, basado en una agenda preestablecida. Tantas personas se presentaron para testificar en la audiencia del comité que duró hasta las primeras horas de la mañana.

También estoy agradecido de que la Iniciativa 120, que solo permitirá el aborto después de 22 semanas, haya sido aprobada para la recolección de firmas. Colorado tiene algunas de las leyes más permisivas sobre el aborto y esto ha llevado a miles de niños a perder la vida, incluso a aquellos que podían sobrevivir fuera del útero. De ser aprobada para la boleta, la Iniciativa 120 les dará a los habitantes de Colorado la oportunidad de proteger a los niños inocentes.

El fruto de los apostolados basados ​​en la arquidiócesis

Cada vez que tengo la oportunidad de asistir a una conferencia FOCUS lo hago. La razón por la que me encanta ir a estas reuniones es que inspiran esperanza para el futuro de la Iglesia. Muy pocas personas podrían haber imaginado que 21 años después de su fundación, FOCUS llevaría a Cristo a los estudiantes en más de 100 campus universitarios. Experimento la misma esperanza para el futuro cuando me encuentro con personas de diversas comunidades que crecen en una fe más profunda a través de Centro San Juan Diego, el Augustine Institute, Endow, Amazing Parish, Real Life Catholic, las Escuelas Bíblicas y Catequéticas Católicas de Denver, y nuestros dos seminarios, solo por nombrar algunos de los muchos apostolados basados ​​en nuestra arquidiócesis.

La oportunidad de sanación presentada por el programa independiente de revisión de expedientes y el programa de reparación

A pesar de que ha sido profundamente doloroso, estoy agradecido por la revisión independiente de expedientes y el programa de reparación que se hicieron públicos este año. Durante las misas de reparación y sanación que celebré en la catedral durante el año, conocí a personas que fueron profundamente afectadas por el abuso sexual en algún momento de su vida, algunas por el clero, pero muchas por otros que no estaban relacionados con la Iglesia.

El informe de revisión de expedientes y estos encuentros con las víctimas han subrayado la importancia de brindar un poco de justicia a quienes han resultado afectados. Estoy agradecido de que la Iglesia pueda hacer esto a través del programa de reparación, pero también por la sanación que he visto en aquellos que han permitido que Cristo los sane.

El servicio amoroso de la Iglesia a los pobres y a los que sufren, a través de ministerios como Caridades Católicas, Marisol, nuestros refugios de emergencia y la Consejería de St. Raphael

El Papa Francisco ha enfatizado con frecuencia la necesidad de llevar el Evangelio a los pobres y a los marginados, tal como lo hizo Jesús en su ministerio. Estoy agradecido por los siete ministerios de Caridades Católicas que llevan el amor de Cristo a los necesitados.

Nuestras clínicas Marisol Homes y Marisol Health atendieron a más de 2,000 clientes necesitados el año pasado y, como resultado de su atención, nacieron 70 bebés. Muchos de estos clientes también recibieron ayuda con vivienda y consejería.

En un momento en que la atención de salud mental puede ser difícil de encontrar, St. Raphael atendió a casi 650 clientes y brindó orientación a más de 800 estudiantes en nuestras escuelas.

Finalmente, estoy agradecido por nuestros refugios en Denver, Greeley y Ft. Collins, que proporcionaron un lugar seguro y cálido para que las personas sin hogar tuvieran un lugar donde dormir en más de 182,000 ocasiones. Esto realmente es servir a Cristo en lo que santa Madre Teresa llamó, “el disfraz angustiante de los pobres”.

Que este Día de Acción de Gracias sea una ocasión en la que comencemos la práctica diaria de dar gracias por las bendiciones de Dios. Porque solo con corazones agradecidos podemos amar como Dios ama y crecer en la santidad que se necesita para entrar en la vida eterna.

Próximamente: Las posadas: más que una simple tradición

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Las posadas son una celebración dedicada a conmemorar la peregrinación que hicieron José y María de Nazaret a Belén en busca de un refugio seguro donde María pudiera dar a luz al niño Jesús. Al no encontrar alojamiento en Belén, José y María se vieron obligados a buscar refugio en un establo, donde nació el niño Dios. Actualmente, la celebración del peregrinaje comienza el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre con la llegada de Jesús.

Aunque algunos países latinoamericanos ya han acogido esta tradición, el origen de las posadas se remonta a los tiempos de la conquista de México, por lo que es una tradición que se ha dado a conocer principalmente en la cultura mexicana.

Durante estos nueve días, cada noche se lleva a cabo una representación de José y María montados en un burro y buscando un refugio. Tanto adultos como niños participan en la procesión, la cual comienza con la visita a hogares seleccionados donde un grupo que representa a los peregrinos piden “posada” o alojamiento. En cada parada de la procesión se leen pasajes de las Escrituras y se cantan las letanías para pedir posada.

Tradicionalmente, los anfitriones de estos hogares niegan el alojamiento a los peregrinos hasta que el grupo llega a la casa designada y puede ingresar. El rezo del rosario también se incorpora durante la procesión. Posteriormente, se ofrece comida a los asistentes, los niños rompen piñatas y reciben un “bolo” que consiste en una bolsita con caramelos. Las piñatas generalmente están hechas en forma de una estrella, que simboliza a la estrella que guio a los tres Reyes Magos hasta el pesebre donde se encontraba el niño Dios.

La tradición continúa cada noche en una casa diferente. La última noche, la víspera de Navidad, generalmente se celebra una misa de media noche (Misa de Gallo) en la que se celebra la llegada del niño Jesús.

Esta práctica ha cobrado varias formas a través de los tiempos. En muchos lugares ahora se acostumbra pedir posada en una sola casa, por lo que no hay una procesión. Por esta razón el rezo del rosario también se realiza antes o después de pedir posada.

El origen de esta celebración única se remonta a los tiempos de la conquista en México. Antes de la llegada de los españoles, los aztecas celebraban durante el mes de diciembre la llegada de “Huitzilopochtli” que consideraban el dios de la guerra. Las fiestas comenzaban el día 6 y duraban 20 días. El día 24 por la noche y durante el transcurso del día 25, había festejos en todas las casas en los cuales se ofrecía comida a los invitados y unas estatuas pequeñas de pasta llamada “tzoalt”.

Los misioneros que llegaron a México a finales del siglo XVI aprovecharon la costumbre para inculcarles el espíritu evangélico a los indígenas y le dieron a su celebración un sentido cristiano, lo que serviría como una preparación para recibir a Jesús el día de Navidad.

Con este propósito, fray Diego de Soria, un misionero agustino, obtuvo permiso del Papa Sixto V en 1585 para celebrar nueve misas antes de navidad, conocidas como las “misas de aguinaldo”, del 16 al 24 de diciembre. Durante estas celebraciones eucarísticas, se leían pasajes y escenas de la navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos, y posteriormente la piñata en forma de estrella. Los asistentes también recibían un pequeño regalo conocido como “aguinaldo”, de ahí la prestación que se da en México a los trabajadores durante las fiestas navideñas.

Con el tiempo, las posadas se comenzaron a celebrar en vecindarios y en casas para llevarlas a un entorno familiar. La celebración ha ido cambiando poco a poco y se le han ido agregando elementos que en ocasiones dependen de la región.

Más que una simple tradición, las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, y para recordar lo que vivieron durante su peregrinaje José y María.