Cómo discernir la voluntad de Dios

Escritor Invitado

Por: Padre Ryan O’ Neill

Dios le habló a Abram. Moisés vio la zarza ardiente y escuchó la voz de Dios.

El joven Samuel Dios lo despertó cuando dijo su nombre en el santuario. Simón Pedro fue confrontado por Jesús después una pesca milagrosa. En todas estas hermosas historias, Dios habla y actúa muy clara y obviamente en torno a la vocación de una persona en particular.

El principal conflicto que encuentro en los jóvenes que están discerniendo la voluntad de Dios, es una ignorancia sobre cómo escuchar la voz de Dios. Dios nos habla de varias maneras. Dios habló y la creación nació. La belleza de la naturaleza nos puede hablar a nuestros corazones y almas, porque es la palabra implícita de Dios presentándose constantemente ante nosotros.

¿Cuántos de nosotros escuchamos a Dios hablarnos a través de la creación y la belleza natural? Si no podemos darnos cuenta de la llamada de Dios mediante los niveles básicos de comunicación, ¿cómo esperamos escucharlo en los modos más espirituales y refinados?

Dios nos habla a través de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos y nuestros deseos. ¿Nos damos el tiempo durante el día de reflexionar sobre nuestros pensamientos o nuestros sentimientos? Quiero hacer una pausa por un momento antes de decir, deseos.

Muchos jóvenes con los que hablo sobre la vocación a menudo me dicen que ellos saben que Dios les llama a casarse o al sacerdocio porque eso es lo que ellos desean. No estoy de acuerdo. Solo porque tú desees casarte con un joven apuesto, no significa que así será.

Hay muchos factores que deben estar en su lugar para que una mujer en particular se case con un hombre en particular. Y solo porque tú desees ser una hermana religiosa, no significa necesariamente que Dios esté llamándote. El llamado es diferente al deseo. Creo que el deseo puede ser un indicador del llamado, pero no podemos decir que el llamado y el deseo son lo mismo.

Cuando yo era joven, tenía un fuerte deseo de casarme y tener hijos. Mi vida se movía en esa dirección, hasta que empecé a dejar de lado mi deseo y abrí mi corazón al plan de Dios para mi vida. Nunca deseé ser un sacerdote hasta que comencé a discernir la voluntad de Dios.

Comparto esta historia porque estoy preocupado de que muchos jóvenes adultos suponen que su deseo inicial debe ser la voluntad de Dios y nunca se toman el tiempo de aprender a discernir. Otro principio básico del discernimiento es que no puedes manejar un coche que está estacionado. Lo que quiero decir es que muchos de nosotros estamos tan preocupados por cometer un error o de tomar una decisión equivocada que terminamos paralizados y sin hacer nada en absoluto. Los jóvenes que se encuentran en esta situación comúnmente dicen cosas como: “aún sigo discerniendo”, también son conocidos como discernidores perpetuos.

La perfección no tiene lugar en la vida espiritual ni en el acto de discernir la voluntad de Dios. Dios tiene un plan hermoso para tu vida, pero por lo general está esperándonos a que giremos la llave y prendamos el motor. ¿A qué me refiero? ¡Sal a una cita romántica! ¡Visita un convento! ¡Habla con una hermana religiosa! ¡Visita un seminario!

No se trata de que solo te sientes a esperar a que Dios te envié un correo electrónico espiritual.

En mi experiencia, Dios siempre comienza a hablar cuando yo comienzo a actuar. Y si llego a un camino sin salida o recibo un “no” como respuesta, ¡alabado sea el Señor! Por lo menos he encontrado una respuesta. Muchos de nosotros tenemos miedo a un rechazo, pero al discernir la voluntad de Dios, un “no” es tan bueno como un “sí”.

Cuando comencé a trabajar como director de vocaciones de la Arquidiócesis de Denver, me sentía mal y frustrado por tener que decirles a ciertos hombres que “no”. Ellos querían postularse para un seminario, pero por alguna razón, discerní que no era el tiempo correcto o una buena idea para ese hombre en particular. Me sentía como el portador de malas noticias. Me sentía como si estuviera arruinando vidas. Entonces, le recé a Dios y le pedí que me ayudara a ver mi papel en su plan para esos hombres a los que tuve que negar.

Dios contestó mi oración, y vi una imagen de mí mismo como Gabriel el arcángel, llevando las buenas nuevas a la Santísima Virgen María. Dios me estaba diciendo que no soy portador de malas noticias, sino que soy un ángel de buenas noticias.

¿Es difícil decirle a alguien que “no”? ¡Si! Pero ¿lo veo como una parte necesaria del proceso de discernimiento para ayudar a este hombre a conocer la voluntad de Dios? Si.

Aliento a todos a tomarse un momento para reconsiderar como Dios nos está hablando y actuando en nuestras vidas. Cuando todos nos involucramos en el discernimiento, se hace la voluntad de Dios.

El padre Ryan es el director de vocaciones de la Arquidiócesis de Denver.

