¿Cómo conservar tu fe en el siglo XXI?

Una comentario al libro “Extranjeros en tierra extraña” del arzobispo Charles J. Chaput

Escritor Invitado

Por: David Uebbing

(Foto de Andrew Wright)

La sociedad estadounidense está experimentando profundos cambios culturales. Son tiempos de gran incertidumbre, especialmente para los cristianos y los católicos. En “Extranjeros en tierra extraña: Vivir como católicos en el mundo post cristiano”, el arzobispo de Filadelfia y anterior arzobispo de Denver monseñor Charles J. Chaput ofrece una vía para comprender la historia de los Estados Unidos, las fuerzas culturales que han formado este país en lo que es hoy, y también reflexiones sobre cómo vivir con esperanza en una sociedad post-cristiana. Su versión en español fue publicada recientemente por Ediciones Palabra.

El arzobispo Chaput comienza sus ideas sobre la fundación de Estados Unidos afirmando que: “Los americanos odiamos pensar en el pasado pero, por desgracia, tenemos que hacerlo”. Este es el caso, dice, porque “no se puede entender el presente ni planificar el futuro sin conocer el pasado a través de la mirada de aquellos que lo forjaron. Sus creencias y motivaciones son importantes; para los padres fundadores, habría resultado imposible eliminar el cristianismo – y los escépticos – del código genético nacional”.

A lo largo de 12 capítulos, el arzobispo Chaput dirige al lector en un examen de los fundamentos filosóficos y morales de los Estados Unidos, analiza la antropología distorsionada causada por la revolución cultural de los años 60, explica el impacto de estos cambios en nuestra cultura moderna, y luego ofrece varios consejos honestos a los cristianos para que vivan su fe en un ambiente hostil.

Y sin embargo, señala que estos comienzos tan llenos de fe son infinitamente frágiles. El arzobispo Chaput demuestra esto al contar cómo los avances tecnológicos, la introducción de la píldora anticonceptiva, la guerra de Vietnam y los esfuerzos de las feministas radicales desentrañaron los lazos familiares y la cohesión social. “Estados Unidos no va a volver a ser el país que fue. … los cambios en el tejido sexual, religioso, tecnológico, demográfico y económico lo hacen imposible”. Los apetitos y comportamientos de los Estados Unidos han sido alterados por estos cambios, argumenta.

Monseñor Chaput examina específicamente el rostro cambiante de la comunidad católica latina en el tercer capítulo. Señala que los católicos latinos de los Estados Unidos suman entre un 30 y un 40 por ciento de católicos en este país. Para ello cita a Hosffman Ospino de la facultad de teología de Boston quien indica que el 61 por ciento de los católicos latinos en Estados Unidos nacieron en este país. Sin embargo, solo el 3 por ciento de los hijos de católicos hispanos asiste a escuelas católicas. Además, cada vez son menos los menores de 30 años que van a la iglesia. Según el instituto Pew sobre religión y vida pública el 43 por ciento de los evangélicos latinos habían sido antes católicos. El arzobispo hace así un llamado en este capítulo para impulsar la evangelización de los latinos en este país.

Para nosotros en la Arquidiócesis de Denver que hemos tenido la bendición de conocer al arzobispo Chaput, no es sorprendente que su evaluación sincera y honesta del estado de nuestra cultura sea acompañada por una reflexión sobre la esperanza cristiana. Él pregunta a sus lectores, “¿Cómo encajar en una nación profundamente cambiada y cambiante? ¿cómo crecer en la fe? ¿a quién debemos realmente lealtad? ¿qué ha ocurrido para que nos encontremos en medio de una cultura que creíamos conocer, pero que de pronto nos parece extranjera?” Esta pregunta tiene una gravedad especial porque la cultura secular ha separado lo que significa ser un hombre de Dios y está buscando respuestas sin rumbo.

Citando al rabino Jonathan Sacks, el autor responde a su pregunta diciendo que los creyentes católicos y cristianos deben ser una “minoría consciente” que contribuya al bien común. Al final, la guía del arzobispo Chaput para nuestra cultura poscristiana es apropiadamente humilde. “Estamos aquí para llevar los unos las cargas de los otros, para sacrificarnos por sus necesidades y para dar testimonio del amor cristiano en nuestra vida pública, que incluye las elecciones sociales, económicas y políticas” escribió.

Para aquellos preocupados por el presente y futuro de la sociedad estadounidense, “Extranjeros en tierra extraña” es una lectura obligatoria que te dejará pensando y orando mucho después de que lo hayas terminado.

  • Uebbing es el canciller de la Arquidiócesis de Denver.

Próximamente: ¿Cómo interpretar la Biblia?

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Por, Mons. Jorge de los Santos

En la Sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres. Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras.

Principios y criterios católicos

Siendo la Biblia mensaje divino en palabras humanas, su interpretación presupone en primer lugar la fe en la Palabra de Dios, y luego el progresivo descubrimiento de su mensaje profundo. Hay que interpretar la Biblia con la luz y la gracia del mismo Espíritu Santo que la ha inspirado. Dios quiere que su verdad llegue íntegra a los hombres. Para llevar a cabo esto, ha confiado a su Iglesia la misión de transmitir su Palabra salvadora a todos los hombres, a fin de que participen de la vida divina.

