Carismáticos en Colorado celebraron el Año Jubilar

Mavi Barraza

“¡Jesús está vivo!”, gritaban llenos de júbilo, los asistentes al XIV Congreso Arquidiocesano de la Renovación Carismática 2017. Chicos y grandes pudieron ser testigos de la presencia de Dios que inundó el Centro de Eventos de Douglas County en Castle Rock, Colorado, en medio de una multitud que aclamaba la venida del Espíritu Santo.

Fotos de Anya Semenoff/Denver Catholic.

El “Congreso Carismático” como comúnmente se le conoce, se celebró los días 10 y 11 de junio, y llevo por título: “Ríos de Agua Viva, año de Gracia del Señor”. El objetivo de dicho evento fue “evangelizar y proclamar la unidad del movimiento” declaró Abram León, coordinador de movimientos eclesiales del ministerio hispano de la Arquidiócesis de Denver y organizador de este evento. “Pero este año especialmente -agregó León- también buscamos celebrar el jubileo de oro por proclamar un año de gracia”.

Fueron aproximadamente 2 mil asistentes quienes se dieron cita para encontrarse con Dios y participar de esta celebración, donde simultáneamente, se realizaron cuatro ministerios de alabanza; adultos, adolecentes, pre-adolescentes, y niños. Cada uno de estos grupos contó con sus propios temas y alabanzas, durante los dos días del congreso. La Misa de apertura, estuvo presidida por Monseñor Jorge Rodríguez, obispo auxiliar de Denver.

Los conferencistas

El padre Eugenio Hoyos inició las charlas con el tema: “Ungidos para anunciar la Buena Nueva” y el “Bautismo en el Espíritu Santo”. Por su parte, Enrique Lugo, quien llegó desde Brooklyn, Nueva York, tuvo a su cargo el tema “Llamados a proclamar libertad a los cautivos y oprimidos”. “El Señor da vista a los ciegos” fue el título de la charla del padre Mauricio Bermúdez”.

El domingo, la Hermana Maria José Socias, religiosa de los Corazones traspasados de Jesús y María, tocó el tema “Proclamar el año de Gracia del Señor”, y dijo que el mundo está constantemente llamando a las malas noticias, pero nosotros estamos llamados a las buenas noticias. Afirmó que en Dios está la paz y hay salud espiritual. Mencionó también el miedo, el terror -que es lo que más promueven los medios en estos tiempos- y que no hay que tener miedo de anunciar la Buena Nueva, en la familia, en la sociedad, en el trabajo, incluso dentro de la misma Iglesia.

Los Jóvenes

Foto de Carmen Elena Villa

Julián Garoz, cantante del genéro rap-católico quien nació en Guatemala, y radica en Los Ángeles, California, estuvo con la juventud compartiendo el testimonio de su llamado a la fe. Garoz deleitó a los asistentes con sus temas musicales y dijo sentir gran alegría de poder servir a Dios a través de su música. “No tengan miedo de ir a la Iglesia”, dijo a los jóvenes. “Dios confía en ustedes. Ustedes son una parte elemental de la Iglesia; son el futuro, pero también el presente. En Dios se logra todo. Mi verso favorito es San Marcos 10, 27 ‘Para Dios no hay nada imposible’. Cuando tú le das a Dios de corazón tus planes, Dios los hace grandes”, enfatizó.

Melanie Padilla, de 15 años y parroquiana de Holy Trinity, aseguró que “la gente es muy buena. El congreso de jóvenes es muy interesante y aprendes mucho”.

El congresito

Los niños también tuvieron una participación en lo que Abram León llamó “el congresito”, en el que tuvieron alabanzas por el coro de niños de San Antonio de Padua, así como oración de Hora Santa, mientras cantaban “Bendito, bendito sea Dios”.

De los asistentes

Este congreso es reconocido por los participantes como un momento para tener un encuentro con Dios. Así lo fue para Adriana Rodarte, feligrés deSt. Pius X, quien dijo sentirse muy feliz de participar: “Antes sabía que vivía porque respiraba, pero ahora sé que estoy viva porque Dios vive conmigo”. Por su parte, José Emescua, de Michoacán, México, dijo: “Aquí me relajo en mis sentimientos, estoy más tranquilo con mi esposa y mi familia porque yo soy una persona muy fuerte de carácter”.

Ruth Zarayasi de la Parroquia Our Lady of Guadalupe, de Colorado Springs afirmó: “Es excelente, muy emocionante porque la fe se promueve más y nos enseñan lo que es el amor. Antes nos decían: “No hagas esto porque te castigan” Ahora nos enseñan que Dios es amor”.

 

Gracias

Este año la Renovación Carismática cumple 50 años de existencia. El pasado 3 de junio en Roma ante 50 mil miembros de este movimiento en la celebración de este año jubilar, el Papa Francisco dijo que el movimiento “es una gracia para la Iglesia”.

Abram León explicó que la Renovación surgió después del Concilio Vaticano II y dijo: “Este ha sido un tiempo de gracia, de madurez”. Por ello, agradeció a todos los participantes y voluntarios, e hizo énfasis en expresar especial gratitud a todos los sacerdotes que apoyan el movimiento.

Para que este congreso se pudiera llevar a cabo, con tantas bendiciones, se contó con la colaboración de 300 voluntarios. Asimismo, hubo 13 sacerdotes escuchando confesiones y también un grupo de laicos llevando a cabo el ministerio de intercesión. Además, los participantes pudieron rezar constantemente en la capilla de adoración al Santísimo Sacramento.

¿Quieres hacer parte de la Renovación Carismática? Comunícate con Abram León al (303) 282-3304.

