Cómo hacer una cruz de una hoja de palma

Aaron Lambert

Aprende a hacer una cruz con la hoja de palma que recibirás en la misa del Domingo de Ramos, usando las instrucciones paso a paso que se encuentran a continuación. Y por favor, ¡no uses esto como excusa para no prestar atención durante la misa!

Comencemos.

1. Dobla el extremo puntiagudo de la palma hacia atrás 3/4 hacia abajo.

2. Coloca la palma en una superficie plana verticalmente con el extremo puntiagudo en la parte inferior, dobla el extremo puntiagudo hacia la derecha en ángulo recto.


3. Coloca la palma de la mano en una superficie plana verticalmente con el extremo puntiagudo en la parte superior, dobla el extremo puntiagudo hacia abajo del lado opuesto a tu cuerpo, dejando un par de centímetros de espacio para formar el primer brazo de la cruz.


4. Coloca la palma de la mano en una superficie plana con el extremo puntiagudo en la parte inferior, dobla el extremo puntiagudo hacia arriba y deja unos centímetros para formar el otro brazo de la cruz, haciéndolo del mismo tamaño en longitud con el otro brazo.


5. Doble el extremo puntiagudo de la palma hacia atrás y en diagonal para prepararlo para enredarlo alrededor la cruz para asegurarlo.


6. Gira la cruz hacia el frente y doble el extremo puntiagudo de la cruz en diagonal y con firmeza sobre la parte frontal de la cruz.


7. Dobla el extremo puntiagudo hacia atrás diagonalmente.


8. Tira del extremo puntiagudo hacia los lados, recto hacia atrás, y luego en el frente de nuevo en diagonal para que se forme una “X”.


9. En la parte posterior, dobla el extremo restante de la palma hacia arriba y colócalo detrás de la línea lateral, formando un lazo, y tira de él con fuerza.


10. Continúa enrollando hasta que esté corto y limpio (use cinta adhesiva si es necesario).

Próximamente: ¿Un hombre debe amar más a su esposa que a su madre?

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El hombre que trata a su mujer como una princesa es porque fue educado por una reina.

Este refrán conserva toda una verdad. Hay que agradecer a esas reinas que hayan sabido educar caballeros. ¡Gracias a todas ellas!

Sin embargo hay situaciones en las que parece que “la reina” pretende ser “princesa”. Ahora su hijo ya está casado y parece querer un lugar distinto al que le corresponde como madre. También puede suceder que el hijo siga con “mamitis” y no haya entendido todavía lo que significan aquello de “dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne” (Mt.19,5).

Y es que no se trata de amar más o de amar menos, de cuantificarlo, sino de que cada uno ocupemos el lugar que nos corresponde en la vida. Por eso, cuando uno se casa, la esposa debe ser la número uno en su vida, la mujer de su vida.

Por otro lado, es importante que la esposa acepte que la mamá siempre será el primer gran amor de su marido. Es la mujer que le dio la vida, que le crió y la que le dio todo el amor que pudo entregarle.

Sé que es un tema sensible por lo que trataré de redactarlo con suma delicadeza y lo haré pensando no solo como madre de solo varones, sino como experta en temas matrimoniales.

Para comenzar debo decir que para mí será una verdadera victoria cuando vea a mis hijos ya casados tratando como reinas a sus mujeres, dándoles su lugar como sus compañeras de vida.  Cuando se casen serán uno por lo que, ¡no seré yo la que les desuna! Mi lugar será siempre el de mamá, nada más.

Lo más triste y doloroso para la esposa es cuando su marido otorga siempre un lugar preferencial a su “mami” poniéndola por encima de ella. Esta situación le hace sentir denigrada, rechazada, pisoteada por el que prometió amarla y protegerla de por vida.

Señores, ningún esposo coherente debe colocar las opiniones o los deseos, gustos o caprichos de su madre por encima de los de su mujer.

Por otro lado, las suegras necesitan ser más inteligentes y nunca criticar a la nuera ni opinar, a no ser que se le pida, sobre diferentes cuestiones que afectan a su vida familiar y/o matrimonial como por ejemplo, el orden de la casa, la alimentación y educación de los niños o el estado de su relación de pareja.

Si una nuera no se siente amada ni aceptada por su suegra difícilmente tendrán una buena relación. Es como si ambas mujeres se sintieran amenazadas una por la otra. Si el marido se va siempre del lado de la mami, la situación se vuelve frustrante para la esposa.

Maridos, ambos amores son igual de importantes: la mamá siempre será su mamá y siempre le deberán respeto y amor. Ella los formó y fue la primera mujer que los amó y los seguirá amando incondicionalmente. Pero a su esposa le deben su total devoción, cuidados, fervor, protección, etc.

Son amores tan distintos y grandes a la vez que no tienen por qué entrar en conflicto. No ha de haber si quiera comparación. Pueden y deben amar a ambas. Su mamá, insisto, siempre será su madre, pero nunca ha de ser motivo para que su esposa se convierta en ex esposa.

Entendamos, no es competencia ni rivalidad, sino poner a cada una en el lugar que por derecho le corresponde. Trabaja y empéñate en tener un súper matrimonio y una súper relación con tu mamá, pero siempre recordando que tu matrimonio debe ser lo primero. Tu mujer, la primera, aún por encima de tus hijos.

Recuerda que libremente prometiste delante de Dios amarla, servirla, protegerla, cuidarla y dar tu vida por ella de ser necesario.

Artículo publicado originalmente en Aleteia.