Alfonso Lara es el nuevo director de Centro San Juan Diego

Carmen Elena Villa

La Arquidiócesis de Denver anunció este viernes el nombramiento de Alfonso Lara como nuevo director de Centro San Juan Diego.

“Siento mucha alegría porque voy a regresar a Centro San Juan Diego donde trabajé más de 11 años”, dijo Lara a El Pueblo Católico. “Voy a continuar sirviendo a la comunidad de la misma manera. Tengo el gusto de haber estado en CSJD desde antes de su dedicación, desde antes de que su edificio se renovara, en el año 2002 cuando comenzó todo este sueño”.

Lara, quien se desempeña desde hace más de un año como Director Hispano de Evangelización en la Arquidiócesis de Denver, pasará a la dirección de Centro San Juan Diego en las próximas dos semanas. Está casado y tiene dos hijos. Es oriundo de Obregón Sonora, México. En los años 90 estudió en el Seminario diocesano de su ciudad natal y al discernir que Dios lo llamaba a la vida matrimonial, se trasladó en 1999 a los Estados Unidos donde comenzó a trabajar como director de educación religiosa en la parroquia Annunciation de Denver y también como encargado de la pastoral juvenil.  Antes de la fundación de Centro fue invitado por el entonces arzobispo de Denver monseñor Charles Chaput y su obispo auxiliar monseñor José Gomez a participar en las mesas de diálogo de este proyecto.

Comenzó a trabajar en la Arquidiócesis de Denver en el año 2005 y trabajó en Centro San Juan Diego entre el 2007 y 2018 como director de Servicios Pastorales. En marzo de 2018 fue nombrado Director Hispano de Evangelización y se trasladó así a trabajar en el edificio central de la Curia Arquidiocesana.

Con este nuevo nombramiento Alfonso Lara entra a ocupar el cargo de Juan Carlos Reyes quien falleció el pasado 20 de marzo a los 33 años a causa de una grave enfermedad. “Juan Carlos era un amigo cercano, alguien muy querido por mí porque me tocó conocerlo desde muy joven. Él hizo una excelente labor en sus años con Centro”, indicó Lara.

También aseguró que  en su nueva posición “quiero seguir buscando programas de promoción humana. Tomar a la persona en su totalidad y asistirla en las necesidades espirituales, académicas. Y si quieren ser profesionales, continuar programas de educación para adultos. Conectarlos donde están los recursos, que la persona alcance su potencial no solo en el área social, sino política, económica y en su encuentro con Dios”.

Lara expresó que confía en que la posición del Ministerio Hispano sea reemplazada por la Arquidiócesis de Denver e indicó que como Centro San Juan Diego, “vamos a continuar apoyando las necesidades del ministerio”.

Por último, el recién electo director de Centro San Juan Diego pidió oraciones por este ministerio. “Tengo la dicha de decir que voy a trabajar con un equipo de grandes personas y confiar en la providencia divina y en las oraciones del pueblo de Dios.  Este es un ministerio de la Iglesia Católica y yo soy una extensión del ministerio del arzobispo de Denver monseñor Samuel Aquila. Cuando sirvo, lo hago en nombre de la Iglesia y no a título personal”, concluyó.

Centro San Juan Diego es un ministerio de la Arquidiócesis de Denver que busca brindar apoyo a la comunidad inmigrante a través de clases de inglés, computación, asesoría legal gratuita, educación financiera y capacitación para pequeños empresarios. También ofrece, en un convenio con la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla UPAEP, estudios universitarios en línea para que muchos hispanos puedan realizar una carrera en español y con validez en los Estados Unidos.

Próximamente: ¿Un hombre debe amar más a su esposa que a su madre?

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El hombre que trata a su mujer como una princesa es porque fue educado por una reina.

Este refrán conserva toda una verdad. Hay que agradecer a esas reinas que hayan sabido educar caballeros. ¡Gracias a todas ellas!

Sin embargo hay situaciones en las que parece que “la reina” pretende ser “princesa”. Ahora su hijo ya está casado y parece querer un lugar distinto al que le corresponde como madre. También puede suceder que el hijo siga con “mamitis” y no haya entendido todavía lo que significan aquello de “dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne” (Mt.19,5).

Y es que no se trata de amar más o de amar menos, de cuantificarlo, sino de que cada uno ocupemos el lugar que nos corresponde en la vida. Por eso, cuando uno se casa, la esposa debe ser la número uno en su vida, la mujer de su vida.

Por otro lado, es importante que la esposa acepte que la mamá siempre será el primer gran amor de su marido. Es la mujer que le dio la vida, que le crió y la que le dio todo el amor que pudo entregarle.

Sé que es un tema sensible por lo que trataré de redactarlo con suma delicadeza y lo haré pensando no solo como madre de solo varones, sino como experta en temas matrimoniales.

Para comenzar debo decir que para mí será una verdadera victoria cuando vea a mis hijos ya casados tratando como reinas a sus mujeres, dándoles su lugar como sus compañeras de vida.  Cuando se casen serán uno por lo que, ¡no seré yo la que les desuna! Mi lugar será siempre el de mamá, nada más.

Lo más triste y doloroso para la esposa es cuando su marido otorga siempre un lugar preferencial a su “mami” poniéndola por encima de ella. Esta situación le hace sentir denigrada, rechazada, pisoteada por el que prometió amarla y protegerla de por vida.

Señores, ningún esposo coherente debe colocar las opiniones o los deseos, gustos o caprichos de su madre por encima de los de su mujer.

Por otro lado, las suegras necesitan ser más inteligentes y nunca criticar a la nuera ni opinar, a no ser que se le pida, sobre diferentes cuestiones que afectan a su vida familiar y/o matrimonial como por ejemplo, el orden de la casa, la alimentación y educación de los niños o el estado de su relación de pareja.

Si una nuera no se siente amada ni aceptada por su suegra difícilmente tendrán una buena relación. Es como si ambas mujeres se sintieran amenazadas una por la otra. Si el marido se va siempre del lado de la mami, la situación se vuelve frustrante para la esposa.

Maridos, ambos amores son igual de importantes: la mamá siempre será su mamá y siempre le deberán respeto y amor. Ella los formó y fue la primera mujer que los amó y los seguirá amando incondicionalmente. Pero a su esposa le deben su total devoción, cuidados, fervor, protección, etc.

Son amores tan distintos y grandes a la vez que no tienen por qué entrar en conflicto. No ha de haber si quiera comparación. Pueden y deben amar a ambas. Su mamá, insisto, siempre será su madre, pero nunca ha de ser motivo para que su esposa se convierta en ex esposa.

Entendamos, no es competencia ni rivalidad, sino poner a cada una en el lugar que por derecho le corresponde. Trabaja y empéñate en tener un súper matrimonio y una súper relación con tu mamá, pero siempre recordando que tu matrimonio debe ser lo primero. Tu mujer, la primera, aún por encima de tus hijos.

Recuerda que libremente prometiste delante de Dios amarla, servirla, protegerla, cuidarla y dar tu vida por ella de ser necesario.

Artículo publicado originalmente en Aleteia.