Estos son los principios y criterios más importantes para interpretar la Biblia adecuadamente:

  1. Lectura en el espíritu. Hay que leer la Biblia con el mismo Espíritu con que ha sido escrita. Debe ser una lectura espiritual, centrada en Cristo.
  2. La intención del autor. El autor divino es el Espíritu Santo. El autor humano es el instrumento del que Dios se sirvió, con sus talentos y limitaciones, y a quien inspiró para que dijera solo y todo lo que Dios quería. Para descubrir la intención del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, los géneros literarios. Para comprender exactamente lo que el autor propone en sus escritos, hay que tener muy en cuenta el modo de pensar, de expresarse, de narrar que se usaba en tiempo del escritor, y también las expresiones que entonces se usaban en la conversación ordinaria.
  3. El contenido y la unidad de toda la Biblia. Un pasaje de la Biblia nunca puede contradecir a otro. Si esto sucede al menos una de las dos interpretaciones es falsa. El Antiguo y Nuevo Testamento están unidos, pues el Antiguo Testamento prefigura lo que se revela plenamente en el Nuevo. Toda interpretación debe respetar esta unidad.
  4. La Tradición viva de toda la Iglesia. “Tradición” se refiere primeramente a la Tradición apostólica, en la que y de la que nació el Nuevo Testamento. La Iglesia ha sostenido la palabra de Dios por escrito y en forma de la Tradición desde los apóstoles. Por eso la interpretación nunca puede contradecir las enseñanzas que hemos recibido claramente en la Tradición.
  5. La analogía de la fe. La analogía de la fe es la coherencia objetiva de la fe que la Iglesia ha preservado desde el principio. La interpretación bíblica es falsa si no respeta la unidad de estas enseñanzas.

Yo, en verdad, no creería en el Evangelio si no me impulsara a ello la autoridad de la Iglesia Católica”. SAN AGUSTÍN (354-430 D.C.) (Réplica a la carta de Manés, 5)

Diversos sentidos de la Biblia

El método de descubrir los diferentes sentidos de la Biblia se ha utilizado desde los primeros siglos del cristia­nismo, incluyendo a muchos santos. Incluso Jesús, san Pablo y otros autores bíblicos utilizaron los diversos senti­dos para enseñar el Evangelio.

Sentido literal

No significa interpretar el texto al pie de la letra, sino tratar de buscar el sentido que le dio el autor mismo de ese texto, teniendo en cuenta la intención del autor, el auditorio a quien se dirigía, la situación de su tiempo y el género literario empleado. Este sentido es la base de los otros sentidos, pero si se aparta del resto, queda incompleto.

Se pueden utilizar varias herramientas para este fin, por ejemplo, análisis históricos y literales, y evi­dencia arqueológica para entender mejor el contexto histórico del texto.

EJEMPLO:

El templo era un edificio real que se encontraba en Jerusalén. En este templo los israelitas ofre­cían sacrificios a Dios y era el lugar donde Dios había prometido morar. Aún se preservan restos del templo que fue destruido en el primer siglo, y que han ayudado a entender mejor su contexto histórico.

Géneros literarios en el Antiguo Testamento

  • Histórico: Abarca todos los textos en forma de relato. Incluye: historias reales, noveladas y ficti­cias; relatos populares (mitos, leyendas, sagas, cuentos); datos informativos, y biográficos.
  • Ley: Colecciones de normas y precep­tos por los que se regía el pueblo hebreo, tanto en lo civil como en lo religioso.
  • Profecía: Dichos y discursos pronunciados por un Profeta o mensajero que habla en nombre de Dios.
  • Lírica: Textos poéticos, generalmente en verso, que expresan sentimientos y viven­cias profundos.
  • Sabiduría: Colecciones de sentencias, prover­bios, alegorías y refranes que expresan de forma popular y razonada la expe­riencia de vida propia del sabio.
Sentido espiritual

Este sentido supera el conocimiento del autor humano, aunque se apoya en sus escritos. Surge cuando las palabras literales tienen un significado que va más allá del sentido literal. En la época medieval este sentido se dividía en: alegórico, moral y anagógico.

Sentido Alegórico

El significado del texto que sobrepasa el sentido literal. Dentro de este se encuentra la tipología, en la que se interpreta lo que sucedió antes de Cristo como una “sombra” de lo que había de cumplirse en Cristo.

EJEMPLO:

El templo también es un tipo -o prefiguración- de Jesús, el templo verdadero. Él dijo: “destruyan este templo y yo lo reedifi­caré en tres días” (Jn 2, 19). Se refería al templo de su cuerpo que iba a morir y después resucitar.

Sentido Moral

Nos enseña cómo debemos actuar.

EJEMPLO:

San Pablo usa la imagen del templo de Jerusalén en el sentido moral, diciendo a los corintios: “¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo…? … procuren, pues, que sus cuerpos sirvan la gloria de Dios” (1 Cor 6, 19-20).

Sentido Anagógico

Una interpretación con un enfoque hacia las últimas cosas, el final de los tiempos.

EJEMPLO: El Salmo 122 dice: “Me puse alegre cuando me dijeron: ‘¡Vamos a la casa del Señor!’ Ahora nuestros pasos se detienen delante de tus puertas, Jerusalén”. El salmista se refiere al templo de Jerusalén cuando habla de “la casa del Señor”, este es el sentido literal. El sentido anagógico es que Jerusalén y el templo represen­tan la “Nueva Jerusalén”, el cielo, donde estamos llamados a habi­tar con Dios.