Próximamente: La belleza de la vocación familiar: ¿Qué forma una familia?

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La felicidad solo se obtiene cuando nos convertimos en lo que estamos llamados a ser: santos. Esta felicidad no es un simple sentimiento, sino que toma la forma de plenitud. Aunque no la podamos alcanzar completamente en la tierra, sí podemos comenzar a vivirla.

Para descubrir qué es verdaderamente la familia y cuál es su misión, debemos volver al principio del ser humano, al Génesis, a la creación. El relato de la creación nos muestra no solo quién es el hombre, sino también por qué Dios lo creó. Esta verdad se refleja no solo en la fe, sino en el mismo cuerpo y alma de todo hombre y mujer.

UN MATRIMONIO: HOMBRE Y MUJER

“Hombre y mujer los creó” GEN 1,27; MT 19,4

El designio de Dios para la familia comienza con la unión de hombre y mujer. El hombre y la mujer se complementan uno al otro en su cuerpo. Están hechos el uno para el otro. Solo en el acto sexual entre hombre y mujer se puede crear algo nuevo: el fruto de un hijo. Solo ellos pueden convertirse verdaderamente en “una sola carne” (Gen 2,23).

 

¿FAMILIAS “NO TRADICIONALES”?

Por eso no puede existir la distinción de familia “tradicional” y “no tradicional”, la cual, en vez de tener a un hombre y una mujer como padres, busca tener padres del mismo sexo. Tal distinción no es posible porque la unión entre personas del mismo sexo no puede ser estrictamente un matrimonio: no se pueden convertir en “una sola carne” porque sus cuerpos no se complementan. Tampoco pueden generar el fruto de un hijo, y no es por causa de un defecto físico, como sucede con parejas estériles, sino porque la falta de complementariedad biológica lo hace imposible como principio.

 

LA FAMILIA ES IMAGEN DE DIOS
“Creó Dios al ser humano a imagen suya” Gen 1,27
“Dios es amor” (I Jn 4,8) y es comunión (Jn 14,10; 14,26). Es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y al ser creados a su imagen y semejanza, Dios ha escrito en todo nuestro ser esa vocación al amor y a la comunión. Dios nos creó por pura bondad, para que pudiéramos participar en esta comunión de amor.

La felicidad plena yace en esta participación del amor de Dios. Debido a que tenemos un cuerpo, podemos realizar esta vocación a la comunión de dos maneras en esta vida: por medio del matrimonio o la virginidad (o celibato). Ambas son maneras concretas de vivir la verdad del hombre y la mujer, de ser imagen de Dios, a través del don de sí mismo.

 

AMAR PARA SIEMPRE

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” GEN 2,23

Cuando los fariseos se acercaron a Jesús para preguntarle sobre el divorcio, Jesús contestó: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,8). Los discípulos contestaron alucinados: “Si tal es la condición… no trae cuenta casarse”. Se dieron cuenta de que el matrimonio conlleva una entrega total, fiel y para toda la vida. Se elige un amor exclusivo. Solo con la gracia que Dios da en el sacramento del matrimonio se puede alcanzar el designio que Dios tiene para el matrimonio.

 

PADRES SOLTEROS O DIVORCIADOS

Por diversas circunstancias, muchas familias llegan a encontrarse en situaciones complicadas, enfrentándose a la separación, el divorcio o un embarazo no deseado.

En estas circunstancias, alejarse de Dios no es la respuesta, pues él nos busca como buscó a la samaritana en el pozo para darnos vida nueva en medio de nuestros problemas (Jn 4). Los lazos familiares siguen siendo poderosos y Dios quiere actuar en ellos.

Para las personas que se encuentran en una situación similar, es de mayor importancia pertenecer a una comunidad de fe, donde podrán conocer la fe y encontrar el apoyo y acompañamiento necesario para vivir una vida de santidad. Esto puede implicar recibir el sacramento del matrimonio para las parejas que no se han casado o buscar la nulidad, pues es posible que el matrimonio anterior no haya sido válido.

 

APERTURA A LA VIDA

“Sean fecundos y multiplíquense” Gen. 1,28

En su designio de amor, Dios quiso que, en la entrega de amor entre hombre y mujer, ese amor se desbordara en la concepción de algo nuevo: de un nuevo ser. Sin embargo, en nuestra sociedad, el sentido de la unión sexual se ha perdido, y es común entenderlo solo como un instrumento de placer o sin el don de los hijos.

 

MÁS QUE PLACER

Cuando una persona se entrega en el acto sexual, dona lo más íntimo que tiene. Pero si se hace solo por placer, se usa el lenguaje de amor más alto que existe de manera contradictoria. En realidad, no es una entrega total, como el lenguaje sexual lo sugiere, sino parcial, con condiciones. El acto se rebaja e incluso hiere a la persona. Esta deja que lo más íntimo que tiene se convierta en algo sin sentido, contradiciendo su deseo de amor incondicional. Así se convierte en un pecado “contra su propio cuerpo” (1 Cor 6,18). La entrega total del cuerpo tiene que ir acompañada de una promesa en la que se entrega totalmente una persona a la otra: el matrimonio.

 

ANTICONCEPTIVOS

Por otro lado, muchos matrimonios tienen miedo a tener hijos por varias razones: el compromiso, el costo, el sufrimiento que podrían experimentar, la contaminación del medio ambiente… Por eso recurren a métodos anticonceptivos, dejando que su entrega deje de ser total. La Iglesia recomienda el uso de métodos naturales de planificación familiar, que les permite a los padres ser generosos y responsables sin corromper su entrega total. Para más información sobre este tema, recomendamos la carta pastoral “El esplendor del amor” de el arzobispo Samuel J. Aquila.