Imagen de Josh Applegate | Unsplash

Próximamente: La fe católica de Kobe Bryant

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La superestrella de básquet Kobe Bryant falleció este domingo 26 de enero en un accidente de helicóptero al sur de California (Estados Unidos). Con 41 años, era el padre de cuatro hijas.

La hija de Kobe, Gianna Bryant, de 13 años, también habría muerto en el accidente de helicóptero, junto con otra adolescente, su padre y el piloto del vehículo. Habrían estado viajando a un juego de básquet.

Bryant es considerado uno de los más grandes jugadores de básquet de todos los tiempos. Se retiró en 2016 tras una carrera de 20 años con Los Angeles Lakers, donde ganó cinco campeonatos de la National Basketball Association (NBA), un premio del Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés), dos campeonatos de puntuación y muchos otros reconocimientos.

Más allá del básquet, Bryant era esposo y padre que en 2015 dijo que su fe católica lo ayudó a superar un periodo difícil en su vida y la de su familia.

Bryant fue criado en una familia católica, y pasó mucho tiempo de su niñez viviendo en Italia. Se casó en 2001 en una parroquia del sur de California.

En 2003, Bryant fue arrestado tras ser acusado de violar a una mujer en una habitación de hotel, en el estado de Colorado.

Bryant admitió que tuvo un encuentro sexual con la mujer, pero negó que la haya violado. Cuando la denuncia se hizo pública, Bryant perdió patrocinadores y enfrentó acusaciones criminales, que finalmente fueron retirados.

Bryant publicó una disculpa a su acusadora, con quien también llegó a un acuerdo en una denuncia civil.

“Aunque verdaderamente creo que este encuentro entre nosotros fue consensual, reconozco que ella no vio y no ve este incidente de la misma forma en la que yo lo vi. Después de meses de revisar los hallazgos, escuchar a su abogado, e incluso su testimonio en persona, ahora entiendo cómo se siente y que ella no consintió con este encuentro”, dijo el basquetbolista en su disculpa del 2004.

En 2015, el jugador de básquet dijo a la revista GQ que luego de que el tema se resolvió, decidió dejar atrás algo de la superficialidad que él sentía que había construido en su persona pública.

“Lo que llegué a entender, saliendo de Colorado, es que yo tenía que ser yo, en lugar de dónde estaba en ese momento”.

Bryant dijo que fue un sacerdote quien lo ayudó a hacer algunos importantes descubrimientos personales durante la dura prueba.

Describiendo su temor de ser enviado a prisión por un crimen que él creía que no había cometido, Bryant dijo a GQ que “lo único que realmente me ayudó durante ese proceso –soy católico, fui criado católico, mis hijas son católicas– fue hablar con un sacerdote”.

“De hecho fue algo gracioso: él me mira y dice ‘¿lo hiciste?’. Y yo digo ‘por supuesto que no’. Entonces me pregunta ‘¿tienes un buen abogado?’. Y yo estoy como que ‘uh, sí, él es fenomenal’. Así que entonces él dijo ‘déjalo ir. Sigue adelante. Dios no te va a dar nada que no puedas manejar, y está en sus manos ahora. Esto es algo que no puedes controlar. Así que déjalo ir’. Y ese fue un punto de inflexión”, dijo Bryant.

Una decisión de 2004 de depositar una confianza más profunda en Dios no significó que la vida de la estrella de básquet estuviera después libre de dificultades, o definida por la virtud.

En 2011, Vanessa Bryant pidió el divorcio a Kobe, alegando diferencias irreconciliables. Pero Bryant dijo que decidió no rendirse en su matrimonio, y dos años después su esposa retiró su solicitud de divorcio.

“No voy a decir que nuestro matrimonio es perfecto”, dijo Bryant a GQ en 2015.

“Aún peleamos, como toda pareja casada. Pero sabes, mi reputación como atleta es que soy extremadamente decidido, y que trabajaré duro. ¿Cómo podría hacer eso en mi vida profesional si no era así en mi vida personal, cuando eso afecta a mis hijas? No tendría ningún sentido”, añadió.

Bryant y su esposa habrían asistido regularmente a una parroquia de Orange County, California.

Además, el basquetbolista había conectado su fe católica con un compromiso familiar de ayudar a los pobres, a través de la Fundación Familiar Kobe & Vanessa Bryant. La fundación ayudó a financiar refugios para jóvenes sin techo, así como otros proyectos dirigidos a servir a los más pobres.

“Tienes que hacer algo que tenga un poco más de peso, un poco más de significado, un poco más de propósito”, dijo en 2012, de acuerdo a Los Angeles Times.

La falta de hogar, dijo, “es algo que se deja de lado porque es fácil culpar a quienes no tienen hogar y decir ‘bien, tú tomaste esa mala decisión. Esto es donde estás. Es tu culpa’”.

“En la vida todos cometemos errores y dar un paso atrás y permitir que alguien viva de esa forma y de alguna manera lavarte las manos… eso no es correcto”, señaló.

Los arreglos para el funeral de Bryant aún no han sido anunciados.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.